Comprar un coche nuevo no cuesta lo mismo en todos los rincones del planeta. De hecho, hay un país en el que ponerse al volante de un vehículo recién estrenado es casi un lujo reservado a unos pocos, con precios que pueden multiplicar varias veces los que pagamos en Europa. Impuestos, tasas y un peculiar sistema para limitar el parque móvil han convertido a este pequeño mercado en el lugar más caro del mundo para comprar un automóvil.
A pesar de estos precios tan elevados, el mercado mantiene una actividad considerable. En lo que va de 2026 ya se han vendido 32.097 coches nuevos en un país que apenas supera los seis millones de habitantes, un volumen bastante llamativo si tenemos en cuenta lo caro que resulta acceder a un automóvil.
El precio de los coches se dispara por una combinación de fuertes impuestos y tasas. A los aranceles e impuestos de matriculación, que aumentan según el valor del vehículo, hay que sumar el famoso Certificado de Titularidad (COE), un permiso obligatorio para poder tener coche durante 10 años y cuyo precio se fija mediante subasta. Además, existe una tasa adicional para los modelos de mayor valor y un impuesto anual de circulación.
COE
El elemento que realmente dispara el precio es el Certificado de Titularidad (COE). Para poder matricular un coche es obligatorio conseguir uno de estos permisos, que dan derecho a poseer y utilizar el vehículo durante 10 años. El Gobierno limita el número disponible y los adjudica mediante subastas, por lo que su precio varía en función de la oferta y la demanda. Llegado el décimo año, la renovación se paga tomando como referencia el PQP (Prevailing Quota Premium), que es básicamente la media de los precios del COE de esa categoría durante los tres meses anteriores.
Otro punto importante es que no existe un único COE. Hay distintas categorías según el tipo de vehículo y la potencia del motor y, en el caso de los coches, también la potencia eléctrica. Por ejemplo, los turismos menos potentes compiten en la categoría A, mientras que los de mayores prestaciones lo hacen en la B, normalmente más cara. También existen categorías específicas para motocicletas, vehículos comerciales y una categoría abierta que puede utilizarse para distintos tipos de vehículos.
Impuesto de Matriculación Progresivo
El ARF (Additional Registration Fee) es otro de los grandes responsables de que comprar un coche en Singapur resulte tan caro y es algo así como nuestro Impuesto de Matriculación. Se abona en el momento de matricularlo y se calcula sobre el OMV (Open Market Value, el equivalente al precio franco fábrica español), el valor que las autoridades asignan al vehículo antes de sumar los diferentes impuestos, tasas y márgenes comerciales.
Además, funciona por tramos y de manera progresiva: cuanto mayor sea el valor del coche, mayor será la cantidad que habrá que pagar. En los modelos más caros el ARF puede terminar superando incluso el valor OMV del propio vehículo, penalizando especialmente a los automóviles de lujo. Curiosamente en un país con una renta per cápita muy elevada, son precisamente los coches de lujo los que logran una cuota de mercado especialmente elevada a pesar de los precios.
Otros impuestos
- Excise Duty: impuesto especial del 20% sobre el OMV del coche.
- GST: el IVA de Singapur, actualmente del 9%, que también se aplica a la compra.
- Registration Fee: tasa fija que se paga al matricular el vehículo.
- Road Tax: impuesto anual de circulación, cuya cuantía depende de factores como la cilindrada o, en los eléctricos, de la potencia.
- VES (Vehicular Emissions Scheme): puede aplicar recargos a los coches más contaminantes o, por el contrario, bonificaciones a los que obtienen mejores resultados de emisiones.
Ejemplos
Sabiendo esto probablemente ya se te habrán quitado las ganas de adquirir un coche en Singapur, y es lógico puesto que incluso las rentas altas se lo piensan mucho antes de dar el paso. Para que te hagas una idea de las tarifas, actualmente un Cupra Terramar 1.5 eTSI 150 CV DSG tiene un precio de venta de 220.494 € incluyendo el COE, un dato que multiplica por cinco veces y media el precio de venta en suelo español.
Si echamos un vistazo a un modelo de entrada como puede ser un Suzuki Swift con motor de 1,2 litros y 83 CV, su precio arranca en 161.888 dólares de Singapur, es decir, cuesta unos 108.870 € al cambio actual. ¿Y los vehículos de lujo? Un BMW 530i Signature cuesta 408.888 dólares de Singapur (274.977 €), un Rolls Royce Cullinam tiene un precio de 2.246.000 dólares de Singapur (1.510.438 €) y un Porsche Macan Turbo (eléctrico) sale por 407.988 (274.372 €). Son precisamente los eléctricos los que tienen precios algo más contenidos, y un Tesla Model 3 Standard arranca en los 191.999 dólares de Singapur, unos 119.120 € al cambio actual.
Renta de los hogares
La relación entre los ingresos y el precio de los coches ayuda a entender hasta qué punto tener un vehículo en Singapur es un auténtico lujo. El ingreso medio bruto de un trabajador residente ronda los 6.442 dólares de Singapur al mes (4.332 €), mientras que la renta mediana de un hogar se sitúa en unos 12.446 dólares mensuales (8.369 €).
Frente a esas cifras, solo conseguir el COE necesario para matricular un turismo cuesta actualmente 123.890 dólares de Singapur (83.316 €) para un coche de categoría A y 129.910 dólares (87.364 €) para uno de categoría B. Es decir, únicamente el permiso equivale a unos 19 meses del ingreso medio de un trabajador, y todavía faltaría pagar el coche, el ARF, el impuesto especial y el resto de tasas.
Todo esto explica la enorme desigualdad en el acceso al automóvil: aunque Singapur tiene una renta elevada, el sistema está diseñado para que tener coche sea deliberadamente caro y limitar así el número de vehículos en circulación. Para las rentas medias y bajas, comprar un automóvil nuevo queda directamente fuera de su alcance o supone un esfuerzo económico enorme.
Y ojo, que una vez comprado, usar el coche tampoco sale barato. Singapur cuenta con el sistema ERP (Electronic Road Pricing), una especie de peaje urbano electrónico que cobra automáticamente al circular por determinadas carreteras y accesos en las horas de mayor tráfico. Las tarifas varían según la vía y el horario y actualmente pueden alcanzar varios dólares por cada punto de control atravesado. Suma los elevados precios de la gasolina, los aparcamientos y el seguro, además del mantenimiento que es realmente costoso.
Nota: Datos válidos a fecha agosto 2026










