No es una de las tendencias dentro del sector del automóvil que más adeptos haya generado durante estos últimos años, pero sí que es uno de los nichos más curiosos por los resultados que se llegan a ver. Hablamos de los recarrozados en los que muchas pequeñas empresas se especializan para, sobre la base de cualquier coche, lograr un resultado muy distinto al modelo inicial.
Un claro ejemplo de ello es el de las imágenes que acompañan a este artículo, que a ojos de cualquiera bien podría pasar por un reconocido deportivo clásico, pero los más ávidos sí que sabrían identificar varios detalles que delatan que se trata de un Mazda MX-5 con una carrocería distinta.
Tal y como indican desde Carscoops, el coche de las imágenes fue creado por Darrin Wood, responsable de Modern Custom Classics, una empresa ubicada en el norte de Alabama (Estados Unidos). Aunque el resultado pueda recordar inmediatamente al Ferrari 250 GTO de comienzos de los años sesenta, su creador no ha pretendido construir una réplica exacta del deportivo italiano.
De hecho, basta con fijarse detenidamente en sus proporciones para encontrar los elementos heredados del Mazda original. El parabrisas, las puertas, la línea del techo y la postura general siguen correspondiéndose con las del MX-5 RF. Su frontal también presenta unas proporciones más modernas, mientras que la zaga es sensiblemente más corta y compacta que la del Ferrari original.
Aun así, la transformación va mucho más allá de instalar un sencillo kit de carrocería. Todos los paneles exteriores han sido fabricados en fibra de carbono moldeada a mano, incluyendo unas secciones delantera y trasera completamente nuevas, los revestimientos de las puertas, los cuartos traseros y una tapa del maletero creada específicamente para el proyecto.
En el frontal aparecen unas aletas esculpidas que buscan reproducir las formas del 250 GTO, acompañadas por tres salidas de aire laterales. También se han instalado unas llantas cuyo diseño recuerda al de las clásicas ruedas de radios, mientras que la parte posterior está rematada por cuatro pilotos circulares.
En general, aunque no se puede negar que hay mucho trabajo y un gran conocimiento tras este proyecto, no podemos dejar de pensar que hay algo de extraño en sus proporciones. Al final, se trata de una ejecución artesanal.
Más allá de su diseño, una de las ventajas de no intentar replicar de manera exacta el Ferrari está en que este coche mantiene una de las características más interesantes del MX-5 RF. Su techo rígido retráctil continúa siendo completamente funcional y puede abrirse o cerrarse eléctricamente, algo difícil de encontrar en cualquier reinterpretación moderna del 250 GTO.
Tampoco se ha modificado la fórmula mecánica del Mazda. Conserva el motor atmosférico de cuatro cilindros y 2,0 litros, asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades y a un sistema de propulsión trasera. La única modificación mencionada en este apartado es la instalación de un escape firmado por Borla que a buen seguro cambia en gran medida la experiencia de conducción y que nada tiene que ver con el sonido original de un GTO.
Por tanto, sigue ofreciendo la sencillez mecánica y la facilidad de uso de un MX-5 moderno, además de conservar elementos como los airbags, el ABS, los controles de estabilidad y tracción, el aire acondicionado, el navegador, la conectividad Bluetooth y la cámara de visión trasera. Incluso la instrumentación continúa siendo la original del Mazda.
La casa de subastas no ha publicado una estimación de venta, un precio de reserva ni el kilometraje acumulado por el coche, ya que algo tan particular bien puede tener complicado encontrar un nuevo dueño. En cualquier caso, nos gusta que haya variedad y proyectos de este tipo por todas partes del mundo. De hecho en España tenemos a Grand Albaycin, una pequeña empresa granadina que sobre la base del Miata recrea un coche de aspecto clásico.











