Moto de culto, tal vez poco conocida por estos lares, pero espectacular si de lo que se trata es de buscar un vehículo tremendamente compacto que, aunque no corre mucho, es un 10 en fiabilidad y ya ni hablemos de personalización y exclusividad.
La Honda Monkey 125 apenas entrega 10 CV y conserva unas diminutas ruedas de 12 pulgadas. Pero su mecánica sencilla, su resistencia y la inmensa variedad de componentes disponibles la han convertido en el lienzo perfecto para preparaciones disparatadas.
Estos días conocíamos la última creación de la japonesa G-Craft, que demuestra que esta pequeña Honda puede recibir soluciones propias incluso de una superdeportiva (Motorrad).
Una Monkey con un chasis muy poco convencional
G-Craft lleva desde los años noventa transformando algunas de las minimotos más emblemáticas de Honda, como las Monkey, Dax y MSX 125 Grom. Su nueva preparación mantiene la reconocible silueta de la Monkey, pero sustituye buena parte de su sencilla parte ciclo por componentes fabricados específicamente para crear una moto mucho más sofisticada.
De entre los componentes disponibles más exóticos, un basculante monobrazo de aluminio, reforzado por su parte superior y acompañado por un amortiguador Öhlins completamente regulable. También han diseñado un chasis de aluminio con piezas mecanizadas y una horquilla invertida modificada por el propio preparador.
Frenos de superbike para una moto de 10 CV
En estas preparaciones las llantas suelen conservar las 12 pulgadas del modelo original, aunque ahora presentan una sofisticada construcción en dos piezas. En ambos ejes encontramos discos y componentes Brembo; delante monta incluso una pinza monobloque de cuatro pistones y anclaje radial, una solución más propia de una moto de altas prestaciones.
No corre mucho… pero… De serie, el monocilíndrico refrigerado por aire de la Monkey 125 entrega 9,4 CV, aunque el catálogo de preparaciones disponible permite llevarlo por encima de 180 cm³ y superar los 20 CV mediante componentes como una culata de cuatro válvulas y distribución DOHC.
Una preparación tan exclusiva como difícil de matricular
G-Craft todavía no ha comunicado la cifra definitiva ni el precio de la moto completa. Pero podemos ir haciéndonos una idea de que barata no será. Solo el basculante monobrazo disponible en catálogo cuesta 352.000 yenes, más de 1.900 euros al cambio vigente mientras escribo estas líneas.
El principal inconveniente, no obstante, es que estas piezas especiales no disponen de homologación para circular por la Unión Europea.
La Honda Monkey, por cierto, está disponible en España por 4.500 euros.









