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SUV

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Si de verdad queremos ser ecológicos, ¡no compremos más SUVs!

Bmw X7 Serie 3 E30

Sí, quizá ese titular pueda parecer algo exagero, aunque más hubiese sido pedir que la Unión Europea prohíba la comercialización de SUVs para acometer su actual cruzada contra las emisiones de CO2 (entre otros contaminantes). Sea como fuere, la opinión que te quiero presentar no es tan radical, aunque ya puedes ver por dónde van “los tiros”.

Reducir las emisiones de CO2 es fundamental, y es obligación de todos

Podemos decir que el objetivo de la neutralidad climática en materia de emisiones de dióxido de carbono para el año 2050 es fundamental para nuestro planeta y para nosotros mismos, pues el cambio climático, en menor o mayor medida, es ya un hecho, y el aire que respiramos en las ciudades es cada vez más sucio, cargado de no sólo de CO2, sino también de otros contaminantes como óxidos de nitrógeno o partículas sólidas, entre otros.

Para obligar a las marcas a producir coches cada vez más ecológicos podemos decir que la Unión Europea está atacando la situación desde dos frentes distintos. El primero de ellos es estableciendo normativas de homologación más estrictas, como la actual Euro 6d y la futura Euro 7. El segundo de ellos es mediante la conocida normativa CAFE o ley de los 95 gramos, que básicamente obliga a que la media de emisiones de los coches vendidos no supere dicha cifra, bajo multas de 95 € por cada gramo y unidad, es decir, unos dos mil euros por coche de media. A todo esto se suman países como Reino Unido o Japón que ya están pensando muy seriamente prohibir la venta de coches diésel y gasolina en la próxima década, incluyendo incluso a los híbridos enchufables.

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Obviamente, con todo este panorama, el futuro será eléctrico, sin duda alguna, con ciertos aspectos aún por mejorar, aunque la mayoría de ellos poco atañe a la industria de la automoción directamente, pues se trata de la infraestructura de recarga, aunque es evidente que se necesita seguir desarrollando procesos que permitan fabricar baterías más económicas, que se traduzca en vehículos eléctricos más baratos aptos para todos los bolsillos. Asimismo, tampoco debemos olvidar el hidrógeno, sobre todo para el sector del transporte de mercancías.

Queremos coches ecológicos, pero compramos un sinsentido

Retomando la idea inicial, la cosa está en que mientras llegan esos coches eléctricos para todas las personas, los fabricantes deben ingeniárselas para fabricar coches lo más ecológicos posible y que cumplan todas esas leyes. Además, por parte de algunos compradores, también les “mola” la idea de comprar un coche ecológico, un híbrido, y ser los guays del barrio que cuidan del planeta. Algo así como cuando las estrellas de Hollywood iban con sus Prius por las calles de Los Ángeles.

Así pues, los vehículos de nueva facturan recurren a multitud de elementos y sistemas bastante costosos, y algunas veces complejos, para conseguir esa ecología. Estamos hablando de sistemas de hibridación suave, además de los híbridos convencionales y enchufables, frenada regenerativa, Start&Stop, neumáticos de baja fricción que no proporcionan tan buen agarre, desconexión de cilindros, modo vela, aerodinámica activa con tomas de aire que se abren o se cierran según necesidad, servofrenos eléctricos, dirección asistida eléctrica… y seguro que me olvido de munchos otros más.

¿Y qué hacemos nosotros? Pues vamos y compramos un ladrillo con rodillos gigantes, es decir, un SUV, que tiene peor aerodinámica y pesa más, calzado con llantas de 19 pulgadas y neumáticos de gran anchura que no son necesarios para transmitir 115 CV de potencia del motor al suelo, aunque eso sí, con etiqueta ECO y pagando un sobrecoste doble por el mismo, el primero para el mayor margen comercial del fabricante, y el segundo por toda esa tecnología citada líneas más arriba.

¿Qué dicen los números?

Sin embargo, todo eso está muy bien, pero me gustaría poner algunos números sobre la mesa para ilustrar lo que digo y ofrecer algunas cifras al respecto. En la tabla siguiente te muestro algunos SUV y sus equivalentes en turismo, siempre con las mismas motorizaciones, indicando el consumo y emisiones de ambos según el ciclo WLTP, eligiendo una representación de los segmentos más populares (B, C, D y E) y de cuatro grupos automovilísticos distintos.

ModeloConsumo [l/100 km]Emisiones [g CO2/km]
Renault Clio TCe 100 CV5,2118
Renault Captur TCe 100 CV6,0135
Peugeot 308 SW PureTech 1305,7128
Peugeot 3008 PureTech 1306,2140
Audi A4 Avant 30 TDI 163 CV S tronic5,2137
Audi Q5 30 TDI 163 CV S tronic5,6147
Mercedes E 400d 4MATIC Estate 330 CV6,8179
Mercedes GLE 400 d 4MATIC 330 CV7,3190

A la vista de los resultados, podemos decir que de media un SUV consume 0,55 l/100 km y emite 12,5 g/km recorrido, que a priori puede parecer poco. De hecho, en nuestro día a día, no lo notaremos de forma excesiva salvo que hagamos grandes kilometradas. Pero pensemos a mayor escala: en el año 2019, en España se matricularon un total de 1.258.260 turismos, de los cuales, 591.266 eran SUV, es decir, el 47 % de los turismos que se venden en España.

En España, la mitad de los coches que se vendes son SUVs, lo cual podría suponer unas emisiones de 180.000 toneladas de CO2 innecesarias.

Ahora bien, supongamos que por necesidad (problemas de movilidad, acudir a una parcela en la sierra de manera eventual…) el 30 % de esos compradores necesitan ese tipo de vehículo. Eso nos da que 413.886 compradores podrían haber optado por un equivalente con carrocería familiar. Si a eso le sumamos que un español medio realiza unos 18.000 km anuales, tendríamos que estaría consumiendo 99 litros extras de combustible al año y emitiendo 225 kg de CO2 solo en “quemar” esos 99 litros, pero el coste en dióxido de carbono de extraer el petróleo necesario para producirlo hasta que se poner en la gasolinera representa otros 215,85 kg de CO2 adicionales, a razón de unos 2,15 kg/litro aproximadamente.

Así pues, el coste medioambiental de tener esos más de 400.000 SUV en España al año se traduce en casi 41 millones de litros de combustible y 181.220 toneladas de CO2 (93.124 toneladas emitidas directamente por el tubo de escape y 88.096 toneladas de forma indirecta).

No obstante, esto son lo que en ingeniería llamamos “números gordos”, y para llegar a un coste medioambiental más real sería necesario analizar qué modelos y motorizaciones se venden exactamente, consumos y emisiones reales, o al menos realizar unos cálculos dando diferentes pesos a cada segmento. Sin embargo, sí que nos sirven para establecer un orden de magnitud entre las 150.000 y 180.000 toneladas de CO2, que sería algo así como el equivalente energético del consumo eléctrico de 100.000 viviendas durante un año.

Y no, el coche eléctrico no solucionará completamente este problema, pero sí lo disminuirá de una forma importante. Como ejemplo sólo basta echar un vistazo a los datos del Peugeot e-208 y Peugeot e-2008, ambos con el mismo conjunto motopropulsor formado por un motor de 100 kW (136 CV) y una batería de 50 kWh de capacidad bruta. El primero declara un consumo de 16,3 kWh/100 km según el ciclo WLTP, mientras que el segundo sube hasta los 17,3 kWh/100 km. Con un mix eléctrico en España de 265 g de CO2/kWh, estaríamos hablando que el SUV emitiría de forma indirecta 2,65 g/km más que el turismo, considerablemente menos que los diésel y gasolina.

Las razones de que un SUV consuma más, y por tanto sus emisiones sean mayores, son un mayor peso y sobre todo una peor aerodinámica, factor de cual depende de forma muy marcada el consumo de un coche a igualdad de forma de conducir.

Conclusiones

Con lo anterior no quiero decir ni mucho menos que no compres un SUV, quién sería yo para ello, sobre todo cuando para ir a por el pan los domingos hago 30 km en un “hierro” de 200 CV en lugar de caminar 500 hasta la tienda de la esquina, sino que bajo la lupa del ecologismo, si de verdad queremos alcanzar esa neutralidad climática, deberíamos usar un poco más el sentido común todos nosotros en general, y en especial los organismos competentes, y no comprar un coche que pocas ventajas nos va a aportar para ser usado como vehículo de diario y hacer tropecientos kilómetros. Y tú, ¿qué opinas?

P.D.: como todo en la vida, cuán adecuados y ventajosos son los SUVs es una cuestión de perspectivas y necesidades, y es por eso que a continuación te dejo un vídeo de mi compañero David G. Artés donde nos cuenta todas las bondades de los mismos.