Nuevo y esperado sufrimiento de los pilotos españoles en las altas velocidades de Monza. Williams y Aston Martin no son solo dos de los equipos de la zona baja de la parrilla de 2026, sino que sufren sobremanera con las rectas y la aerodinámica baja. Carlos Sainz entró por octava vez de 13 posibles en Q2 y finalizó 15º mientras Fernando Alonso se lo tomó con aún más calma y fue 21º y penúltimo en el peor fin de semana posible para el coche verde.
Los Alpine sorprendían en la Q1 y se situaban al frente, con Pierre Gasly primero y Franco Colapinto cuarto. Max Verstappen y Lando Norris se colaban entre ambos coches franceses y Arvid Lindblad les seguía de cerca en otra gran actuación del piloto de Racing Bulls. Los españoles sufrieron de forma esperable: Sainz pasó de ronda 16º por décima y media sobre Yuki Tsunoda y Alonso fue penúltimo sin realizar un último intento, caído junto al japonés, Alex Albon, su compañero Lance Stroll y los Cadillac.
Sainz tenía que salir pronto a Q2 y marcó un primer tiempo lejano junto a los Red Bull, que le relegó aún más cuando los demás salieron en grupo a establecer sus registros. Oliver Bearman y los Audi entraron en un grupo apretado donde cada milésima contaba y solo Sainz y Esteban Ocon acabaron lejos, 15º el madrileño apenas una milésima delante del Haas (curiosamente la misma distancia que separó a Lewis Hamilton y Gabriel Bortoleto por el acceso a la Q3).
Sainz se mostró contento con lo poco que podía sacar del Williams y espera que no se forme un lío en la salida en un trazado donde todo ha cambiado.
Esperábamos colarnos en Q2 como máximo, la zona media está tan apretada que todo lo que podamos conseguir son pequeñas victorias hasta que mejore el coche en general. Empecé mi vuelta buena con rebufo de Leclerc, sin más ayuda el resto de la vuelta y tuve un susto en la Parabólica. Fue mi mejor trazada y me ayudó pasar a Q2 pero sin rebufo alguno este coche no es divertido de pilotar. El circuito es más aburrido que antes, hay lugares como los Lesmos donde somos mucho más lentos porque vamos sin batería para después descargarla en las rectas. Espero que no haya caos en los primeros metros pero eso dependerá de quien quiera usar más el sistema híbrido.
Alonso no se contuvo al expresar las pocas expectativas en Italia y sumó el momento emotivo al hablar del casco de Adrián Campos que porta este fin de semana en homenaje al ex piloto y mentor del asturiano.
Las rectas son demasiado largas, exponen nuestras debilidades. Nos podremos divertir más en Singapur o Austin, estos fines de semana el objetivo es aprender y ser mejores el año que viene. Hay que trabajar en la unidad de potencia porque Hungría y Zandvoort son con diferencia nuestro mejores circuitos de la segunda mitad de temporada, no tengo prisa en sumar más puntos este año al estar en la zona trasera de la parrilla. Es especial llevar el casco de Adrián Campos, él me abrió la puerta a los monoplazas con el test en Minardi. Monza fue uno de los primeros circuitos donde competí con él, en la Fórmula Nissan, y él también corrió aquí en F1; por eso es un lugar especial.






