La mayoría de preparaciones de este tipo intentan justificar su precio con un motor enorme, normalmente un V8 que deja en ridículo al diésel original, además de la típica estética de revista. Pero este Defender va por otro lado. Se llama Rocco, lo firma Helderburg -un especialista que no es alemán, sino estadounidense- y su gracia está precisamente en que no ha caído en la receta fácil del restomod con swap de motor.
El mercado de los Defender clásicos está en un momento muy dulce, y ahí contamos también los modificados. El Defender moderno es un coche mejor en todo, pero no tiene eso que ahora llaman aura en la misma forma que el clásico. Y para exprimir al máximo ese filón, empresas como Helderburg reconstruyen ejemplares desde cero y los dejan como nuevos.
Este ejemplar ha sido encargado por un padre y un hijo de Nashville, una ciudad estadounidense del estado de Tennessee. Y por sorprendente que parezca, sobre todo siendo yankees, no le han puesto un enorme V8 tipo LS3 sino que han mantenido el motor Td5 original de cinco cilindros, aunque conveniente mejorado.
La idea es conservar el carácter del Defender original, con su ronroneo de tractor, pero haciéndolo más usable, más preciso y mucho más especial en todo lo demás. Helderburg asegura que ha trabajado desde el mismo chasis, con componentes propios, una suspensión totalmente revisada, nuevas llantas con enormes neumáticos todoterreno y un escape de acero inoxidable hecho a medida. La puesta a punto tenía como objetivo mejorar la dinámica de conducción, cosa que no era difícil (creedme, tuve uno).
Tiene un capó realmente abultado, una moderna iluminación LED y un nuevo paragolpes delantero de acero a negro, a juego con la parrilla. Las aletas se han ensanchado y tiene nuevos paneles laterales, dándole un aspecto mucho más musculoso sin romper con la silueta, reconocible a leguas, del Defender original. Todos los paneles nuevos de la carrocería están fabricados en aluminio ligero y se han pintado en un rojo brillante que da como resultado un todoterreno bastante llamativo.
El interior sigue la misma filosofía. Se desmontó entero para volver a hacerlo de nuevo, instalando nuevos asientos tapizados en piel de categoría superior, un volante clásico con un delgado aro de madera, salpicadero retapizado y una pantalla de infoentretenimiento para introducir algo de comodidad moderna.
Ahora viene lo interesante, el precio. La preparación ha costado 400.000 dólares, cifra propia de superdeportivo. Para que veas hasta qué punto es caro, un Defender OCTA a estreno cuesta 158.300 dólares. Ahora bien, no es un Defender clásico sin más, sino un coche totalmente a medida del cliente, con más de 3.000 horas de trabajo detrás según sus creadores.









