Stéphane Ratel, fundador y director del Grupo SRO Motorsports, por lo tanto el que controla y aplica el Balance de Rendimiento en la mayoría de las carreras de GT3, está al tanto de lo que está ocurriendo con el Lamborghini Temerario GT3, un coche que fue homologado a finales del año pasado ante la FIA y por lo tanto su desarrollo ha sido congelado. Tras su primera presentación en el DTM, en la cual el Temerario GT3 no estuvo a la altura de las expectativas, Ratel planteó ante Luca Gibello, delegado técnico de la FIA en lo que respecta a GT, la introducción de una versión Evo del coche lo antes posible, pero tal posibilidad pasa por saltar el reglamento. Ford transitó un camino similar con el Mustang GT3 cuyo inicio también resultó poco prometedor, pero logró en dos años concebir un paquete Evo competitivo, cuando el reglamento señala que el plazo es de tres a cinco años para introducir las modificaciones.
Así que tanto Ratel como Gibello están al tanto de las deficiencias del Temerario GT3 y para ambos es preferible negociar que forzar la salida de Lamborghini de las competiciones de GT3, en este caso a introducir una excepción para modificar coches nuevos, pero tal solicitud debe provenir de Lamborghini Squadra Corse ante el Grupo de Trabajo Técnico de la FIA lo que daría inicio formal al proceso. Si la mayoría simple vota a favor de aprobar un permiso especial para modificar el coche, entonces se hará, lo que será ratificado ante el Consejo Mundial de la FIA. Pero uno de los problemas que deberá afrontar Lamborghini es que los directivos que estuvieron al frente del proyecto Temerario GT3 actualmente no están involucrados con el fabricante y se requiere personal competente para definir el nuevo rumbo, se requiere determinar dónde están las mayores deficiencias y luego corregir, lo que a su vez va a requerir de un presupuesto adicional y por lo visto ayuda externa.
Desde el DTM los equipos Abt y Grasser han sido los primeros en advertir que el Temerario GT3 se entregó sin un sistema básico funcional y sin un desarrollo óptimo, así que están muy lejos de alcanzar un nivel competitivo, existe un enorme déficit de rendimiento con respecto a los demás y el Balance de Rendimiento no podrá ayudar. Al respecto, Gottfried Grasser, director del equipo Grasser, comunicó que están trabajando junto a Lamborghini para identificar los problemas y para ello esta semana estarán en las instalaciones de Team Rosberg Engineering GmbH para evaluar chasis y amortiguadores del Temerario GT3 en un avanzado simulador de dinámica de siete postes capaz de simular la carga aerodinámica y el comportamiento durante el frenado en diversos tramos de una pista. Según Grasser, los pilotos no comprenden por qué el coche no reacciona cómo se espera, lo que complica determinar el rango óptimo de funcionamiento.
En lo que respecta al contraste entre el Lamborghini Temerario utilizado en Europa y el que tiene el equipo Pfaff Motorsport en la clase GTD Pro del Campeonato IMSA SportsCar, la diferencia radica en la aplicación del Balance de Rendimiento, allí el coche italiano se beneficia por competir con un peso inferior, mientras que en las categorías afiliadas a SRO el peso del coche no puede bajar de 1320 kilos. Además, en el campeonato estadounidense las variantes técnicas incluyen el control de potencia mediante sensores de par, en tanto en el DTM y otras series todavía se utilizan limitadores de par, la solución más práctica y económica para eventos de GT3. Otra normativa que compromete al Temerario es que no se puede aumentar la presión de la sobrealimentación por encima del rango establecido por la FIA y los fabricantes durante la homologación.
En palabras de Stéphane Ratel:
El desempeño del nuevo Lamborghini ha sido complicado. Si me preguntan hoy si se puede permitir una Evolución, o si tienen más, o si simplemente se podría perder, entonces prefiero proporcionar una Evolución, en lugar de perder una fantástica marca de GT3.
Vía Motorsport Total






