Cuando inició este año, Porsche Motorsport tenía estipulado para Laurin Heinrich su participación en el Intercontinental GT Challenge con el equipo de Earl Bamber y en el GT World Challenge Europa con Schumacher CLRT, además de unirse a la tripulación de Porsche Penske Motorsport, la del prototipo número 7, para tres fechas de la Copa de Resistencia, las 24 Horas de Daytona, las 12 Horas de Sebring y Petit Le Mans. Pero los planes cambiaron a principios del mes de junio, cuando Porsche decidió que el piloto alemán de 24 años permaneciera el mayor tiempo posible a bordo del 963, así que lo ofreció a JDC-Miller Motorsport como reemplazo de Nico Pino, pero sin mayores expectativas debido a que llegaría a un equipo cliente que utiliza un coche del año pasado carente de actualizaciones. Tal como si fuera un guión cinematográfico, Heinrich ahora luce como firme aspirante al título de pilotos en la clase GTP y tendrá la ocasión de lograr una de las proezas más improbables del deporte motor a falta de dos fechas para terminar la temporada.
En Road América, el prototipo de JDC-Miller Motorsport en ningún momento fue candidato a la victoria, no obstante, el resultado final concedió a Heinrich el segundo lugar y resulta que Jack Aitken, quien marcha primero en el campeonato, sufrió un accidente por lo que el alemán descontó 100 puntos, quedando la distancia entre ambos en apenas 108 puntos y con la salvedad de que Heinrich volverá a Porsche Penske Motorsport para Petit Le Mans y permanecerá en el equipo hasta nuevo aviso. La combinación de talento y suerte que rodea a Heinrich le tiene en un sitio privilegiado y a las puertas de un suceso inesperado, pero a decir verdad desde que llegó a JDC-Miller Motorsport el equipo ha sumado tres podios en cinco fechas, incluyendo su inolvidable victoria en Laguna Seca, la primera para un equipo cliente en la clase GTP, en una carrera en la cual rebasó a Earl Bamber, Marco Wittmann y Colin Braun para ver la bandera a cuadros en primer lugar.
Aspirar a un título que no tenía en mente al iniciar el año y con dos equipos distintos, en una clase principal de prototipos, es a todas luces una hazaña muy difícil de volver a ver. En Road América, tras observar la cantidad de incidentes que ocurrían a su alrededor, optó por mantenerse lejos del caos y no perder la cabeza porque necesita alcanzar resultados y ahora está junto a un equipo que está realizando grandes sacrificios. Al final pudo llegar en un segundo lugar, luego de que Román de Angelis recibiera una penalización, y a partir de allí su percepción en cuanto al título cambió de forma radical porque Aitken hizo todo lo contrario al arriesgar más de lo prudente. En sus declaraciones, Heinrich admitió que sus esperanzas por el título se desvanecían a medida que transcurría la carrera y no podía adelantar, en tanto observaba a Aitken luchando en la parte delantera. Pero todo cambió en instantes y ahora siente que tiene posibilidades de lograrlo.
En palabras de Laurin Heinrich:
No me daré por vencido, voy a empujar duro y hacer las últimas carreras con dos equipos diferentes. Se trata de dos buenos equipos y siempre estaré feliz de competir en un Porsche. Parecía que iba a ser un día difícil, pero lo que he aprendido en la IMSA es que la carrera tiene que venir. Tienes que darte cuenta de que si se presenta la oportunidad de hacer algo tienes que hacerlo, pero si no tienes la oportunidad de hacerlo, entonces no debes forzar.
Vía Sportscar365







