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Regalo envenenado: la victoria más amarga de Yvan Muller

Iván Fernández | 6 Sept 2016
AUTOMOBILE:  JAPAN - MOTEGI - WTCC - 01/09/2016 TO 04/09/2016
AUTOMOBILE:  JAPAN - MOTEGI - WTCC - 01/09/2016 TO 04/09/2016

No le gustó ganar así. Por mucho que la sequía estaba siendo demasiado larga ya, a Yvan Muller le resultó tal vez una de las victorias más amargas la conseguida el pasado domingo. El galo, cuatro veces Campeón del Mundo de Turismos cruzaba la meta en Motegi primero, después de que Pechito López decidiera junto al equipo regalarle la victoria de la segunda carrera. Posiblemente más un regalo envenenado que otra cosa.

Estoy seguro de que el argentino lo hizo con la mejor intención del mundo. Quiso cruzar la meta con una alegría completa para el equipo de los dos chevrones, con él celebrando su tercer entorchado intercontinental, mientras que Yvan Muller ofrecería a todos los aficionados nipones allí presentes su primer triunfo en una temporada 2016 que está siendo sin duda muy gris para el piloto alsaciano.

Lejos de respirar aliviado al romper esta racha negativa, impropia de un piloto de su nivel que no parece haberse adaptado bien al reglamento técnico de los TC1, Muller gritaba de rabia. “No, así no. No hagáis algo así” deslizaba frustrado un piloto que hace un año pensó en abandonar el WTCC (algo que finalmente no se produjo también en parte por la salida de Loeb del equipo Citroën) y que no quería conseguir la que puede ser su última victoria en el campeonato de esta forma. Posiblemente su victoria más amarga y algo que le debe encorajinar para tratar de conseguir otra en las citas restantes y posiblemente despedirse cómo a él le gustaría.

Discutimos sobre esta posibilidad durante el fin de semana, porque a veces fue al revés, como en Argentina cuando decido por mí mismo darle ayuda. Quería devolverme el favor. No había ninguna orden de equipo, pero aunque fuera una orden de equipo no veo por qué debe ser un problema porque ambos somos pilotos de Citroën. Pero él decidía por sí mismo hacerlo como yo decidí por mí mismo hacerlo en Argentina. Para él ganar una carrera era sólo otra victoria pero el ya era campeón por lo que él me echó una mano para sumar algunos puntos para el segundo lugar. Pero es muy raro este tipo de gesto en automovilismo y me alegra que haya ese espíritu de equipo en Citroën.