Por muy complicado o increíble que pueda llegar a parecer, es completamente real. Y es que en pleno año 2026, con la industria china invadiendo de manera lenta pero efectiva Europa, hay fabricantes del Viejo Continentes que recurren a aquello de «si no puedes con el enemigo, únete a él», algo que se explica con el coche protagonista de estas líneas como perfecto ejemplo, el Freelander 8.
No se trata de un nuevo modelo de Land Rover y de hecho está más cerca de ser un Omoda o un Jaecoo con forma de todoterreno de lujo, así que no, lo del título no es clickbait, ya que el modelo que justo acaba de empezar a producir Chery, el fabricantes detrás de las dos firmas chinas, así como Lepas o Exlantix.
Freelander funciona ahora como una marca independiente vinculada a Chery Jaguar Land Rover, la empresa conjunta que ambas compañías mantienen en China, y tendrá como cometido comercializar crossover de aspecto todoterreno con sistemas eléctricos de autonomía extendida.
El Freelander 8 es su primer producto y la primera unidad de producción en serie ya ha salido de la línea de montaje de la planta de Changshu. Se trata de un ejemplar verde identificado como el número 00.000.001, con el que queda oficialmente inaugurada la fabricación del modelo.
Las reservas se abrirán en China el próximo 10 de agosto y su comercialización comenzará poco después, anunciándose entonces sus precios y demás datos que faltan por conocer, como potencia, datos de consumo, autonomías y demás. Más adelante llegará a otros mercados internacionales, con Oriente Medio como principal objetivo, y aunque todavía no se ha confirmado oficialmente que vaya a venderse en Europa o España, se da por hecho.
La operación también tiene un trasfondo industrial importante. La fábrica de Changshu abrió sus puertas en 2014 como la primera planta integral de Jaguar Land Rover fuera del Reino Unido, tiene capacidad para producir 200.000 coches al año y había suspendido la fabricación de modelos de gasolina debido al bajo volumen de ventas.
CJLR cerró 2025 con aproximadamente 26.000 unidades vendidas, por lo que el Freelander 8 representa una forma de recuperar actividad y, de paso, subirse a la ola de crecimiento protagonizada por las marcas chinas.
Por dimensiones, no estamos hablando precisamente de un sucesor directo de aquel Freelander compacto que Land Rover comercializó en Europa. El nuevo modelo mide 5,12 metros de largo, 2,05 de ancho y 1,90 de alto, con una distancia entre ejes de 3,04 metros. Es, por tanto, incluso más largo que un Audi Q7 o BMW X5.
Su habitáculo dispone de seis plazas repartidas en tres filas mediante una configuración 2+2+2. En el salpicadero destacan una pantalla panorámica de 46,3 pulgadas y otro monitor de 15,6 pulgadas, además de iluminación ambiental configurable en 256 colores y un procesador Qualcomm Snapdragon 8397.
El Freelander 8 utiliza un motor de gasolina de 1,5 litros que no transmite fuerza a las ruedas, sino que trabaja exclusivamente como generador eléctrico. La marca todavía no ha detallado cuántos motores eléctricos emplea ni cuál será la potencia conjunta.
Sí sabemos que equipa una enorme batería NMC de 60,331 kWh, con la que homologará 221 kilómetros de autonomía eléctrica y, aunque no se ha indicado bajo qué ciclo, seguro que no es el WLTP, así que podemos esperar que cuando llegue aquí esta autonomía caiga significativamente por debajo de los 200 km. Tampoco conocemos su autonomía total, la capacidad del depósito o sus tiempos de carga.
Por último, y para defender su imagen de todoterreno, contará con suspensión neumática de doble cámara, bloqueo mecánico del diferencial delantero, diferencial trasero electrónico de deslizamiento limitado y una estructura de diferencial central virtual. Además, podrá remolcar hasta 2.000 kg.











