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Simbiosis

Humberto Gutiérrez | 19 Abr 2020
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La asociación de dos entidades de distinta naturaleza, en este caso entre un piloto y una escudería, que alcanza un grado más allá de una relación profesional hasta transformarse en un vínculo simbólico capaz de trascender en el tiempo es un fenómeno digno de analizar. En el ámbito del deporte en general, y de la Fórmula 1 en particular, resulta complicado imaginar a un elemento separado del otro puesto que el nivel de reciprocidad o la química entre ambos llegó a ser de tal magnitud que se estableció un vínculo permanente. En este artículo pasaré a exponer las simbiosis entre los diez equipos con más participaciones en la categoría con sus pilotos más representativos.

En principio pensé sustentar este escrito a partir de ciertas estadísticas, pero el hecho de que el calendario contemporáneo de la Fórmula 1 contemple un número de grandes premios mucho mayor con respecto al que existió hace unas tres o cuatro décadas atrás origina distorsiones tales como que Romain Grosjean tenga más carreras con Lotus que Jim Clark, obviamente ni fue el mismo equipo ni las cuatro temporadas del piloto francés se pueden comparar con las ocho que experimentó el campeón británico junto a la escudería original creada por Colin Chapman. Así que por tal razón el mayor número de carreras no será la base principal para sustentar el análisis, sí se tomará en cuenta, pero también otros aspectos como el contexto y lo que han simbolizado para la posteridad. Así que en este caso, la subjetividad será el principal soporte de esta selección.

Ferrari y Gilles Villeneuve

Gilles Villeneuve y Ferrari han sido sinónimos, hablar del piloto canadiense es relacionarlo de inmediato con sus imágenes defendiendo a la legendaria escudería de Maranello. Villeneuve no implantó récords y ni siquiera alcanzó el título, no obstante, su pasión, entrega y carisma al representar a Ferrari lo elevaron al nivel de un mito que ha mantenido vigencia a pesar de tiempo. Ningún otro piloto de Ferrari ha podido ni siquiera establecer esa relación, algo que se advierte cuando todavía es venerado como símbolo de Ferrari.

Para la historia quedó el sacrificar sus ambiciones personales en aras de alcanzar el cetro de pilotos con Jody Scheckter en 1979, ese gesto de colocar como prioridad a Ferrari le concedió un lugar en los corazones de los seguidores de la escudería. Sus demostraciones triunfales en Mónaco y en Jarama en la temporada de 1981 más la inolvidable carrera que no ganó, aquel Gran Premio de Francia en Dijon 1979, en el que junto a René Arnoux deleitaron a la afición con una sucesión de vueltas al límite, transformaron a Villeneuve en la imagen de la determinación ante las limitaciones y las adversidades, siempre dio la cara por Ferrari como si de su propia familia se tratara.

McLaren y Alain Prost

Alain Prost debutó con McLaren en 1980, cuando todavía Ron Dennis no había asumido el control del equipo. Posteriormente regresó en 1984 y si bien en el equipo estaba Niki Lauda, es a partir de la inclusión del piloto francés cuando el proyecto de Ron Dennis y John Barnard comienza a evidenciar grandes progresos, tanto que ese mismo año alcanzaron ambos títulos, con Lauda campeón por apenas medio punto. Iniciaba así el gran ciclo de McLaren en la década.

En siete temporadas con McLaren, Alain Prost acumuló 3 títulos y 30 victorias. Para destacar el inolvidable desenlace del campeonato de 1986 donde ganó el título en Adelaide, cuando sus posibilidades eran las más remotas, y el hecho de acumular más puntos que su compañero y gran rival histórico Ayrton Senna en la temporada de 1988, pero por cuestiones de reglamento el cetro de pilotos fue a parar a manos del brasileño. Si bien Prost también militó en Renault, Ferrari y Williams, resultaría inconsistente hablar de McLaren sin Prost puesto que la historia del equipo no sería la misma.

Williams y Nigel Mansell

Las aventuras y desventuras de Nigel Mansell junto al equipo Williams reúnen todos los argumentos para elaborar un guión de cine. Tras pasar cuatro temporadas negativas en Lotus, Mansell desembarcó en Williams en la temporada de 1985 con 32 años a cuestas, sin victorias y con un futuro un tanto incierto. El inglés se presentó a competir con el número cinco en color rojo, un distintivo que a la larga también se volvería un icono en la Fórmula 1. Aunque su travesía con Williams no inició con buen pie, a partir del Gran Premio de Bélgica se produjo un cambio radical en la actitud del piloto, ganó su primera carrera en Brands Hatch y repitió en Kyalami, finalizando el año como uno de los pilotos más fuertes.

A partir de 1986 Mansell es capaz de rivalizar directamente con pilotos de la talla de Alain Prost, Nelson Piquet y Ayrton Senna, pero el título le sería esquivo por una u otra razón. El León Inglés no pudo en su primer ciclo con Williams y tras una nefasta temporada en 1988, lidiando con la poca potencia del un motor Judd atmosférico, se fue a Ferrari, pero tras dos años de más frustraciones regresó en 1991 a Williams, entonces el destino premió su paciencia y todas sus virtudes. Mansell elevó a Williams a la cima de la Fórmula 1 y aunque no pudo defender su título de 1992 por diferencias con Frank Williams, volvió en 1994 y ganó en su última carrera junto al equipo.

Lotus y Jim Clark

En toda su trayectoria en la Fórmula 1, Jim Clark se mantuvo fiel a la escudería Lotus de Colin Chapman, con todo y el riesgo que representaba para su vida. Sus dos títulos alcanzados en 1963 y en 1965, 25 triunfos, 32 podios y 33 poles en 72 grandes premios fueron números impresionantes tomando en cuenta la década en la que fueron implantados. Sus dos primeras temporadas no fueron tan prometedoras, debido a la poca potencia del motor Climax L4, pero una vez que se instaló la versión V8 el mundo pudo apreciar el talento, capacidad y valentía del que sería considerado el mejor de su época.

Su inesperada muerte en 1968 truncó una de las trayectorias más brillantes, justamente cuando la sociedad entre Lotus y el motor Ford Cosworth DFV estaba apenas iniciando su transitar hacia la gloria. Para entonces Clark había dejado constancia de su enorme calidad, incluso permanece en la historia como el único piloto que ganó con un motor de 16 cilindros en configuración H. Sin duda, la mítica Lotus de Colin Chapman y Jim Clark permanecerán en el tiempo como una sola imagen.

Tyrrell y Jackie Stewart

Aunque sus inicios en la Fórmula 1 fueron con BRM, es difícil imaginar a Jackie Stewart sin Ken Tyrrell a su lado. El piloto escocés llegó a Matra International en 1968, escudería dirigida por Ken Tyrrell, y permaneció fiel hasta su retiro en 1973, tres años después de que el equipo comenzó a llamarse Tyrrell Racing Organisation. Tres títulos en total, uno con Matra y dos con Tyrrell, más dos subcampeonatos, acumulando 25 victorias, en sus seis años con el equipo, fueron registros que ningún otro piloto de la escudería pudo alcanzar en años posteriores.

Jackie Stewart y Ken Tyrrell eran amigos antes de unirse en la Fórmula 1, por tal razón cuando trabajaron juntos formaron un dúo muy difícil de batir. Stewart estuvo convencido de las virtudes del Cosworth DFV, así que convenció a Tyrrell, luego de ganar el título de 1969, de formar un equipo independiente de Matra para seguir utilizando el motor y mantener el apoyo de Ford. Luego Stewart convencería a Tyrrell de construir sus propios chasis puesto que estaba inconforme con los March 701 que utilizaban. Cuando Tyrrell tuvo listo el 001 inició la era dorada del equipo.

Brabham y Nelson Piquet

Antes de llegar el piloto brasileño a la escudería en 1979, para entonces propiedad de Bernie Ecclestone, el equipo había intentado reverdecer las glorias alcanzadas por Jack Brabham y Denny Hulme en 1966 y 1967 respectivamente, cuando se alzaron con los títulos tanto de pilotos como de constructores. Más de una década transcurrió y fueron infructuosos los esfuerzos de pilotos de la talla de Jacky Ickx, Carlos Alberto Reutemann y Niki Lauda.

Tras la salida de Lauda en 1980, las perspectivas para Brabham no eran las mejores puesto que Piquet apenas tenía una temporada y el campeón austriaco fue reemplazado por Ricardo Zunino y luego por Héctor Rebaque. Pero el brasileño se las arregló para disputar el campeonato, cediendo ante Alan Jones en los últimos dos grandes premios. Tal demostración del brasileño otorgó nuevos bríos a la escudería y puso a Piquet en la órbita de los grandes. Títulos de pilotos tanto en 1981 como en 1983, el primero con el Cosworth DFV y el segundo con el motor turbo BMW, se consideran hazañas porque el equipo no disponía del mejor material. Las imágenes de un Piquet al borde del colapso tras culminar el Gran Premio de Las Vegas de 1981 es la metáfora perfecta de todo el esfuerzo que hizo por empujar a Brabham hasta la cima.

Renault y René Arnoux

El primer ciclo de Renault, comprendido oficialmente entre 1977 y 1985, tuvo la particularidad de ser un proyecto totalmente francés. El RS01 fue diseñado por François Castaing y André de Cortanze, el revolucionario motor turbo V6 de 1.5 litros estuvo a cargo del propio Castaing y de Bernard Dudot, el piloto fue Jean-Pierre Jabouille, el jefe de la escudería Gérard Larrousse, el combustible Elf y los neumáticos Michelin. Tras dos primeras temporadas poco esperanzadoras, sería a partir de 1979, justamente cuando llega René Arnoux al equipo, cuando la Fórmula 1 tomaría en serio a los franceses y a su propuesta. Si bien el trabajo de poner a punto la mecánica fue obra de Jabouille, inclusive la primera victoria de un motor turbo en la categoría le pertenece, fue Arnoux el que logró sumar más puntos y lucir más veloz mientras compartieron equipo.

Cuando Jabouille sufrió un accidente en el Gran Premio de Canadá de 1980, se anunció que sería sustituido por su compatriota Alain Prost en la siguiente temporada. El sueño francés seguía vivo y aunque Prost estuvo cerca de alcanzar el título en 1983, su frustración le llevó a McLaren así que dejó de lado todo patriotismo y se marchó. De allí que cuando se piense en aquellos Renault amarillos de la primera generación no venga a la mente Prost sino Arnoux, tal vez por la influencia de aquella batalla que sostuvo con Gilles Villeneuve en Dijon, y que en cierta medida opacó la victoria de Jabouille. En ese primer ciclo de Renault en la Fórmula 1, Arnoux dejó un registro de 14 poles, particularidad que propició el desarrollo de los motores turbo en las principales escuderías.

Sauber y Karl Wendlinger

Lo que pudo haber sido y no fue en una sola imagen. Tanto Karl Wendlinger como Peter Sauber parecían predestinados a formar parte de algo grande. El piloto estaba catalogado por Mercedes, estructura a la que pertenecía desde 1990, como uno de los más grandes talentos de su programa juvenil, en tanto la escudería con sede en Suiza se lanzó a la aventura de la Fórmula 1 avalados por el gran constructor alemán. La unión Sauber-Mercedes había sido exitosa en coches deportivos y por tal razón los pronósticos eran esperanzadores.

El debut de Wendlinger junto a Sauber ocurrió en la temporada de 1993, para entonces el monoplaza C12 era impulsado por un motor Ilmor, mientras los ingenieros de Mercedes trabajaban en el nuevo propulsor. Wendlinger destacó en el Gran Premio de Italia al finalizar en cuarto lugar, para entonces todo el panorama lucía prometedor para la siguiente temporada, sobre todo cuando se anunció que Sauber sería escudería oficial Mercedes y que llegaría al equipo Heinz Harald Frentzen, otro piloto del programa alemán. Pero todo el sueño se derrumbó en 1994 cuando Wendlinger sufrió un terrible accidente en Mónaco que le dejó en estado de coma durante tres semanas. Tras ese suceso todo se volvió negativo para Sauber ya que Mercedes les abandonó para unirse a McLaren al finalizar esa temporada, así que cuando Wendlinger regresó al equipo a finales de 1995 nada era igual, no habían ambiciones ni sueños, inclusive el mismo piloto decidió retirarse tras confirmar que nunca podría recuperarse. En cuanto a Sauber, ha sobrevivido como equipo cliente todos estos años con más penas que glorias, con ninguna victoria en sus 373 grandes premios.

Minardi y Pierluigi Martini

Recordar a Minardi es traer de regreso las imágenes de Pierluigi Martini, quien a lo largo de 8 años y 102 grandes premios defendió los intereses de la modesta escudería fundada en Faenza. El primer punto del equipo, sexto en Detroit 1988, calificó segundo en Phoenix 1990 y finalizó en cuarto lugar tanto en San Marino como en Portugal en la temporada de 1991. También posee la única vuelta en primer lugar, en el Gran Premio de Portugal de 1989. Estos hechos son para resaltar tomando en cuenta que Minardi apenas pudo sumar 38 puntos en sus 21 temporadas y 340 grandes premios, 16 de esos puntos fueron gracias al esfuerzo de Martini.

Ciertamente, el piloto italiano padeció muchos sinsabores junto a Minardi, en gran parte porque participó en una época complicada para alcanzar puntos, solamente los seis primeros sumaban y se presentaban hasta 35 pilotos a competir. Aunado a ello abandonó en 57 ocasiones mientras permaneció en el equipo, la mayoría de las veces por problemas mecánicos relacionados a los motores. Para destacar que Martini fue uno de los escasos pilotos que no pagó por correr en Minardi.

Ligier y Jacques Laffite

De las nueve victorias de la escudería Ligier en la Fórmula 1, seis de ellas las alcanzó el piloto francés Jacques Laffite, incluyendo la primera que fue en el Gran Premio de Suecia de 1977. Además subió al podio en 32 ocasiones de las 50 que acumuló el equipo a lo largo de sus 21 años en la categoría. Laffite y Ligier estuvieron juntos durante nueve temporadas y participaron en 132 grandes premios, de allí que sea complicado imaginarlos como entidades independientes.

Artífice de las mejores actuaciones de Ligier, apuntaló el subcampeonato de constructores de 1980 junto a Didier Pironí, Jacques Laffite es un símbolo de fidelidad hacia el otro equipo francés distinto de Renault. Aunque permaneció tres temporadas en Williams, allí no le fue nada bien con todo y que ayudó a desarrollar el motor Honda turbo, regresó a Ligier para otra oportunidad. Él ha podido acrecentar aún más su recorrido por la categoría, pero se fracturó ambas piernas en Brand Hatchs en 1986, mientras pilotaba el JS27 Renault, el daño físico fue tan grave que decidió no retornar a la Fórmula 1.

Se entiende que al apelar a la subjetividad este tipo de selección pudiera generar cierta polémica, incluso tuve dudas al determinar que una relación sea más trascendental que otra, sobre todo en McLaren donde considero que Mika Häkkinen también reúne méritos para que su imagen sea sinónimo de la escudería de Woking, sin embargo, la inclinación hacia Prost se debió porque el francés representó el ascenso y consolidación de la propuesta de Ron Dennis, misma de la que se benefició Häkkinen varios años después.

Con la convicción de que las inclusiones de Gilles Villeneuve, Jim Clark, Jackie Stewart, Nelson Piquet, Nigel Mansell, Pierluigi Martini y Jacques Laffite coincidan con algunos criterios, expongo que, en cuanto a la no inclusión de otros grandes pilotos en esta selección, pienso que hay casos donde un nombre no se identifica claramente con un equipo, allí están los ejemplos de Niki Lauda y de Ayrton Senna, el primero transita por la dualidad entre Ferrari y McLaren, inclinándose más hacia la primera opción; en tanto el segundo se puede ubicar en Lotus o en McLaren, así que no existiría una auténtica simbiosis.