Hace no tanto hablábamos del alto precio de los coches eléctricos, después de su escasa autonomía y ahora todo eso parece pasado. La feroz competencia entre los fabricantes, sobre todos los chinos, ya no se limita al precio ni la autonomía, sino a la potencia de la carga rápida, y en China están jugando a ver quién la tiene más grande (la recarga).
Hace solo unas semanas, BYD presentaba su carga rápida Flash Charging con 1.500 kW de potencia. Una auténtica salvajada que triplica los cargadores más potentes que tenemos actualmente en España para coches eléctricos. Pues bien, Geely acaba de anunciar que está desarrollando un sistema de carga ultrarrápida que, según dice, proporcionará 1.800 kW de potencia y cargará una batería en 5 minutos.
Michael Yang, director general de Geely en Reino Unido, confirmó el proyecto durante la presentación del nuevo Geely EX2, un utilitario eléctrico que, por cierto, ya se puede comprar también en España.
Geely, que recordemos es el propietario de marcas como Volvo, Polestar y Zeekr, está desarrollando en China un sistema de recarga ultrarrápida que permitiría cargar completamente la batería de un vehículo eléctrico en unos cinco minutos. Ahora sí, esto equipara una recarga con un repostaje de combustible.
Geely no parte de cero. Zeekr ya dispone de modelos con arquitectura eléctrica de 900 voltios capaces de admitir cargas de hasta 600 kW que, en condiciones ideales, pueden recuperar del 10% al 80% de su batería en menos de diez minutos. Esto pone de manifiesto la distancia existente entre el ecosistema chino y el europeo, por no hablar del español. En nuestro país, solo el 5% de los cargadores es de 250 kW o más.
El salto hasta 1,8 MW introduce desafíos que van más allá del cargador. Para aprovechar esa capacidad harán falta baterías, sistemas de refrigeración y arquitecturas eléctricas específicamente preparados. La potencia máxima tampoco se mantendrá necesariamente durante todo el proceso: el tiempo real dependerá del vehículo, la temperatura, el estado de carga y la curva que pueda soportar cada batería.
La solución de Geely también recurrirá a almacenamiento energético en las propias estaciones, es decir, baterías estacionarias, igual que las Flash Charging de BYD. No necesitará 1,8 MW directamente de la red, sino que las baterías estacionarias acumularán electricidad para liberarla luego cuando sea necesario. Esto facilitará el despliegue en ubicaciones con conexiones limitadas, pero añade costes y complejidad operativa.
La compañía prevé trabajar inicialmente con operadores de recarga. En una etapa posterior, las instalaciones podrían ser de la propia Geely, pero permanecerían abiertas a coches de otros fabricantes. Es lo más lógico, teniendo en cuenta que una estación de semejante coste necesita un volumen elevado de usuarios para amortizarla. En el caso de BYD, un tercio de los usuarios de su red Flash Charging viene de otras marcas, según datos de la propia marca.
La pregunta ahora ya no es quién puede desarrollar el cargador más potente, sino quién conseguirá desplegarlo a escala y hacerlo rentable. BYD ya ha desplegado 10.000 estaciones Flash Charging en China a un ritmo de 55 estaciones al día. Para cumplir su propia promesa de abrir otras 10.000 estaciones hasta final de año, tendrá que apretar y subir el ritmo hasta unas 80 nuevas instalaciones diarias.









