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Petter Solberg da la bienvenida a Loeb y Block ganando por segunda vez en Montalegre

Iván Fernández | 18 Abr 2016
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Con el puño al viento, tal y como terminó la pasada temporada y con un ‘Thank you Portugal’ para despedirse, así comienza el World RX 2016 para Petter Solberg. La lluvia y el frio del sábado dio finalmente paso a un domingo con nubes y claros, lo que ayudó a que los aficionados que poblaban las gradas pudieran disfrutar del espectáculo del Mundial de RallyCross a pesar del frio y del viento.

Lo cierto es que de la prueba portuguesa podemos sacar varias conclusiones, como la de que a Peugeot no se le da bien este circuito de Montalegre, o que tanto los Audi del equipo de Ekström, como el Citroën DS3 de Solberg (el padre del VW Race Touareg, Jean-Claude Vaucard, ha contribuido a ello) han evolucionado durante el invierno lo suficiente como para suponer una amenaza real al único equipo oficial y a su 208 WRX Supercar. También pudimos ver a un Sébastien Loeb que no se quiso complicar la vida en su primer fin de semana en el campeonato como piloto de fábrica o cómo el Ford Focus RX de M-Sport ha nacido competitivo (al menos en manos de Bakkerud) a pesar de lo torpe que parece comparado con el resto.

Ya durante el sábado, con mucha agua y barro en pista, veíamos ya una pequeña de la tónica que veríamos al día siguiente. El ritmo demostrado por Mattias Ekström era muy a tener en cuenta, a pesar el sueco, por su coincidencia con el programa en el DTM, no es teóricamente uno de los grandes candidatos al título. Además de los cambios estéticos, con un alerón trasero evolucionado y unos pasos de rueda rediseñados, el Audi S1 EKS RX ha mejorado de forma clara en las salidas, algo que también ha dejado patente Heikkinen, que en su primera carrera con el modelo de los cuatro aros realizó un sábado excepcional.

Ekström estuvo acompañado por su compatriota, Kristoffersson y por Heikkinen tras las dos primera Q’s (así se llama esta temporada a lo que se conocía el año pasado como Heat o mangas). Y es que al final del primer día nos encontrábamos cosas tan sorprendentes como ver a Solberg séptimo clasificado, por detrás de Bakkerud y el nuevo Focus, Loeb y el ‘adolescente’ Kevin Eriksson. Buena parte de culpa la tenía la mala Q1 realizada por el bicampeón del Mundo, algo a lo que pondría solución el domingo. Otro de los que se destapaba era el pequeño de los Hansen, Kevin, el cual, en su segundo fin de semana entre los grandes se destapaba terminando décimo tras Q2, por delante incluso de su hermano Timmy, el cual sólo podía ser duodécimo. Cerrando los 20 pilotos (Max Pucher no salió a competir por problemas mecánicos) nos encontrábamos a Niclas Grönholm (perdía toda opción al chocar con Timmy y quedarse encallado en la grava), seguido de Ken Block, Joaquim Santos, René Münnich y Timur Timerzyanov, el cual no terminaba la primera carrera y eso le pasaría mucha factura.

El domingo la tónica cambiaba. Solberg se ponía el mono de trabajo y demostraba porqué es el más rápido de la pista lusa. El noruego sumaba un segundo y un primer puesto en las dos mangas restantes, algo que le permitía auparse a espaldas de Ekström en la general (algo que significa salir desde primera línea en la segunda semifinal), justo por delante del ganador de 2015, Kristoffersson. Loeb también conseguía su billete para semis gracias a la regularidad. El alsaciano era séptimo en la general, con los dos quintos puestos de Q1 y Q2 como mejor resultado. Algo mejor le iban las cosas a Bakkerud, el cual debutaba en este nuevo proyecto junto a Block y Ford Performance metiéndose cuarto y demostrando su gran facilidad para encontrar huecos. ‘Baby’ Blue, supo apañárselas para adelantar en sitios inverosímiles, con un coche de mayor tamaño que el resto y en un trazado muy estrecho como es el de Montalegre.

El contraste lo ponía Block, el cual no hizo carreras malas, pero sus salidas de pista lo descartaron por completo de poder meterse entre los 12 primeros. Tampoco lo consiguieron los dos espectaculares Ibiza Supercars de Münnich, los pilotos del equipo austriaco de Pucher y Stohl (una pena ver de nuevo a Timerzyanov sin fortuna, así como un Baumanis que todavía no ha tenido carreras exentas de problemas) o Kevin Hansen, el cual tras un sábado espectacular, pagaba la novatada y se quedaba a las puertas de las semifinales por sólo un punto de diferencia con Anton Marklund.

El sol lucía a ratos, mientras que quedaba patente el buen trabajo de los responsables del circuito al conseguir adecentar la pista tras la nieve y la lluvia caída durante la última semana. Si bien el barro había desaparecido en menos de un día, el polvo en suspensión hizo acto de presencia, algo que incluso hizo actuar a los operarios antes de semifinales para barrer algunos puntos del circuito. Ekström partía como claro favorito a conseguir el triunfo, sin embargo, una salida no muy brillante en la que se tocaba con Kevin Hansen y verse detrás de Larsson durante gran parte de la carrera le dejaban fuera y ponían a Kristoffersson en primera línea de parrilla para la gran final, seguido de Loeb (de nuevo no se metía en demasiado líos y copiaba el ritmo de Johan) y de Robin Larsson. Por el camino se quedaba el gran rival de Solberg por el título de 2015, Hansen, que dañaba la rueda delantera izquierda en su contacto con Mattias, el propio Ekström y Liam Doran. El británico muestra otra cara desde su fichaje por JRM, en mucha mejor forma y más centrado en las carreras.

La segunda semifinal no estuvo exenta de emoción, no en cuanto a la victoria, donde Solberg dominó con mano de hierro, pero sí en la lucha por la última posición que daba derecho a entrar a la final. Bakkerud, Jeanney y el descarado Kevin Eriksson, no dudaron a la hora de luchar puerta con puerta. En este caso, el noruego, con una facilidad asombrosa para adelantar, se llevó el premio, mientras que Jeanney fue excluido por considerar que su contacto había sido excesivo. Eriksson terminaba cuarto, justo por delante de un Marklund que vuelve a dejar una sensación de partir en gran desventaja en la comparación con su compañero de equipo.

Quien esperara una final poco competida estaba equivocado. Solberg parecía tener mejor desempeño a una vuelta, pero Kristoffersson daba muestra de un gran ritmo de carrera. Esto nos llevó a ver un contacto entre ambos a la salida de la Joker Lap de Petter. Y es que el vikingo no levantaba el pie y metía el Citroën DS3 en un lance en que el de Volkswagen dañaba su suspensión delantera izquierda. Loeb tampoco esquivaba los problemas y pasaba por meta con sonidos extraños provenientes de su caja de cambios. Solberg se apuntaba una victoria muy celebrada, tal vez por enfrentarse a su viejo rival del WRC. Junto a él en el podio, Larsson y Heikkinen, este último defendía el honor del EKS RX, a priori, tras lo visto el sábado, el equipo a batir en esta primera ronda. Bakkerud se aprovechaba de la pérdida de tiempo de Loeb.

El próximo 7 y 8 de mayo tendremos la segunda prueba, en Hockenheim, compartiendo fin de semana con la primera cita del DTM 2016.

Clasificación de la final - Portugal 2016:

RankDRIVERTime
1.Petter SOLBERG04:03.992
2.Robin LARSSON04:04.839
3.Toomas HEIKKINEN04:06.352
4.Andreas BAKKERUD04:07.767
5.Sébastien LOEB04:29.298
6.Johan KRISTOFFERSSON05:35.984

Clasificación general tras la primera carrera:

PosDriver PTS
1.Petter SOLBERG29
2.Robin LARSSON21
3.Johan KRISTOFFERSSON21
4.Toomas HEIKKINEN20
5.Andreas BAKKERUD20
6.Mattias EKSTRÖM19
7.Sébastien LOEB17
8.Kevin ERIKSSON12
9.Timmy HANSEN9
10.Liam DORAN8