Llegó la tan esperada edición 110 de las 500 Millas de Indianápolis y como es costumbre sucedió de todo un poco, con una amenaza de lluvia que cubrió de incertidumbre buena parte del evento. Una correcta estrategia y el gran pilotaje de Felix Rosenqvist, quien se mantuvo entre los líderes durante todo el recorrido, le permitió rebasar a David Malukas en plena línea de meta, una diferencia entre ambos de 0.0233, la llegada más ajustada en la historia de esta carrera. De manera inteligente, el piloto sueco del equipo Meyer Shank Racing reservó combustible para las últimas vueltas y logró imprimir una mayor velocidad a su monoplaza para dejar atrás a Pato O’Ward y Marcus Armstrong que también optaron por una estrategía alternativa a quienes giraron durante más tiempo en cabeza.
Desde el inicio de esta Indy 500, Álex Palou, Scott Dixon, David Malukas y Scott McLaughlin parecían los candidatos más firmes a disputarse la victoria, Ganassi y Penske, Honda y Chevrolet, todo apuntaba a que allí estaría la definición. Pero las banderas amarillas y luego las banderas rojas, ante el peligro de lluvia, propiciaron la aplicación de diversas estrategias. Durante el primer tercio de la carrera, Álex Palou hizo valer su posición de privilegio en la salida y procedió a marcar el ritmo, por delante de Alexander Rossi y de un Conor Daly que siempre se postula como animador de esta carrera. Los tres pilotos de Penske rodaron juntos durante un buen rato, con Malukas y McLaughlin exhibiendo potencial para ganar y con un Newgarden que desde temprano se posicionó en un buen lugar. Es de hacer notar que desde las pruebas previas se advirtió que el motor Honda era más eficiente en lo que respecta al rendimiento asociado al consumo de combustible, por tal razón los pilotos de Honda podían alargar sus detenciones.
Tan temprano como en la vuelta 18 se produjo la primera precaución, el experimentado Ryan Hunter-Reay perdió el control y Katherine Legge, al intentar evitar el choque, se estrelló contra las barreras internas. Con ambos fuera de carrera, la piloto salió rumbo a Charlotte con tiempo más que suficiente para cumplir su compromiso con la Coca-cola 600. Durante este período, los líderes ingresaron a boxes, dejando en cabeza a Rinus VeeKay, Romain Grosjean y el novato Caio Collet. Después Rossi abandonaría por sobrecalentamiento, dejando evidencia de sus problemas para moverse debido a una lesión en el tobillo. Para entonces Palou, en el quinto lugar, seguía siendo la referencia y tras de él le seguían Rosenqvist, McLaughlin, Santino Ferrucci, Malukas, Daly, Scott Dixon y Pato O’Ward. No pasó mucho tiempo antes de presentarse otra bandera amarilla, Ed Carpenter quedó atrapado entre Takuma Sato y Will Power, así que no pudo maniobrar y terminó contra el muro, finalizando su participación en la carrera para la que suele prepararse con un año de antelación.
En el reinicio, Palou, McLaughlin, Rosenqvist y Daly salieron decididos a animar el evento, con Malukas y Newgarden a la expectativa muy cera, más atrás Ferrucci, Dixon y O’Ward destacaban en ese primer lote de aspirantes cuando la carrera se aproximaba a su primer tercio. Es a estas alturas, en la vuelta 69, cuando Dixon y Palou comienzan a intercambiar posiciones jugando en equipo , con un Daly que los escoltaba sin mediar en esa estrategia de Ganassi, solamente McLaughlin se asomaba como el representante de Penske que incordiaba, así que el «submarino amarillo» del piloto neozelandés retaba al monoplaza amarillo de Palou dando ambos cierta lucidez en esta parte del recorrido. El abandono de Will Power por un problema en su caja de cambios, su retiro dejó una estela de aceite en la calle de boxes, trajo una nueva bandera amarilla.
Casi en la mitad de la carrera comenzaron a caer algunas gotas de lluvia, así que para evitar inconvenientes se ondeó la bandera roja en la vuelta 105, los coches fueron a esperar en el pit lane mientras se determinaba qué sucedería si el clima no permitiera culminar la Indy 500 antes del anochecer. Pero la incertidumbre apenas duró unos diez minutos, se ordenó el reinicio de las acciones y se reavivó la lucha en pista esta vez con Palou y Malukas como protagonistas, el joven piloto de Penske buscaba con anhelo su primera victoria en la categoría y por lo tanto quería mantenerse alejado de los problemas relacionados con correr en medio de un pelotón bajo condiciones húmedas. Esta decisión fue determinante para sus opciones de ganar puesto que en la vuelta 125 Josef Newgarden trompeó a su izquierda y se estrelló contra el muro en la curva 4 mientras acompañaba a los punteros. Es acá, bajo este percance, y a falta de 75 vueltas para el final, cuando Rosenqvist, O’Ward, Armstrong, Ferrucci, Rasmussen y Sato apuestan por una estrategia distinta al resto.
En el reinicio, vuelta 132, Daly asume el protagonismo, con McLaughlin, Palou y Malukas escoltando mientras Marcus Ericsson y Scott Dixon acompañaban sin mediar en la lucha por la punta. Desde la zona media, Rosenqvist y Armstrong trabajaban en equipo de forma sigilosa, desde Meyer Shank Racing habían diseñado una estrategia para contrarrestar lo que tenía reservado Penske y Ganassi para el final. Cuando los líderes planificaban una última detención, alrededor de la vuelta 175, Rosenqvist, O’Ward y Armstrong se colocaron en posiciones de privilegio por detrás de Malukas, Palou y McLaughlin. Dosificar combustible permitió a los pilotos de la estrategia alternativa heredar la punta y marcar un ritmo relativamente lento mientras esperaban un período de precaución que acortara la acción en pista y justamente ocurrió ese milagro a ocho vueltas para el final, cuando Caio Collet se estrelló contra el muro, rebotó y regresó con la mitad de su monoplaza en llamas.
Bandera roja que precipitaba un final de infarto con los coches agrupados, tras un incidente con Mick Schumacher tocando el muro en el reinicio, llegó la hora de la definición. Armstrong fue el primero en hacer su movimiento, pero Malukas se veía con mejor ritmo, en tanto Rosenqvist y O’Ward exprimían toda la carga de combustible. Malukas llegó a parecer inalcanzable y la gloria le esperaba en la meta, parecía suya la victoria, sin embargo, Rosenqvist tenía otra opinión y salió con más velocidad de la curva 4 y entró a la recta con el impulso suficiente para arrebatar el triunfo a Malukas. El piloto sueco añade épica a su trayectoria profesional tras padecer múltiples altibajos en la categoría, inclusive su carrera era incierta tras ser dejado en libertad por Arrow McLaren, pero Meyer Shank Racing le concedió otra oportunidad y hoy la providencia le concede un lugar en la inmortalidad de la IndyCar, en una celebración que involucró al incombustible Hélio Castroneves que si bien finalizó la carrera en el puesto 25, es co-propietario del equipo, así que esta demostración tanto de Rosenqvist como de Armstrong, quien finalizó en el quinto lugar, representa lo que es la IndyCar. Mérito también para Honda que logra otra victoria en la fecha más importante del calendario.
El tercer lugar lo reclamó McLaughlin también en plena sentencia, por delante de O’Ward y de Armstrong, sexto fue Rynus VeeKay, séptimo Palou, octavo Ferrucci, novelo Grosjean y completó los diez mejores Takuma Sato. Tras una inspección técnica al final de la carrera se determinó que el monoplaza de Álex palou no cumplía con el reglamento en lo que respecta a la dimensión de sus alerones en el ajuste angular. Razón por la cual recibió una penalización de cinco puntos menos en la tabla de pilotos y 10.000 dólares de multa para Chip Ganassi Racing. El piloto conserva su séptimo lugar y el castigo no pasa a mayores porque se debió a un error y no a una modificación intencional. Desde Chip Ganassi Racing aceptaron lo ocurrido.















