Pocas veces en la historia se ha dado un caso, dentro del ámbito de producto, como el del coche más vendido de Estados Unidos, un modelo que no decae con el paso de los años y que se ha convertido en un icono del mundo del automóvil que, ahora, recibe una renovación para seguir estando al día.
Hablamos de la Ford F-150, la mítica pick-up del fabricante estadounidense, que ha recibido los habituales cambios pertinentes a un reestilizado de media vida para seguir haciendo frente a una competencia que, aunque notoria, no consigue superarla.
Estéticamente, la renovación de la Ford F-150 no supone una transformación radical de la fórmula. Los acabados XLT, Lariat y King Ranch reciben nuevas parrillas y diseños de llantas, manteniendo una silueta que resulta inconfundible y que representa a la perfección el concepto estadounidense de vehículo de trabajo, ocio y uso familiar. También recibe cambios la F-150 Raptor, pero a ello dedicaremos un artículo en exclusiva.
Es precisamente esa enorme versatilidad la que permite entender por qué la F-150 es mucho más que una pick-up en Estados Unidos. Es un auténtico “camión de Ford”, como se denominaría coloquialmente en España a un vehículo de sus dimensiones y capacidad de carga, aunque hay modelos, incluso, de mayores dimensiones, pero también un automóvil empleado a diario por particulares que no necesariamente lo utilizan como una herramienta profesional.
Una de las novedades más llamativas de la gama será el nuevo Ford F-150 Carhartt, desarrollado junto a la conocida firma estadounidense de ropa de trabajo. Esta colaboración ya se había utilizado en el F-Series Super Duty y ahora se traslada a la F-150 mediante una edición con protector para la caja de carga, llantas específicas de 20 pulgadas, elementos decorativos en las aletas y distintos emblemas y gráficos de Carhartt.
Su precio anunciado para Estados Unidos es de 62.660 dólares, aproximadamente 53.000 euros al cambio. Una cifra que sirve para situarla como una versión de marcado carácter estético dentro de una gama que, en realidad, abarca desde configuraciones relativamente sencillas hasta variantes mucho más lujosas y potentes.
También hay novedades bajo el capó. Ford sustituye el anterior motor 2.7 V6 EcoBoost de las versiones de acceso por un nuevo bloque 3.0 V6, aunque mantiene exactamente sus cifras principales: 330 CV de potencia y 542 Nm de par máximo.
La diferencia se encuentra en la manera de entregar esas prestaciones. El nuevo motor alcanza su par máximo a 2.250 rpm, mientras que el anterior necesitaba llegar hasta las 3.500 rpm. Según Ford, esto permite disponer de entre un 10 y un 11% más de par en la zona del cuentavueltas utilizada habitualmente durante la conducción. Su capacidad máxima de remolque continúa siendo de 3.810 kg.
Quien necesite arrastrar cargas todavía más pesadas podrá recurrir al motor 3.5 V6 EcoBoost de 406 CV, cuya capacidad máxima de remolque alcanza los 6.120 kg. A su vez, el 5.0 V8 atmosférico de 406 CV amplía su presencia y vuelve a estar disponible en los acabados King Ranch y Platinum, que no ofrecían una alternativa V8 desde 2003. La oferta también contempla el 3.5 V6 PowerBoost híbrido de 436 CV.
Precisamente el remolque protagoniza otra de las grandes novedades tecnológicas. Ford ampliará el funcionamiento de su asistente de conducción sin manos mediante el sistema BlueCruise with Towing, preparado para operar con un remolque acoplado en aproximadamente 209.000 kilómetros de carreteras compatibles.
No se trata de una función secundaria teniendo en cuenta que, según Ford, el 75% de los conductores de una F-150 utiliza su vehículo para remolcar. Los clientes que ya estén suscritos a BlueCruise recibirán esta nueva función sin que se haya indicado un coste adicional.
Para acabar, todas estas novedades corresponden al Ford F-150 del año modelo 2027 y, de momento, se limitan al mercado estadounidense, aunque previsiblemente se extiendan a los otross mercados donde se comercializa el modelo, como el canadiense. En Europa, ni está ni se le espera.











