Barclay Nettlefold, CEO interino del Supercars, no ocultó su ambición de tener a otro fabricante involucrado en el campeonato y tras el prometedor debut de Toyota espera llamar la atención de Great Wall, constructor chino que la semana pasada confirmó sus planes de ensamblar un GT3 para competir en las mejores categorías del mundo. Nettlefold considera que el Supercars le ofrece a Great Wall confrontar a Ford, General Motors y Toyota en un terreno donde cada victoria tendrá impacto positivo en sus ventas comerciales. Aunque en teoría el Supercars no es un campeonato de GT, el reglamento técnico Gen3 está asociado a los coches de producción más potentes que instalan motores V8 aspirados de alta cilindrada, justamente lo que Great Wall está desarrollando.
Sorprende un tanto esta nueva aspiración de tener un cuarto fabricante en el campeonato cuando el desembarco de Toyota resultó un tanto complejo, así que se pensó que la organización estaría complacida con tener tres comprometidos tras la salida de Holden, Nissan, Mercedes AMG y Volvo, que animaron el campeonato en sus días de gloria. Es cierto que la desaparición de la legendaria confrontación entre Holden y Ford Australia representó un revés muy fuerte, debido a la identificación de los seguidores con los modelos de estas marcas, presentar el duelo Camaro vs Mustang salvó a la categoría y ahora se le suma un ingrediente especial con la invasión japonesa, en un programa oficial que tiene al Toyota Gazoo Racing en la parrilla con un Supra GR que ya alcanzó su primera victoria en la temporada. El Supercars garantiza la búsqueda de la paridad tanto en la aerodinámica como en el rendimiento del motor, una señal de confianza que le ofrecen a los nuevos interesados en ingresar.
Acá el detalle está en que Great Wall, a diferencia de Toyota, General Motors y Ford, no tiene presencia en el mercado de Australia y de Nueva Zelanda, por ello la invitación a competir tendría ciertos inconvenientes porque primero el fabricante chino deberá establecer una red de concesionarios, donde se deben adaptar los coches comerciales a la normativa local, para luego vender, solamente así tendría sentido desembarcar en Oceanía. Por tal razón las marcas europeas han evitado en lo posible ir al Supercars porque de nada sirve ganar y publicitar un coche si no está disponible para el público local. Peo de igual manera la invitación ha sido lanzada porque el campeonato considera que Great Wall se adapta a lo que buscan, un fabricante que se aleja de lo eléctrico para competir en el terreno de los V8 aspirados.
Esta propuesta del Supercars es la primera que se ofrece a Great Wall para utilizar su nuevo coche deportivo basado en un motor V8, tomando en cuenta que la normativa GT3 prohíbe el sistema eléctrico en sus coches. La ambición de Great Wall es muy alta considerando que el mercado de opciones que ofrece el segmento GT3 es enorme, con fabricantes consolidados como Porsche, Mercedes, Ferrari, Toyota y Corvette, entre tantos otros, luciendo en sus vitrinas infinidad de títulos y victorias. Por tal razón desde Australia le ofrecen la posibilidad al fabricante chino de posicionarse en un mercado interesante para luego iniciar un proceso de expansión toda vez que su propuesta deportiva se muestre como una alternativa real para hacer frente a los grandes de la categoría.
Vía Speedcafe





