¿Existen las soluciones milagrosas para salvar al diésel?

 |  @davidvillarreal  | 

El diésel se resiste a morir. Actualmente, el enemigo de los diésel no tiene que ver tanto con el gran problema que ha de afrontar en los próximos años, el de estudiar su encaje en las grandes urbes europeas, y resolver el problema de sus emisiones contaminantes. El enemigo de los diésel actualmente, y la razón por la cual sus ventas se están hundiendo en toda Europa, es la desconfianza que ha generado en el cliente desconocer qué medidas, y qué restricciones se llevarán a cabo exactamente contra los diésel. Mientras tanto, los fabricantes de coches siguen tratando de defender a los diésel, con soluciones que a menudo se presentan como poco menos que milagrosas, tal y como hemos visto en los últimos días. Ahora bien, ¿existen las soluciones milagrosas para salvar a los diésel?

Optimizar el rendimiento de los diésel

La imposición de normativas de emisiones cada vez más estrictas con los diésel obligará a los fabricantes, primero, a invertir en soluciones técnicas que atenúen esas emisiones, empezando por las de NOx y, segundo, introducir en sus coches soluciones que necesariamente implican un coste añadido. Estos días veíamos cómo Bosch presentaba una tecnología realmente interesante, que proponía reducir las emisiones mediante una optimización del rendimiento térmico del motor, y de sus sistemas anticontaminación.

El objetivo era conseguir equilibrar las emisiones en cualquier rango de uso, que en las situaciones en las que actualmente un diésel emite una mayor cantidad de gases contaminantes, por ejemplo en ciudad, o a bajo régimen, las emisiones se aproximen más a las situaciones en las que estas son más bajas, cuando los sistemas anticontaminación trabajan a una temperatura de servicio, que generalmente es alta. No parece que esta vaya a ser una solución milagrosa, pero sí una buena aproximación que permita a los diésel cumplir con las normativas de emisiones y, de alguna forma, lavar su imagen.

Bosch presentaba estos días un sistema que reduce las emisiones de los diésel optimizando su gestión térmica y el rendimiento de los sistemas anticontaminación ya conocidos

Aún hay sitio para los diésel híbridos

Aunque la experiencia nos debería llevar a recordar el fracaso de los diésel híbridos de PSA, que hemos visto en productos de Citroën y Peugeot, aún hay fabricantes que apuestan por el diésel híbrido y enchufable como solución. Audi tiene en su gama el Audi Q7 e-tron quattro, híbrido, enchufable y TDI. Mercedes-Benz hará lo propio con un diésel híbrido y enchufable en su gama.

En todos los casos, los fabricantes tendrán que invertir en sistemas anticontaminación para diésel más sofisticados, y por lo tanto costosos. De ahí que soluciones, también costosas, como la hibridación y la micro-hibridación, tengan más sentido que nunca.

En ningún caso estamos, de nuevo, ante soluciones milagrosas para salvar al diésel. Estas tecnologías permitirán alargar la vida de los diésel y, de nuevo, lavar su imagen. Pero insistimos en que los sistemas que se introducirán en estos diésel tienen un coste determinado, que puede llegar a ser realmente alto en el caso de los híbridos enchufables.

A pesar del fracaso de los diésel híbridos de PSA, Audi dispone en su gama de coches con esta tecnología y Mercedes-Benz también ha apostado por ella

La micro-hibridación en los diésel

Renault lleva un tiempo comercializando motores diésel con una suerte de micro-hibridación, de motor eléctrico de apoyo. Ya hace tiempo que os hablamos de ello, cuando probamos el Renault Scénic Hybrid Assist.

Volkswagen también nos confesaba estos días que la evolución de sus motores TDI incluirá la posibilidad de añadir una asistencia eléctrica, una suerte de micro-hibridación. Sabemos que Audi será la marca que estrene estos motores TDI micro-híbridos, que más adelante podría llegar a otros productos del Grupo Volkswagen. Aunque en el caso concreto de Volkswagen, ya hemos visto cómo sus desarrollos están muy dirigidos hacia las alternativas bifuel, el gas natural, o también a una suerte de micro-hibridación, basada en instalaciones de 48 voltios, que será la gran protagonista de la nueva generación del Volkswagen Golf.

Renault comercializa un diésel con una suerte de micro-hibridación y red eléctrica de 48 voltios, y Volkswagen seguirá sus pasos, estrenándolo en un Audi que conservará su circuito eléctrico de 12 voltios

Imágenes del Renault Scénic, que cuenta con una versión Hybrid Assist, micro-híbrida, diésel y con una instalación eléctrica de 48 voltios.

Buscando el encaje de los diésel en el futuro

El futuro que le espera a los diésel no parece tener que ver tanto con los recursos técnicos, que existen, y que permitirán que los diésel modernos sean menos contaminantes y que no queden demasiadas justificaciones para impedir su circulación en las ciudades, mientras también se permita rodar a otros coches con motor de combustión interna.

Pero la única realidad, y la única certeza que tenemos acerca del futuro de los diésel tendrá que ver con un uso más inteligente y apropiado de su tecnología. Probablemente los fabricantes, y los compradores, tengan que replantearse el sentido de utilitarios pequeños y urbanos con motores diésel. Probablemente los diésel dejen de tener sentido en cualquier otro escenario que no sea el de un coche de cierto tamaño, y un uso que implique varias decenas de miles de kilómetros al año, y primordialmente en carretera.

Lee a continuación: Volkswagen no se rinde con el diésel y presenta revolución con su nuevo motor TDI híbrido

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