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Toyota Yaris HSD, a prueba (II): dinámica, consumos... ¿mejor qué un utilitario diésel?

Segunda parte de la prueba del Toyota Yaris HSD , seguimos conociendo a la versión híbrida del Yaris después de que el compañero David Villarreal nos trajera la prueba del Honda Jazz Hybrid. En esta ocasión abordaremos la dinámica del Toyota Yaris, sus consumos, la eficacia o no de esta motorización en función del trayecto diario que recorramos.

Recordar que en la primera parte de la prueba del Toyota Yaris HSD hemos podido conocer su diseño exterior, diferenciado del Yaris normal en la parrilla y ópticas, así como su interior, donde destaca, negativamente, la amplia presencia de plástico duro, eso sí, con un aparentemente buen ajuste. Llega el momento de pulsar el botón, de arrancar, de ponernos en marcha con el Toyota Yaris híbrido.

Conociendo su mecánica: 4 cilindros, gasolina, 1.5 litros y un motor eléctrico con el que alcanza los 100 cv

Antes de recorrer los primeros kilómetros levantemos el capó del Yaris y conozcamos su mecánica híbrida. El conjunto mecánica del Toyota Yaris HSD queda conformado por un bloque gasolina VVT-i de 4 cilindros y 1.5 litros que declara 74 caballos a 4.800 rpm con un par de 111 Nm entre 3.600 y 4.400 rpm. Junto a este bloque de combustión, el motor eléctrico síncrono de iman permanente con una potencia de 60 caballos y un par máximo de 169 Nm. En total, la potencia ofrecida por el conjunto entre el motor térmico y el eléctrico es de 100 caballos. La potencia se entrega a través de una transmisión eléctrica continuamente variable E-CVT.

Cuenta con un depósito de 36 litros y sus baterías son de hidruro de níquel y homologa, según datos oficiales, un consumo urbano de 3.1 l/100 km, un consumo extra-urbano de 3.5 l/100 km y un consumo combinado de 3.5 l/100 km. Con llantas de 16 pulgadas, los consumos ascienden hasta los 3.4 l/100 km para ciclo urbano, 3.7 l/100 km en extra-urbano y de 3.7 l/100 km en ciclo combinado. En emisiones de CO2 se traduce, en ciclo combinado en 79 – 85 g/km.

En marcha: silencio y suavidad en ciudad con consumos cercanos a los 4 l/100 km

Bajamos el capó, engranamos la D en la larga palanca, con un acabado azul propio de esta versión híbrida y con las llaves en el bolsillo, cuenta con entrada y arranque sin llave, nos ponemos en marcha para conocer qué tal se desenvuelve este Yaris híbrido.

En un primer momento, el Yaris HSD me sorprende muy gratamente, circulando con una conducción normal se mueve con una escasa sonoridad, resulta, para aquel que busque confort, muy agradable su conducción, gestionando con cuidado nuestra presión en el acelerador, aprovechando la frenada regenerativa, podremos hacer un mayor o menor uso del sistema totalmente eléctrico. Forzando el modo eléctrico, a través de la tecla situada en el puente central, teniendo cuidado en las aceleraciones y en la medida en la que hundimos el pie en el acelerador, podremos recorrer unos 2 kilómetros en modo totalmente eléctrico. En mi caso por ejemplo, lo de ir hasta por el pan en coche ahora no tiene reproche, no consumimos, si lo hacemos con cuidado, nada de combustible.

Pero el Yaris, más que su modo totalmente eléctrico, en ciudad, nos ofrece un plus en comodidad, en la ausencia de sonido más allá del de rodadura, tampoco demasiado presente, además del ahorro. En ciudad mis consumos bajaron de los 5 litros, rondaron los 4 l/100 km. El funcionamiento del sistema híbrido lo podemos apreciar en la pantalla de la consola central. También en un testigo verde del cuadro y por supuesto en la instantaneidad de las respuestas y la falta de sonido del motor.

Sin duda esta comodidad de uso en ciudad, los consumos contenidos, las dimensiones, el buen y suave tacto de la dirección, la ausencia de cambios de marcha (transmisión CVT) y la ausencia de ruido por la buena insonorización y por la escasa rumorosidad a bajo régimen (no sólo en modo eléctrico) convierten al Yaris en todo un urbanita… pero ¿y fuera de la ciudad?¿en autovía?

En autovía esta escasa rumorosidad, esa sensación de “no suena nada” sigue bastante presente circulando con tranquilidad, hasta que en un adelantamiento, una incorporación o en definitiva, cuando aumentamos el ritmo de golpe, el motor se revoluciona al máximo y el sonido en el habitáculo, la previa calma, se torna en un bullicioso y agudo sonido que, obviamente salvando las distancia y no llegando a las afiladas notas del aparato de dos ruedas, se parece al de una moto japonesa de 4 cilindros. Adiós calma, por lo menos hasta que volvamos a pausar y mantener el ritmo. Eso sí, las aceleraciones sin saltos ni tirones, hará ruido al aumentar el ritmo, pero la transmisión CVT nos da esa ventaja. No veremos el régimen de revoluciones en el cuadro, en su lugar, Toyota nos ofrece un potenciómetro expresando el uso del motor en porcentajes.

La autovía no es su terreno. Aquí pierde cualquier ventaja frente a un utilitario con un motor tradicional. Y en mi caso, con recorridos diarios de unos 110 kilómetros en los que aproximadamente un 70% se resuelven por autovía, pierde en consumos frente a los arrojados por otros modelos como el Peugeot 208 hdi de 115 cv que probaba este verano con consumos, con los mismos recorridos, por debajo de los 4 l/100 km. Con ese uso, principalmente en autovía, pero también contando desplazamientos urbanos, el Toyota Yaris presentó un consumo de unos 5.6 l/100 km, lejos desde luego de los 4 litros que arrojaba en ciudad. Y es que el Yaris, está hecho para enfrentarse a diario con los atascos, semáforos, stops y pequeñas calles de la ciudad. Ahí, el Toyota Yaris HSD sí, en autovía no deja de ser un modelo gasolina que sube bastante de revoluciones cuando se lo pedimos para un adelantamiento o para aumentar el ritmo. Responde bien, es ágil, pero en consumo y sonoridad se nota.

Más allá de consumos, de sonoridad y de sistemas híbridos, el Toyota Yaris ofrece una respuestas bastante equilibrada en su parte ciclo. Una buena respuesta en frenada y por parte de las suspensiones un buen tarado que permite asumir con bastante absorción las irregularidades y afrontar curvas, rotondas y frenadas sin demasiado balanceo. La dirección se muestra enfocada totalmente al confort, suave y asistida, perfecta para la ciudad.

En definitiva, antes de pasar a la próxima parte de esta prueba, tercera y última parte donde plasmaremos las conclusiones de esta prueba, analizaremos la unidad probada y la gama Yaris e híbrida de Toyota, me quedo con el comportamiento del Toyota Yaris en ciudad, su suavidad, su silencio, la comodidad del sistema híbrido y por supuesto el ahorro que supone en este terreno donde con una mayor tiempo de uso y una conducción ecológica podremos incluso rebajar los 4 l/100 km, con un uso normal, los rondaremos. En autovía se ve penalizado sí, pero en ciudad nos ofrece muy buenos argumentos.

No os perdáis la última parte de esta prueba, tampoco la comparativa que próximamente os ofreceremos entre este Yaris y el Honda Jazz Hybrid.

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