Si hay algo que ha dado identidad y carácter a Volvo durante estas últimas décadas es que sus coches tienen diseños tan bien trabajados y conseguidos que incluso una década después de haber sido puestos en las calles siguen siendo perfectamente válidos como coches nuevos, y el último modelo que han «lanzado» al mercado es la mejor prueba de ello.
Y es que la marca ha renovado ligeramente su gama más compacta de coches, entre los que se encuentra el Volvo EC40, la versión coupé de su SUV compacto, el Volvo XC40, y apenas ha cambiado con respecto a la versión anterior a pesar de tomar como punto de partida un diseño con casi diez años de edad a sus espaldas.
Los cambios se concentran principalmente en su frontal, donde el Volvo EC40 estrena unas nuevas ópticas con tecnología LED matricial, compuestas por 15 segmentos de iluminación y manteniendo la característica firma luminosa con forma de martillo de Thor. También se han revisado la calandra, el paragolpes delantero, las aletas y el capó para acercar su imagen a la de los lanzamientos más recientes de la marca.
La parte trasera, sin embargo, permanece sin cambios, a diferencia de lo que sucede con los renovados Volvo XC40 y EX40. La actualización se completa con nuevos diseños de llantas, disponibles en medidas de 18, 19 y 20 pulgadas, sin alterar la fórmula que distingue al EC40 del EX40: una carrocería con una línea de techo descendente y un aspecto más cercano al de un SUV coupé.
De puertas para dentro tampoco se ha producido una transformación profunda. Volvo mantiene el diseño general del salpicadero, los asientos, el espacio disponible en las plazas traseras y el aprovechamiento de la zona de carga, aunque sí introduce nuevos materiales, combinaciones de personalización y un cargador inalámbrico renovado.
La principal novedad es la pantalla central vertical, que crece desde las 9 hasta las 11,2 pulgadas. Se trata del mismo dispositivo estrenado anteriormente por el Volvo XC90 actualizado y funciona mediante Google Automotive, con aplicaciones nativas como Google Maps y un asistente basado en Google Gemini. Este último permite controlar distintas funciones del coche y efectuar consultas utilizando órdenes de voz formuladas con un lenguaje más natural.
También se ha renovado profundamente la plataforma de sensores y software. El EC40 incorpora nuevos radares delanteros, traseros y laterales, nuevas cámaras y 12 sensores de ultrasonidos, además de una visualización tridimensional de 360 grados para facilitar las maniobras de aparcamiento. Se mantienen sistemas como City Safety y el Pilot Assist opcional, que ahora también puede prestar asistencia durante los cambios de carril.
Donde Volvo no ha efectuado cambios es en el apartado mecánico. El EC40 continúa siendo un coche exclusivamente eléctrico y mantiene su gama de motores, alcanzando hasta 584 kilómetros de autonomía homologada según el ciclo WLTP. Son nueve kilómetros más que los 575 kilómetros anunciados para el EX40, aunque la electrificación total sigue condicionando necesariamente su público potencial.
Un servidor, no obstante, sigue teniendo la misma duda que cuando Volvo lanzó al mercado por primera vez este EC40: cuál podría ser su verdadera repercusión comercial en España si Volvo ofreciese una versión híbrida, ya fuera ligera, convencional o enchufable, para el EC40. Con un motor de este tipo y un consumo homologado cercano a los 5 l/100 km, en la línea de los SUV híbridos más vendidos de nuestro mercado, el EC40 podría dirigirse a un público mucho más amplio sin renunciar a uno de sus principales argumentos, que es el diseño.
Sea como fuere, actualmente sigue a la venta el anterior EC40 en España, que hasta finales de este mes está en oferta a cambio de un precio de 41.150 euros en acabado Core.











