A estas alturas del año la ventaja que presume Ford Racing en el apartado de fabricantes es tal que con la reciente victoria de Broc Feeney en Perth logró el título. El Mustang, en su versión S650, ha demostrado una superioridad incontestable para Toyota y Chevrolet que se han visto desbordados por varios frentes ya que no solamente el equipo Triple Eigth reclama las victorias sino también Dick Johnson Racing, Grove Racing y Tickford Racing han logrado cruzar la meta en primer lugar en lo que va de temporada. Se pronosticaba que Ford en su nueva alianza con Triple Eigth alcanzaría el máximo nivel de desarrollo, tomando en cuenta el poderío del equipo oceánico, pero no se esperaba tal dominio ya que el título de fabricantes de definió cuando todavía restan catorce fechas por disputar. Lo más curioso de este asunto es que el propio Triple Eigth apenas acumula cuatro triunfos, siendo el equipo de homologación, lo que indica que el material entregado a DJR y Grove Racing ha sido tan eficiente que entre ambas estructuras se han combinado para sumar doce victorias.
Si bien atrás quedó la histórica rivalidad entre Ford y Holden por el mercado australiano, el último gran duelo fue entre el Falcon y el Commodore, este nuevo ciclo del Supercars se sustentó inicialmente entre el Chevrolet Camaro y el Ford Mustang, con Ford amenazando con desertar si el campeonato no ajustaba la paridad mecánica ya que General Motors había encadenado cinco campeonatos consecutivos en esta era Gen3 sin respuesta de Ford, cuyo último título había sido en la temporada 2020, cuando el Mustang GT apuntaló el título de pilotos para Scott McLaughlin, para entonces la rivalidad más representativa era contra el Holden Commodore ZB de Shane van Gisbergen. Pero tal como se advierte, mucho ha cambiado desde entonces. Ford ahora está con Triple Eigth, el Camaro ha sido descontinuado y Toyota debutó en pista con una versión del Supra al cual le falta desarrollo. En esta etapa, Ford se presenta como un gran adversario porque reclamar un título a estas alturas de la temporada habla de una superioridad alarmante.
En lo que va de calendario, Chevrolet apenas ha logrado dos victorias y Toyota tres, frente a las dieciocho de Ford. Es la quinta ocasión, desde el año 2009, cuando el campeonato pasó de llamarse V8 Supercars a Supercars, que el fabricante del óvalo azul se queda con el título de fabricantes en la categoría australiana. Aunque parezca un mundo aparte, el Supercars muchas veces se presenta como un reflejo de lo que acontece en el deporte motor a nivel empresarial, por ello se analiza lo que ocurre en predios de Australia y Nueva Zelanda para tener idea de lo que puede ocurrir en los mercados más grandes. En lo que respecta al título de pilotos, Matt Payne, Broc Feeney, Brodie Kostecki, Kai Allen y Cameron Waters están en la lucha por los honores en este departamento, todos pilotos afiliados a equipos de Ford Racing. Parece un tanto descabellado imaginar que el cetro de pilotos fuese a parar a manos de Anton De Pasquale, quien marcha sexto en el campeonato representando al Equipo 18, actual estructura de homologación del Chevrolet Camaro.
Vía Supercars








