Parece que no demasiado ha cambiado para el que es el coche más pequeño de Dacia, que también resulta ser su principal caballo de batalla frente a los coches eléctricos chinos de bajo precio que llegan desde el gigante asiático, pero realmente ha cambiado tanto que no es que sea una evolución del modelo anterior, sino que no se trata, ni siquiera, del mismo coche.
Y es que, sí, podemos adelantar por unos 13.000 euros contando con todas las ayudas y descuentos, en realidad el Spring sigue teniendo un precio similar al de antes, pero dado que ahora se basa sobre la plataforma RGEV Small y más concretamente sobre los huesos del Renault Twingo, lo cierto es que ahora es un coche «mucho más coche» por el mismo dinero que antes.
La diferencia empieza por sus propios orígenes. El primer Spring derivaba del Renault Kwid, un coche presentado en 2015 y concebido inicialmente para mercados emergentes como India, que posteriormente fue electrificado en China y adaptado para Europa. Esta segunda generación, en cambio, nace como un eléctrico europeo y se fabricará en Novo Mesto, Eslovenia, compartiendo arquitectura con el nuevo Twingo.
También ha crecido de manera apreciable. Mide 3,85 metros de largo, 15 centímetros más que antes, y su carrocería gana 18 centímetros de anchura. Sigue siendo un urbano de cuatro plazas y mantiene una imagen de tipo crossover, con molduras de plástico visto, parrilla cerrada y llantas de hasta 16 pulgadas, pero sus nuevas proporciones deberían permitirle aprovechar mejor el espacio disponible.
El maletero alcanza 337 litros contando el doble fondo, cuya tapa está dividida en dos piezas. Además, puede incorporar un compartimento delantero opcional de 18 litros. Eso sí, Dacia prescinde de la banqueta trasera deslizante que sí ofrece el Renault Twingo, una diferencia que limita la capacidad de modular el espacio entre las plazas posteriores y el maletero.
La mecánica está formada por un motor eléctrico delantero de 82 CV y 175 Nm. Con él acelera de 0 a 100 km/h en 12,1 segundos y alcanza una velocidad máxima limitada a 130 km/h. La batería emplea química LFP, tiene 27,5 kWh de capacidad neta y homologa 250 kilómetros de autonomía WLTP, una cifra coherente con el uso urbano y periurbano al que está destinado.
De serie admite recarga en corriente alterna a 6,6 kW. El Pack Charge eleva esa potencia hasta 11 kW y añade carga rápida en corriente continua a 50 kW, con la que puede pasar del 15 al 80% en 28 minutos. El paquete incluye además V2L, una función con la que la batería puede alimentar dispositivos eléctricos externos.
Por dentro cuenta con una instrumentación digital de 7 pulgadas, mandos físicos para la climatización y puntos YouClip para fijar accesorios. El acabado Journey añade una pantalla multimedia de 10,1 pulgadas, mientras que el Expression básico recurre a un soporte para el teléfono móvil y conectividad Bluetooth. El botón My Safety permite, además, desconectar determinados asistentes con dos pulsaciones.
Dacia anuncia menos de 18.000 euros antes de ayudas para el Expression y menos de 20.000 euros para el Journey, aunque todavía no ha comunicado las tarifas definitivas. Por tanto, los aproximadamente 13.000 euros del modelo de acceso dependerán de las ayudas vigentes, la financiación y los certificados CAE. Su fabricación europea, no obstante, podría permitirle acceder a una parte mayor del Plan Auto+ que los eléctricos producidos en China, coches como el BYD Dolphin Surf, Leapmotor T03 o el Dongfeng Box, pero también otros como el Hyundai Inster o el propio Renault Twingo sobre el que se basa.










