A diferencia de Aston Martin, la escudería Williams no puede culpar de sus fracasos a su mecánica puesto que la unidad de potencia, caja y otros elementos provienen de Mercedes, los líderes del campeonato. Es por ello que Carlos Sainz, tras el reciente Gran Premio de Hungría, declaró que no confía en las evoluciones que presentará el equipo para la segunda parte de la temporada, palabras que no cayeron muy bien en los predios de James Vowles, cuya dirección permanece en el ojo del huracán porque todavía no ha logrado volver a la mitad de parrilla. Williams llegó tarde a la pretemporada y el FW48 se presentó con sobrepeso en sus primeras pruebas, situación que no se ha podido revertir en cuatro meses, inclusive no ha podido sumar puntos en los últimos cinco grandes premios evidenciando una falta de ritmo muy preocupante, lo que deja entrever que el departamento técnico está perdido.
Sainz señaló que no observa mayor progreso en las mejoras que se han introducido, la falta de rendimiento es tal que es difícil luchar por los puntos y el panorama luce más complicado cuando en la segunda mitad de temporada o lo que resta de ella se tiene previsto presentar un coche Spec-B al cual no le tiene ninguna fe porque, aunque sea capaz de ser un segundo más rápido que su predecesor, a estas alturas se requiere de una mejora mucho más grande para sumar puntos con regularidad, incluso considera que están lejos de Racing Bulls en la zona media y ni pensar en ascender hasta Mercedes y los equipos que están arriba. El año pasado, a Williams apenas le faltaban unas cinco décimas de segundo para alcanzar el ritmo de McLaren, que también es cliente de Mercedes, y resulta que esta temporada existe un mundo de distancia. Cree el piloto español que están en una posición muy mala, en un punto dónde no saben dónde están y cual es el camino adecuado para reiniciar.
Sainz, ganador de cuatro grandes premios, no oculta su frustración por estar al fondo de la parrilla, el reciente incidente con Oscar Piastri puede ser visto como prueba de ello. Sus expectativas eran altas para esta temporada, al menos tener la ocasión de luchar por podios, pero se ha encontrado con un coche al que califica de «muy malo» y un área técnica que desconoce las respuestas que se requieren. Durante un buen tiempo ha insistido que al actual coche le falta carga aerodinámica y nada se ha hecho al respecto ya que el nuevo alerón delantero demostró que no es mejor que el anterior. Dejó en el aire que su renovación de contrato está en veremos porque si bien se le ha ofrecido continuar en este proyecto, lo que está ocurriendo no le concede confianza para comprometerse a mediano plazo, de allí que está escuchando ofertas.
En palabras de Carlos Sainz:
Esto está mal, muy mal, decepcionante. Creo que estamos muy por debajo de las expectativas y de dónde queremos estar como equipo. Si queremos salir de este hoyo, hay un montón de trabajo por hacer. El plan es decidir, sí, pero debemos analizar todo con calma.
Vía Nextgen Auto








