Tener multitud de pantallas en el coche se ha convertido, no solo en costumbre, sino en una moda muy cuestionable. Nos guste o no, la tecnología es absoluta protagonista de los habitáculos modernos, sin embargo cada vez son más los detractores de esta moda y el último estudio de J.D. Power demuestra que hay algo que no estamos haciendo bien.
En plena vorágine por aumentar la presencia de pantallas y el tamaño de las mismas en el interior de los coches, estamos viendo como es cada vez más habitual ver a los fabricantes ofrecer (de serie u opcionalmente), una pantalla dedicada al copiloto para que así pueda disfrutar de total independencia a la hora de disfrutar de contenidos multimedia, usar aplicaciones y gestionar diferentes parámetros del vehículo.
Pues bien, aunque éramos muchos los que sospechábamos del escaso éxito de esta solución, J.D. Power a través de su último estudio Tech Experience Index (TXI), ha descubierto que sólo el 6% de los usuarios utilizan este sistema asiduamente, mientras que el 35% de los usuarios admiten que jamás han utilizado esta pantalla adicional para el copiloto.
Es más, otro dato realmente curioso y llamativo que arroja este estudio es que, de cada 100 vehículos analizados, se han reportado 21,3 incidencias en estas pantallas dedicadas al copiloto, lo cual no hace sino poner aún más en tela de juicio este tipo de sistemas multimedia.
Todo esto nos lleva a reflexionar profundamente sobre si la digitalización de los coches ha ido demasiado lejos. Si bien la tecnología aporta incuestionables avances, la priorización del diseño y la propia tecnología sobre aspectos como la ergonomía, la fiabilidad o incluso la seguridad, ha demostrado que es necesario un profundo análisis sobre cómo deben diseñarse a partir de ahora el interior de los coches.
Por el momento, son cada vez más los fabricantes que están anunciando un cambio de rumbo en diseño interior, apostando por una recuperación de los mandos y controles físicos en el volante y las funciones más habituales en el vehículo, además de revisando las interfaces multimedia para simplificar su control y evitar las distracciones a las que pueden inducir su manejo.









