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La industria europea contra las cuerdas, las marcas de coches chinas en Europa no eran el mayor de los problemas

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Ola Kallenius junto a un Mercedes-Benz Clase G en azul.
Ola Kallenius junto a un Mercedes-Benz Clase G en azul.

Está en boca de todos. El desembarco de marcas de coches chinas evidentemente supone una amenaza para la industria europea del automóvil que, como poco, tendrá que repartir un mercado cada vez menos boyante, con un nuevo y potente competidor. Pero la irrupción de marcas chinas en Europa podrían no ser el mayor de los problemas.

Europa está inmersa en un conflicto geopolítico de primer nivel. Un conflicto que podría salpicar a fabricantes como Mercedes-Benz, que ya están trabajando para defenderse de la tormenta que podría desatarse si los planes de la Administración Trump, con el respaldo bipartito de los demócratas, se materializan.

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La guerra China-Estados Unidos podría poner a la industria europea contra las cuerdas

La amenaza no procede únicamente de la llegada de nuevos fabricantes chinos. Tampoco se limita a los aranceles, las baterías, los semiconductores o el software desarrollado en China. Estados Unidos prepara una legislación que podría restringir o incluso impedir la venta de vehículos conectados de fabricantes cuya propiedad china supere el 15%.

El Comité de Comercio del Senado ha hecho avanzar la Connected Vehicle Security Act, presentada por la demócrata Elissa Slotkin y el republicano Bernie Moreno. En la Cámara de Representantes se plantean disposiciones similares mediante la Motor Vehicle Modernization Act de 2026. El objetivo sería reforzar las restricciones sobre la tecnología y la propiedad vinculadas a China ante el supuesto riesgo, según esgrimen las autoridades estadounidenses, de que los sistemas conectados de un automóvil puedan emplearse para labores de vigilancia o comprometer información sensible (Automotive News).

Eso abre una derivada especialmente incómoda para Europa. Un fabricante europeo podría verse penalizado por la identidad de sus inversores, aunque produzca sus coches en Estados Unidos, emplee a miles de trabajadores estadounidenses y esos accionistas chinos no tengan capacidad para intervenir en sus decisiones, tal y como veremos defiende Ola Källenius, CEO de Mercedes-Benz.

El problema al que se enfrenta Mercedes-Benz

Mercedes-Benz superaría sobre el papel el límite que plantea la legislación estadounidense. Beijing Automotive Group, una compañía estatal y socia de Mercedes en China, posee cerca del 10% del fabricante alemán. Li Shufu, fundador de Geely, controla otra participación próxima al 10%. Aunque se trata de inversiones independientes, su suma colocaría a Mercedes por encima del umbral del 15%.

La compañía insiste en que ninguno de estos inversores posee representación en el consejo de administración ni capacidad de decisión. También niega que actúen coordinadamente. Ola Källenius, consejero delegado de Mercedes-Benz, ha sido muy claro al respecto: “De ningún modo actúan de común acuerdo ni cuentan con representación en el consejo de administración”.

Estados Unidos se ha convertido en uno de los mercados con los que la marca pretende compensar sus dificultades en China. Las ventas mundiales de Mercedes-Benz descendieron un 7% durante el primer semestre de 2026, lastradas por la intensa competencia en el mercado chino. Sin contar China, en cambio, la compañía consiguió crecer un 3%. Mercedes pretende incrementar un 7% sus ventas en Estados Unidos este año y alcanzar aproximadamente 325.000 turismos.

El responsable de ventas de Mercedes-Benz, Mathias Geisen, reconocía la magnitud del problema: “Ahora mismo no podemos compensar lo que perdemos en China”. Su descripción del mercado tampoco dejaba demasiado espacio para el optimismo: “Allí existe un entorno de mercado muy agresivo”.

Con todo, su implantación industrial en el país es considerable. El fabricante dispone de plantas de ensamblaje en Alabama y Carolina del Sur, emplea a más de 10.000 personas y sostiene una extensa red de proveedores y concesionarios.

Algunos de los coches de Mercedes-Benz que compramos en Europa, de hecho, se fabrican en Estados Unidos. Mercedes también prevé localizar en Estados Unidos la producción del GLC e invertir 4.000 millones de dólares en su fábrica de Vance, Alabama, hasta 2030.

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Una prohibición efectiva y total de Mercedes-Benz parece, en cualquier caso, parece poco probable. Ted Cruz, presidente republicano del Comité de Comercio del Senado, ha admitido que el proyecto necesita cambios y ha asegurado que “nunca consideraríamos” impedir que Mercedes vendiera automóviles en Estados Unidos. Bernie Moreno, impulsor republicano de la propuesta y antiguo concesionario de Mercedes, también ha señalado que la compañía podría disponer hasta 2030 para adaptarse y acogerse a posibles exenciones.

Källenius: “No somos ingenuos respecto al entorno geopolítico”

Mercedes-Benz ya se mueve en el terreno político. La compañía intenta que el porcentaje máximo de propiedad china permitido aumente del 15% al 25%. Otra de las opciones sería sustituir el límite numérico por una evaluación cualitativa del riesgo real para la seguridad nacional. Esta segunda vía permitiría distinguir entre un accionista financiero sin influencia sobre la gestión y una participación que sí proporcionase poder de decisión o acceso a tecnología e información sensibles.

Este no es el Mercedes de tu abuelo. Es el futuro de la marca, rompe con muchas tradiciones.

El fabricante participa activamente en las conversaciones para intentar modificar una normativa cuyas consecuencias podrían ser enormes. “Estamos siguiendo muy de cerca lo que ocurre tanto en el ámbito legislativo como sobre el terreno. Participamos activamente en las conversaciones en torno a esta cuestión”, aseguraba el ejecutivo.

La respuesta de Mercedes deja claro que ninguna opción está completamente descartada. “Si necesitamos realizar ajustes para cumplir cualquier requisito, nos aseguraremos de proteger nuestra presencia y nuestro negocio en Estados Unidos”, concluía Källenius.


Galeria del Mercedes Clase G

Galeria del Mercedes GLE

Galeria del Mercedes GLC y GLC Coupé

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David Villarreal

En 2007 comenzaba su andadura en los medios en internet y en el mundo del motor. Dos años después David se unía a uno de los proyectos incipientes de la prensa del motor, el de Diariomotor. Seguir leyendo...

Firma de David Villarreal

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