El nuevo BMW Serie 3 ya está aquí, hoy lo hemos conocido, y, no sólo como aficionado a BMW, sino también como actual poseedor de un Serie 3 (F31, concretamente) y de un E46 ti (el más polémico de la saga, lo sé, pero llegó a mi en lugar de yo ir a él), me siento ligeramente decepcionado al ver que el camino que ha tomado BMW ha derivado a que tengamos, posiblemente, el Serie 3 menos Serie 3 de la historia.
Aquí mismo dejo de hablar sobre el que es un verdadero icono del automóvil europeo para centrarme en un coche que, honestamente, creo que sí que atiende de mejor manera a la idea de lo que debe ser una berlina del segmento D alemana: más orgánica desde el punto de vista del diseño, más fácil de entender y que, incluso habiendo cambiado de denominación, sigue bebiendo de manera directa de lo que siempre ha sido: nos referismo al Audi A5.
Disponible tanto en formato berlina (aunque con un portón de tipo liftback), como Avant (de diseño familiar), el Audi A5 tiene una gama formada por versiones microhíbridas diésel y gasolina así como híbridas enchufables. Tecnológicamente, sí, es menos avanzado que el Serie 3 en términos de tecnología de propulsión, pues su rival se desmarca al ofrecerse incluso como eléctrico 100 % con el i3, pero poco importará, creo, a quien busca una berlina alemana para hacer kilómetros.
En cuanto a precios, ambos coches se mueven en las mismas cifras. El Serie 3, tiene precios arrancan en los 49.100 euros del 318 y siguen con los 54.100 euros del 320. El Audi A5, por su parte, aunque arranca en prácticamente el mismo precio, 48.900 euros, pero la versión superior la encontramos en cotas inferiores el caso de los motores de gasolina, en los 51.900 euros.
No obstante, lo que diferencia realmente al A5 del Serie 3 es la apuesta por sus motores diésel de hibridación ligera, donde el mítico 2.0 TDI del Grupo Volkswagen se conecta con un sistema eléctrico compuesto por una batería de 1,7 kWh de capacidad y un motor eléctrico de 29 CV para estar más cerca, por funcionamiento, de un híbrido convencional que un microhíbrido. Entrega 204 CV de potencia, logra el 0 a 100 en 7,7 segundo y en su versión más eficiente homologa 4,8 litros a los 100.
Siendo yo aficionado y seguidor de BMW y poseedor de mi mencionado Serie 3 Touring, con un aburrido pero ahorrador y rocoso motor diésel de 150 CV, si a día de hoy me viera buscando una berlina alemana del segmento D, me iría directamente y sin dudarlo demasiado a por el Audi A5. Un motor, por cierto, el B47 que monta mi 318d, que es de lo más indestructible que ha salido en estos últimos años de las fábricas de BMW.
Es cierto que todavía no he podido probar ninguno de los dos modelos para emitir un veredicto sabiendo de qué manera se comporta cada uno y qué sorpresas deparan al conductor, pero sobre el papel la victoria cae claramente hacia el lado del Audi y, por mucho que el Serie 3 pueda llegar a ganar en persona, lo que está haciendo BMW últimamente con la imagen de sus coches no encaja con mis gustos. El A5 debería ser extremadamente malo en términos dinámicos para, con su diseño, caer frente al Serie 3 en mi dicisión particular. Siempre en términos hipotéticos, ya que no me encuentro inmerso en ningún proceso de búsqueda.
El A5 Avant, además, lleva esa sensualidad en las formas de la berlina un paso más allá, con un resultado, creo, más cohesivo y «terminado» que en la berlina, que igualmente caló de buena manera entre aficionados y público por su imagen, pero los Avant de Audi siempre aciertan un poco más que las berlinas o los Sportback. Con una longitud calcada a la de la berlina, de 4,829 mm, el maletero es más aprovechable y tiene un volumen algo superior, de 476 litros frente a los 445 de la berlina.
En cualquier caso, para acabar, este artículo es una mera reflexión sobre el cambio que ha dado BMW en términos de diseño, un reflejo de los sentimientos encontrados que tengo en esto momento y no intenta convencer a quién lo lee de nada. Va más sobre cómo, de momento, ha calado en el que escribe estas líneas este cambio de los de Múnich con el que puede ser su coche insignia, algo que está completamente sujeto a la opinión de cada cual.










