Desconocido por muchos en España, Ford tiene a la venta en muchos otros mercados del mundo un todoterreno que parte de la misma estructura de largueros y travesaños que la Ford Ranger, de igual manera que sucede entre el Toyota Land Cruiser y la Toyota Hilux, y es un 4×4 que en España tendría mucho sentido, sobre todo si llegase a incorporar el mismo sistema PHEV que la pick-up americana.
Hablamos del Ford Everest, que ahora recibe un nuevo acabado, que ha sido confirmado de momento sólo para Australia, y hace que volvamos a echar de menos tener un 4×4 así de Ford a la venta en España, donde es cierto que tenemos el Bronco, pero con su V6 se aleja de los duros motores diésel que todavía buscan sus más fieles compradores.
Ahora, Ford estrena por primera vez la denominación Wolftrak en un SUV, después de haberla utilizado en la Ranger. Este acabado ocupa el lugar del Wildtrak, que se ofrecía como edición limitada para 2026, y queda por encima de los Active y Sport, pero por debajo de los Tremor y Platinum. Sus cambios se concentran en la imagen, el habitáculo y el equipamiento para remolcar.
Por fuera, lo reconoceremos por la parrilla de panal con inserciones Zest Green y los emblemas específicos de las puertas y el portón. También estrena el color Traction Green, procedente del Ranger Super Duty, aunque puede elegirse en negro Shadow Black y gris Command Grey. Eso sí, pierde los faros Matrix LED del anterior Wildtrak.
De serie lleva llantas negras de 20 pulgadas con neumáticos para todas las estaciones, pero hay una alternativa para quien quiera salir del asfalto: Ford permite montar sin sobrecoste unas llantas de 17 pulgadas con neumáticos todoterreno, que también incorporan detalles Zest Green.
Dentro mantiene las siete plazas repartidas en tres filas y añade detalles verdes en el salpicadero, las puertas y los asientos de cuero. El equipamiento incluye asientos delanteros calefactados y ventilados, regulación eléctrica del conductor en diez posiciones, instrumentación de 8 pulgadas y pantalla multimedia de 12 pulgadas. También dispone de Pro Power Onboard con inversor de corriente.
Y es que el remolque tiene bastante protagonismo en esta versión. A sus 3.500 kg de capacidad máxima se suman un enganche instalado de fábrica, controlador de frenos integrado, alarma de conexión y vigilancia del ángulo muerto que contempla la longitud del remolque. El Pro Trailer Backup Assist ayuda, además, a realizar maniobras marcha atrás.
La oferta mecánica sigue siendo diésel. El 2.0 biturbo de cuatro cilindros entrega 210 CV y 500 Nm, mientras que el 3.0 V6 turbo alcanza 250 CV y 600 Nm. Ambos utilizan cambio automático de diez velocidades y tracción 4WD. Sus precios australianos parten de 73.000 y 79.990 dólares, respectivamente: unos 43.800 y 48.000 euros aplicando el cambio ilustrativo de 0,60 euros por dólar australiano, sin que sean tarifas trasladables a España.
Como vemos, el Everest es, por concepto, uno de esos modelos cuyas bases se articulan en torno a los mismos puntos que el Toyota Land Cruiser Prado con el que se enfrenta en Australia, que es en realidad el mismo que tenemos a la venta en España.
Aquí, de momento, tendremos que conformarnos con otras cosas, que no son menudas, ciertamente. Tenemos la Ranger con motores diésel de 4 y 6 cilindros así como el PHEV, que invita a imaginar qué encaje tendría un Everest híbrido enchufable en nuestro mercado, algo hipotético pero con mucha lógica, viendo las ventas del Toyota Land Cruiser en España, mientras que el Ford Bronco juega el papel de todoterreno puro y duro.










