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¿La Fórmula 1 híbrida y los motores baratos son compatibles?

Pasar de los motores V8 aspirados a las unidades de potencia V6 turbo híbridas representó una escalada escandalosa en los costos, y un desequilibrio a nivel competitivo, que, tras producirse la amenaza de introducir alternativas como los V6 biturbo de la IndyCar o regresar a los V8 pero con sistema Kers, se acordó una reforma en las reglas para que a partir de 2018 la cifra tope por pago a los proveedores sea de 12 millones de euros. No obstante, los equipos clientes están preocupados porque todavía no está claro cuánto costará la asistencia técnica, los accesorios e inclusive el combustible.

Bernie Ecclestone, presidente de la FOM; y Jean Todt, presidente de la FIA, fueron los impulsores de las propuestas para obligar a bajar el costo de los motores. De allí que el primer esbozo del reglamento para la temporada de 2018 fije el uso de tres motores por piloto, el mencionado tope de 12 millones de euros y se estipula que cada proveedor contará con un mínimo de tres clientes y un máximo de cuatro. Sobre este punto en particular, Ron Dennis, jefe de McLaren, vetó tal medida porque su contrato con Honda no estipula conceder motores y tecnología a más de un cliente, a partir de 2017.

Por su parte Bob Fernley, jefe de Force India, manifestó que nada está claro con los costos porque los equipos clientes sugirieron un tope de 10 millones de euros por las unidades de potencia y la asistencia técnica. Pero resulta ser que al no estipular tal punto, se considera una farsa el límite de costos, básicamente porque según las reglas cada proveedor debe asignar cinco ingenieros por equipo cliente, cuando realmente se necesitan muchos más para instalar y cohesionar de forma correcta la unidad de potencia y todos sus accesorios. Así que esa mano de obra adicional representará un extra en la factura.

Otro asunto que no se consideró en el nuevo reglamento fue el acceso a las actualizaciones y el costo de la gasolina y los lubricantes. Para nadie es un secreto que en la Fórmula 1 ha existido una «guerra silenciosa» entre las petroleras asociadas a los proveedores. Petronas, Shell, Mobil y Total invierten mucho dinero en el desarrollo de sus productos, incluso desplazan sus propios laboratorios a cada circuito, y según se estima, el costo de su trabajo ronda unos tres millones de euros al año, y como cada combustible y lubricante es exclusivo para una determinada unidad de potencia, cada cliente deberá desembolsar montos adicionales para poseer las últimas novedades de los petroquímicos.

Las propuestas todavía están sobre la mesa y el control todavía lo tienen los proveedores, por más que Todt y Ecclestone prediquen que no es así. Mercedes y Ferrari representan la mayoría en la parrilla así que sus respectivos criterios a la hora de negociar pesará más que las imposiciones. Es cierto que se observa una Fórmula 1 muy avanzada en todos los sentidos, pero al privilegiar a las marcas más poderosas, que además tienen equipos oficiales, el poder ha cambiado de manos y al parecer ni en la FIA ni en la FOM se han dado cuenta de ello.

Vía | auto motor und sport

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