‘Livingstone’ quiere volver al Dakar, de nuevo en solitario y con un coche campeón

 |  @fernischumi  | 

Ignacio Corcuera ya no necesita presentación. El bilbaíno se ha ganado por derecho propio durante los años el ser uno de esos participantes considerados como “dakarianos” en la cita organizada por ASO a pesar de no haber llegado nunca a completarla. Amante del todoterreno que un día decidieron enfrentarse al duro reto de correr el Rally Dakar y además hacerlo en solitario. Aventurero y televisivo como el propio Jesús Calleja, Corcuera es el particular Didier Auriol vasco, compaginando sus aventuras en coche con su profesión como conductor de ambulancias del servicio DYA en Bilbao.

Curiosamente una de las aventuras en las que decidió embarcarse fue la de cubrir la ciudad vizcaína con Dakar, lo hizo en apenas 112 horas en su viaje de vuelta, de nuevo al volante de su inseparable Mitsubishi Montero Di-d Ralliart 3.2. Testarudo, apasionado de los 4×4 y un experto en supervivencia, ‘Livingstone’, tal y como se le conoce por sus retos imposibles, compitió hasta en tres ediciones del rally-raid sudamericano en solitario y de forma casi consecutiva (en 2014 no pudo estar), algo que hasta entonces nadie lo había hecho y que le obligaba no solo a navegar por sus propios medios como si fuera un motard, cambiar neumáticos pinchados y desenterrar la montura él mismo, sino que además la revisaba y la reparaba cada noche.

Obviamente, estas condiciones ponían muy cuesta arriba sus oportunidades de ver meta, algo que le llevó a ser excluido en 2012 al llegar fuera de control a la jornada de descanso tras la etapa ocho y que en 2013 le dejaría de forma cruel fuera de carrera el primer día por un problema eléctrico. En 2015, se reforzó y consiguió nuevos apoyos económicos, incluido el Ayuntamiento de Bilbao, sin embargo, en aquella ocasión tampoco llegaría a superar la primera semana de competición al tener que dormir en el desierto y no llegar a tiempo al control horario de la tercera etapa.

Ahora el reto que se ha planteado de cara a 2020 es incluso más atrevido. Corcuera no solo tomará de nuevo la salida en solitario, sino que además lo hará con un vehículo que se ha ganado a pulso el que se le denomine como “histórico”: un Volkswagen Iltis 4×4 con un motor atmosférico de 1.7 litros y apenas 75 caballos de potencia. Obviamente tendrá que se adaptador para competir en una prueba de estas características, algo que se llevará a cabo precisamente en un taller local de la localidad de Erandio, pero sin duda la apuesta es muy arriesgada y tiene pocas garantías para llevarse hasta el final… pero qué demonios, en eso consiste precisamente el espíritu del Dakar.

Curiosamente no será la primera participación del Iltis en el Dakar, recordando los incondicionales a Diariomotor Competición que ya hemos hablado de él en alguna ocasión, destacando no solo la victoria en 1980 de Freddy Kottulinsky (abuelo de la también piloto, Mikaela Ahlin-Kottulinsky) y su copiloto Gerd Löffelmann, sino que recordando la historia de que Jean Ragnotti debutó en la prueba africana con una de las cuatro unidades que se pusieron en liza y que tuvieron que ser modificadas para pasar de los 75 CV originales que entregaba el motor hasta los 110 CV. En el caso de Corcuera, obviamente quedan otros escollos, entre ellos, el apoyo financiero al proyecto.

Hermanos y de Lugo, los Burgo quieren ir también:

Livingstone no es el único que busca aventura después de un tiempo parado. Los hermanos Burgo anunciaban a inicios de 2018 que su equipo cesaba la competición en el Campeonato de España de Rallyes de Asfalto y tras solo unos meses en “casa”, los hermanos lucenses están trabajando en un nuevo proyecto para el Rally Dakar 2020. Ni tan siquiera sabemos cuál será el recorrido de la prueba, ni mucho menos si seguirá fiel a la cita con Sudamérica tal y como ha sucedido durante la última década, sin embargo, los gallegos quieren enfrentarse a este nuevo reto.

Será de la mano de un equipo nuevo, Galimplant Sport, y por lo que se deja entrever en el vídeo de presentación, la intención de Pedro Burgo es la de seguir los pasos de su antiguo rival en los tramos, Dani Solà y debutar en el rally-raid más duro del planeta a los mandos de un UTV y con Marcos, su hermano y copiloto, a la derecha en lo que sería un gran reto no solo para el piloto sino para él.