Comprar un coche diésel de segunda mano: la guía definitiva

¿Estás pensando en comprar un coche de segunda mano con motor diésel? ¿Te asaltan las dudas? Es comprensible, ya que en estos momentos estamos viviendo un cambio de paradigma en la movilidad privada, además de fuertes polémicas en torno al futuro del gasoil. Restricciones a la circulación, etiquetado medioambiental de la DGT, AdBlue… conceptos que pueden llegar a abrumar a cualquier comprador. Esta guía quiere despejar todas tus dudas acerca de los coches diésel de segunda mano. Tras leerla podrás tomar una decisión mucho más informada acerca de la importante inversión que es comprar un coche.

¿Necesito un coche diésel?

Antes de entrar en harina, debes tener claro que necesitas un coche diésel. Comprar un coche diésel sin necesitarlo solo te acarreará dolores de cabeza y un mayor desembolso económico. Idealmente, el coche diésel es ideal para aquellos conductores que hagan fundamentalmente trayectos extraurbanos y recorran un importante número de kilómetros al año. Si el coche va a hacer recorridos cortos por ciudad, sus sistemas anticontaminación dejarán de funcionar adecuadamente y tendrán fallos prematuros. Lee nuestro artículo sobre las averías en filtros de partículas y la EGR en coches diésel modernos.

Los sistemas anticontaminación de un coche diésel son más complejos que los de un gasolina, y en caso de avería… mucho más caros.

Aunque su consumo sea inferior al de un coche gasolina, no debes olvidar que un coche diésel tiene un mantenimiento algo más caro y sus sistemas anticontaminación son más complejos, además de susceptibles a averías con un uso inadecuado. Hace tiempo publicamos un artículo en el que os animamos a haceros una serie de preguntas y respuestas para elegir motorización en vuestro coche. Es perfectamente aplicable a la elección de coche diésel o gasolina de segunda mano. Dicho esto, el coche diésel sigue teniendo sentido para una parte importante de los conductores. Si eres uno de ellos, sigue leyendo.

Etiqueta de la DGT: ¿debe importarme? ¿qué etiqueta es preferible?

Si no vives en Madrid o Barcelona, y no te desplazas a estas grandes ciudades habitualmente, no deberías preocuparte por el momento: no tener etiqueta de la DGT no te impedirá ir a ninguna parte. Ahora bien, en el borrador de la Ley de Transición Energética y Cambio Climático se contempla que en 2023 todo municipio de más de 50.000 habitantes deba tener una zona de bajas emisiones – a la que ningún coche sin etiqueta podría acceder. Estamos hablando de un borrador de ley que no se ha materializado, pero tenlo claro: las futuras restricciones al tráfico discriminarán a los coches por su etiqueta ambiental de la DGT.

Si vives fuera de una gran ciudad o en una zona rural, disfrutarás de años de tranquilidad aunque tengas un coche diésel sin etiqueta ambiental de la DGT.

Ahora bien, si vives en Madrid o Barcelona, o por motivos laborales debes desplazarte a estas grandes ciudades con frecuencia, es recomendable que tu coche tenga al menos una etiqueta “B” de la DGT. Los coches diésel con etiqueta B son aquellos que cumplen la normativa anticontaminación Euro 4, generalmente aquellos matriculados después del 1 de enero de 2006 – aunque hay coches Euro 4 matriculados anteriormente que sí tienen derecho a la etiqueta. La mayor parte de coches diésel Euro 4 ya tienen filtros de partículas (FAP) (ver artículo sobre los FAP y sus posibles averías).

Los diésel Euro 5, aquellos matriculados generalmente a partir de enero de 2014, disfrutan de una etiqueta “C”, la misma que los diésel o gasolina matriculados hoy mismo. Algunos diésel Euro 5 ya tienen sistemas SCR anticontaminación basados en el AdBlue, pero de eso hablaremos más adelante. En los episodios de alta contaminación más tenaces de Madrid, los coches con etiqueta B son los primeros en ser discriminados – pero estamos hablando de situaciones realmente excepcionales. En un futuro los “etiqueta B” serán los siguientes en caer, pero estamos hablando de un medio o largo plazo.

Los diésel con etiqueta “C” tienen precios razonables en el mercado de segunda mano, y tienen la misma etiqueta que cualquier diésel matriculado en 2019.

Ahora bien, si lo que quieres es poder entrar a voluntad en Madrid Central (ver guía sobre Madrid Central) sólo te servirán los coches con etiqueta CERO y ECO, a no ser que seas un residente.

Estado mecánico del coche: puntos clave a revisar

A la hora de comprar cualquier coche de segunda mano, debes revisar a conciencia el coche, y si tienes opción, someterlo a una inspección pre-compra por parte de un profesional. Dicho esto, hay varios puntos claves en los que debes fijarte en un coche diésel. Uno de los más importantes es cuándo se ha cambiado por última vez la correa de distribución. Otro punto clave es el estado de su volante de inercia (que suele ser bimasa) y el embrague: si vibra en exceso al ralentí, hace ruidos o te cuesta meter las marchas, piensa que su sustitución puede rondar los 1.000 euros fácilmente.

Un inyector que fuga combustible o produce una mala combustión necesitará ser reemplazado. Un inyector piezo-eléctrico common rail puede costar fácilmente 300 euros. Y más.

Cuando pruebes el coche, asegúrate de que el coche no tironea o vacila al acelerar, síntoma de una EGR sucia, problemas en los inyectores o filtro de partículas (si lo equipa). Ten en cuenta que algunos coches equipados con filtro de partículas pulverizan un aditivo sobre los gases de escape, que debe ser rellenado de forma periódica – no confundir con AdBlue. Sobre los inyectores, en un coche diésel moderno de inyección directa son piezo-eléctricos y trabajan a una presión tremenda. Levanta la tapa de plástico del motor y asegúrate de que no existen fugas de combustible a su alrededor.

Comprueba que el turbo sopla con fuerza y no aúlla al acelerar. Si el “aullido” no desaparece a los pocos minutos de haber arrancado el coche, ese turbo tiene holguras y poca vida útil por delante. Un coche diésel en un estado ideal tendría margen para la sustitución de su correa de distribución, un sistema anticontaminación en buen estado – o recién descarbonizado – además de responder perfectamente y sin tirones en la prueba dinámica. Conviene comprobar cuándo se le ha hecho la última revisión, al igual que el estado de los neumáticos y otros componentes de desgaste (ver artículo: comprobaciones a la hora de comprar un coche usado).

Si el coche es del Grupo Volkswagen y ha estado afectado por el Dieselgate, el propietario debería explicarte tanto si ha pasado la campaña, como si no lo ha hecho.

AdBlue en mi coche diésel: ¿qué debo saber al respecto?

Si el coche diésel que estás comprando es un Euro 5 o un Euro 6 – es decir, se ha matriculado en los últimos cinco años – es posible que su sistema de control de emisiones use AdBlue. El AdBlue es una solución acuosa de urea que se pulveriza sobre los gases de escape para reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno del coche. Lo que debes saber al respecto es que el coche lleva un depósito de AdBlue a bordo – de hasta 20 litros de capacidad – y que su consumo puede oscilar entre el litro y los tres litros cada 1.000 km, en función de nuestro estilo de conducción y consumo de combustible del coche.

La responsabilidad de rellenar el depósito del AdBlue es del conductor del coche. En este artículo te hemos enseñado dónde suele estar el depósito de AdBlue y cómo recargarlo. El AdBlue se puede repostar en algunas gasolineras a un precio de unos 0,60 euros el litro (febrero de 2019) y también se puede adquirir en grandes superficies. Si agotas el AdBlue de tu coche no provocarás una avería, pero el coche verá su rendimiento severamente mermado – entrará en modo a prueba de fallos – y no arrancará si apagas el motor, dejándote tirado. Recomendamos llevar una botella de AdBlue a bordo para emergencias.

Recuerda que el AdBlue contiene amoniaco y es corrosivo para plásticos y pintura. No dejes que se derrame sobre la carrocería.

¿Qué precio es el precio justo? ¿Existen los chollos?

Los chollos no existen, y en base a mi experiencia, es recomendable pagar algo más del precio de mercado por un coche que tenga todos sus problemas solucionados, así como un margen amplio de kilómetros antes del próximo mantenimiento. Ahora bien, aunque nadie da duros a peseta, la aversión al diésel y la injusta demonización del combustible por parte de nuestros políticos – la infame frase de la ministra Ribera, “el diésel tiene los días contados”, aún resuena en nuestras cabezas – ha motivado que el precio de los coches diésel de segunda mano se haya reducido de forma notable estos últimos meses.

Al menos en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, donde se concentra la mayor venta de coches nuevos de todo el país. Es relativamente sencillo encontrar coches diésel de segunda mano a precios atractivos, algo que todos los que residan en provincias deben tener en cuenta a la hora de comprar un diésel usado. En zonas de España donde las restricciones a la circulación no existen y se ven como algo lejano – pienso en el tercio norte, por ejemplo – los precios de los coches diésel de segunda mano apenas se han resentido. Ahora bien, acontecimientos futuros podrían revertir completamente esta anomalía.

Los chollos no existen, pero los precios de los coches diésel usados han bajado, especialmente en torno a grandes ciudades como Madrid y Barcelona – y especialmente aquellos sin etiqueta.

¿Qué pasará con el diésel en un futuro? ¿Se depreciará mucho mi coche?

Aunque el diésel es el combustible más usado en España – tres de cada cuatro litros de combustible consumidos en España son de gasóleo – y sea una herramienta lógica para luchar contra las emisiones de dióxido de carbono, el diésel está en el punto de mira de la opinión pública y la clase política. En un futuro inminente se aplicará una subida de impuestos al diésel, para equiparar su carga impositiva a la de la gasolina, hasta ahora superior. Cuando se equiparen, el litro de gasoil se encarecerá hasta nueve céntimos por litro. En un futuro los ayuntamientos también podrían encarecer el IVTM (la viñeta) de los coches diésel.

Pese a todo ello, el diésel no va a desaparecer de un día para otro. Ni siquiera en los próximos diez años desaparecerá. El sentido común (el menos común de los sentidos) nos dice que se irá produciendo una transición ordenada hacia una movilidad de menores emisiones. Una movilidad que no podrá renunciar de raíz al diésel, que seguirá siendo un combustible con mucha lógica para muchos conductores y la mayor parte de profesionales del transporte. Ahora bien, a tenor de lo que está ocurriendo actualmente, sí parece lógico esperar que los coches diésel se deprecien más rápidamente de lo que lo han hecho hasta ahora.

Aunque en un futuro se le pongan más trabas, el diésel seguirá siendo un combustible rentable y lógico para millones de conductores.

Si estás buscando un coche de segunda mano, consulta nuestra sección de coches seminuevos en Qué Coche Me Compro.

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  • Rest

    Cuidaito con la demanda emergente. Puede salir a cuenta, en vez de pseudo-chollo de cuarta mano, un modesto compactito nuevo con garantía, mantenimiento incluido y precio aceptable. Los motores actuales cumplen de sobra y les queda cuerda para rato.