Las luces de un coche son uno de los sistemas de seguridad más importantes de un vehículo, pues ver y ser visto es fundamental en la carretera. Los avances en sistemas de iluminación han permitido que disfrutemos hoy de la mejor visibilidad posible en un coche, pero nadie nos ha advertido del desorbitado precio que tendremos que pagar por un faro moderno cuando éste se estropee o sufra algún daño.
La evolución en sistemas de iluminación ha permitido que cualquier coche moderno disfrute de una visibilidad excelente en todo tipo de circunstancias. Las bombillas incandescentes dieron paso al Xenon y de ahí a la tecnología LED. Junto a este cambio en la fuente de iluminación hemos visto llegar sistemas cada vez más sofisticados que permiten modificar la dirección, intensidad e incluso proyección de los faros, consiguiendo así ver más y más lejos.
Pero existe un grave problema tras esta gran mejora en visibilidad, y es que el precio de reparar o cambiar un faro moderno puede alcanzar los 5.000 euros. Así es, mientras la tecnología evolucionaba y las funciones aumentaban, nadie pensó en qué pasará cuando el faro deje de funcionar, pues hablamos de un sistema que no ha sido pensado para ser reparado, al menos no sin tener unos conocimientos y herramientas muy avanzados, obligando a los usuarios a tener que hacer frente a una sustitución completa con todo lo que ello implica.
Es por ello que, ante la necesidad de reparar un faro que ha dejado de funcionar, el usuario no tiene más salida que adquirir un faro nuevo, pues el fabricante ha diseñado este elemento para no poder ser manipulado o para que no merezca la pena tan siquiera intentarlo. El alto grado de complejidad alcanzado por las ópticas lo desaconseja, pues dentro de un foco no nos encontramos ya con bombillas y su correspondiente conector eléctrico, sino avanzados circuitos electrónicos, servomotores e infinidad de mecanismos.
Plataformas como Consumer Reports han realizado informes al respecto alertando de este grave problema para el bolsillo de los conductores, solicitando a los fabricantes de coches y sus socios auxiliares que diseñen los faros para ser reparados de una forma más sencilla y asequible, algo que algunas marcas ya están empezando a tener en cuenta como es el caso de Mercedes-Benz, abogando además por un diseño modular reparable y reutilizable que de esta forma será también más sostenible.
En un mundo donde la tecnología inunda cada vez más nuestros vehículos en pos de la seguridad, la conectividad y la eficiencia, no podemos olvidar que el mantenimiento preventivo y correctivo es de vital importancia para alargar al máximo la vida de los coches, por lo que es más importante que nunca facilitar y abaratar cualquier posible tarea de mantenimiento que tenga que hacerse en el futuro.









