comscore
CERRAR
MENÚ
Diariomotor
Toyota

6 MIN

Toyota Yaris HSD a prueba (I): análisis de su diseño y acabado interior

Toyota_Yaris_HSD_6
Probamos el Toyota Yaris HSD, no te pierdas en esta primera parte el análisis de su diseño y su habitáculo

Durante la última semana mi compañero David Villarreal se ha encargado de contaros su experiencia con el Honda Jazz Hybrid. Yo en cambio me he puesto tras el volante de quien podríamos considerar ya no su rival más directo, sino que por motorización, precio y características, podríamos hablar de su único rival: el Toyota Yaris Hybrid.

Probamos la versión híbrida del Toyota Yaris, una variante que se posiciona como el primer escalón de la gama híbrida de Toyota con el Auris, Prius y Prius + como compañeros de oferta híbrida de la marca japonesa. Lo haremos con una unidad que cuenta con el acabado Advance, el más alto. Conoceremos en profundidad a este Yaris Hybrid, su diseño, acabados, dinámica, su sistema híbrido y por supuesto su precio y gama, pero además, os ofreceremos una comparativa entre el Honda Jazz Hybrid y el Toyota Yaris Hybrid.

Un diseño exterior atractivo

Me gusta el diseño del Toyota Yaris, por supuesto hablando dentro de su segmento, o mejor dicho, me gusta el diseño de su frontal. Un frontal afilado, una gran parrilla, la franja que une las dos ópticas, los rasgos de los espacios destinados a las luces antiniebla, sus ópticas y la gran armonía entre estas y el “pico” creado por el capó... me gusta el frontal del Yaris. Además el tono blanco nacarado de la unidad probada le sienta realmente bien.

El diseño lateral, la zaga del Yaris pasan más desapercibidos. Sólo las ópticas traseras, que se unen con un nervio del perfil del Yaris, hablando de la estética, puede decirse que llaman la atención en estos dos puntos.

En cifras, el Yaris cuenta con una longitud total de 3.885 mm, una distancia entre ejes de 2.510 mm, una anchura, hasta los retrovisores, de 1.695 mm y una altura de 1.510 mm. Su coeficiente aerodinámico es de 0,286.

Cambios en el frontal y nuevas ópticas respecto al Yaris tradicional

En comparación con un Yaris no híbrido, el Yaris HSD cuenta con una parrilla específica, que personalmente considero, estéticamente más acertada. También cambia la “segunda parrilla” que une los faros, en el caso del híbrido más estrecha. En la zaga, el cambio llega desde las ópticas, que de lucir un aspecto “normal” en la versión no híbrida, pasa a un diseño “transparente” más llamativo.

Además de estos cambios en el frontal y en las ópticas traseras Toyota se encarga de recordarnos, y de recordar al resto, que estamos ante un híbrido a través de las insignias “Hybrid” de su lateral, el “Hybrid Synergy Drive” situado en el portón trasero y las insignias de Toyota acompañadas por el tono azul de todos sus híbridos. Incluso en el interior, la palanca del cambio también adopta esta tonalidad.

Su interior: espacio y un buen ajuste frente a plásticos duros

Hora de abordar su interior. Me siento en el puesto de conducción y me empiezo a encontrar con pequeñas pinceladas de azul que nos recuerdan que estamos ante una unidad híbrida. El volante, la tapicería (mixta cuero-tela) o el freno de mano, todos ellos con un acabado en cuero, muestran costuras en azul, al igual que el acabado de la mencionada palanca del cambio automático. Otro cambio que marca la diferencia de esta motorización híbrida es la ausencia de cuentarevoluciones. En su lugar un potenciómetro nos indica si estamos recargando las baterías del Yaris, si estamos llevando a cabo una conducción “Eco” o si por el contrario estamos exigiendo la máxima potencia de su mecánica.

Desde el puesto de conducción, con una posición normal, correcta, con una butaca cómoda y que agarra bien (regulable en altura y longitud) nos encontramos con un interior en el que predomina el plástico duro. El salpicadero, la consola central, los guarnecidos de las puertas. Todo está recubierto de plástico rígido. Al del salpicadero se le ha dotado de un acabado algo rugoso, que dentro de la sencillez, de lo espartano, le da cierta mejor presencia.

Destaca la combinación entre un tono blanco grisáceo empleado en el eje central del salpicadero y el negro de la parte superior e inferior y por supuesto, no podemos pasar por alto la pantalla táctil de la consola central, a color y desde donde controlamos los parámetros del audio, el navegador o el empleo de la mecánica híbrida, indicándonos en que momento circulamos sólo con el esfuerzo del motor eléctrico, cuando trabajan en conjunto o cuando recargamos las baterías. Lo único malo de esta pantalla es que muestra una interfaz algo desfasada.

El ajuste en general es bueno, no transmite ruido por vibraciones y está bien terminado, el empleo de dos tonos me gusta, el problema llega por el empleo de plástico duro (salvo en la parte superior del salpicadero) que a la vista y al tacto no transmite lo mismo que si de superficies acolchadas se tratara. Pero no nos olvidemos que nos encontramos con un vehículo en el que ser práctico es su mayor virtud. Me gusta el acabado y diseño del volante.

Buena sensación de habitabilidad y un maletero que no pierde capacidad frente al Yaris normal

El espacio es bueno. Transmite una buena sensación de habitabilidad, y la tiene, reforzado por el techo panorámico (con cortinilla manual y no practicable). Bien en espacio para las piernas, altura y distancia entre los ocupantes de las plazas delanteras y bien también para las traseras. Con 3 adultos en las plazas traseras la distancia entre hombros se complica e iremos algo justos, pero totalmente óptimo para desplazamientos urbanos y el espacio para las piernas y la altura libre sigue siendo buena. Dos viajarán sin problemas en las plazas traseras, tres con un espacio algo justo.

Llega el momento de abrir el maletero donde nos encontramos con un espacio de carga sin apenas formas que dificulten la carga. Cuenta con un volumen de 286 litros, el mismo espacio que nos encontramos en la versión “normal” y es que el HSD lleva las baterías debajo de la fila de asientos posterior, por lo que el espacio de carga no se ve perjudicado. Tampoco el del habitáculo.

No os perdáis la segunda parte de la prueba y la comparativa con el Honda Jazz Hybrid

La semana pasada probamos el Honda Jazz Hybrid, próximamente la comparativa

En general, antes de dar paso a la segunda parte de esta prueba, donde hablaremos de su mecánica híbrida, su comportamiento y sus consumos, entre otros detalles, el Yaris HSD me ha parecido, estéticamente bastante acertado. Pasando a su habitáculo ofrece un puesto de conducción normal, rodeado de una sensación de ajustes buena, pero con una calidad de materiales algo justa al emplear bastante plástico duro, destacando en su habitáculo la sensación de espacio.

No os perdáis la próxima parte de esta prueba, todavía nos queda por conocer el funcionamiento de su motor híbrido de 98 caballos, de la transmisión E-CVT y detalles sobre su equipamiento o el acabado Advance, además de la comparativa con el Honda Jazz Hybrid que próximamente podréis leer.

31
FOTOS
VER TODASVER TODAS

En Diariomotor: Honda Jazz Hybrid, a prueba| Toyota Yaris Hybrid, presentación y prueba en Ámsterdam

Vídeo destacado del Toyota Yaris