
Si algo me ha enseñado ser un amante de los roadster es que para disfrutar un cabrio no hace falta que sea verano, es más, es fuera de esta temporada cuando todavía no ha llegado el excesivo frio del invierno y el sol implacable del verano no asoma cuando más se disfruta de la conducción a cielo abierto, incluso con un pequeño ligero toque de calefacción y parece que en Mini también tienen clara esa idea. Justo cuando comienza a haber algún chaparrón esporádico y por las mañanas empieza a hacer falta bufanda y guantas llegan para darnos un toque de calor: llega el Mini Roadster.
Le hemos visto filtrado en bocetos, rodar camuflado, conocimos su concept en Frankfurt, junto a su hermano el coupé, y poco ha cambiado desde entonces, pero ahora llega el momento de hacer oficial al último eslabón de la ya amplia familia Mini ¿alguien duda de lo rentabilizado del diseño original?
31 de octubre de 2011