No existe mayor alegría para un petrolhead que ver un deportivo que ha sido conducido, en lugar de ser almacenado esperando a revalorizarse. Es por ello por lo que la historia detrás de este peculiar Chevrolet Corvette resulta tan interesante, pues posiblemente sea uno de los Corvette más usados del planeta, pero también uno de los más disfrutados.
El Corvette con medio millón de kilómetros
Tenemos que remontarnos hasta el año 2010 para descubrir el origen de este peculiar Corvette. Hablamos de una unidad de la generación C6 del deportivo norteamericano, concretamente en su versión Grand Sport, pero además dotado de una preparación firmada por el especialista Callaway.
Esto quiere decir que estamos ante un Corvette cuyo motor V8 atmosférico LS3, fue revisado por Callaway para pasar de 430 CV a 606 CV gracias a la adición de un compresor volumétrico. Este extra de potencia se acompaña además de mejoras y modificaciones en chasis, carrocería y puesta a punto, dando como resultado un coche bautizado como Callaway SC606.
Pero lo más curioso de esta unidad en concreto, es que no fue vendida a ningún cliente en origen, sino que se quedó en el fabricante para hacer uso de ella en eventos y exhibiciones, además de como mula de pruebas. Sin embargo lo más interesante de todo es que, tras acumular gran parte de sus kilómetros poniendo al límite su motor, uno de los máximos responsables de Callaway decidió darle una nueva vida a este Corvette.
Y es que dicho responsable encomendó a un amigo que se quedase con el coche, se encargara de custodiarlo y hacer uso de él, porque remarcó que este coche necesitaba ser usado y no guardado para los restos dentro de un garaje. Aquella custodia comenzó a alargarse en el tiempo, pasando los meses y los años sin que nadie reclamase el coche, hasta que en 2020 Callaway decidió poner a la venta la unidad, llegando a un acuerdo con su protector para que él se lo pudiese quedar ya para siempre.
El resultado de esta vivencia es que aquel Corvette que sirvió de mula de pruebas a Callaway ha conseguido superar ya las 300.000 millas, aproximadamente medio millón de kilómetros, funcionando igual que el primer día y sin necesidad alguna de intervención en su mecánica. El único handicap de este coche está tan sólo en saciar su sediento ocho cilindros, un motor que a ritmo despreocupado rara vez verás por debajo de los 20 l/100 Km.








