De todos los fabricantes presentes en Europa, no es Mazda, precisamente, la que más ímpetu y decisión ha demostrado tener en todo lo relativo al coche eléctrico. Los japoneses, de hecho, siguen demostrando que lo que mejor se les da es desarrollar motores que van a la contra de la industria, como el 3.3 diésel del Mazda CX-60 o el 2.5 atmosférico del Mazda3. Sin embargo, acaban de anunciar que están empezando a materializarse las primeras entregas en Europa de su segundo coche eléctrico.
Se trata del Mazda CX-6e, que por tamaño y pretensiones se situará en la gama de Mazda a la altura del propio CX-60 haciendo gala de la que será su más llamativa característica: un habitáculo dominado por la presencia de una pantalla central que se extiende desde el centro del salpicadero hasta la zona del copiloto.
Tal y como había hecho ya oficial el fabricante japonés, el Mazda CX-6e tiene un precio que arranca en los 46.200 euros de la versión Takumi, que es la línea de equipamiento que representa el acceso a la gama, que queda topada por la variante más equipada, denominada Takumi Plus, y cuyo precio se sitúa en los 42.900 euros. Mazda también ofrece la típica promoción en la que incluye un fuerte descuento por financiar la compra con ellos y el adelanto del Plan Auto+, de 3.375 euros, anunciando un «desde» de 37.615 euros.
Ambas versiones se diferencian entre sí por el nivel de equipamiento, ya que recurren al mismo sistema eléctrico compuesto por una batería de 78 kWh y un motor eléctrico de 258 CV, con lo que consigue homologar una autonomía de 484 km. Sí, se trata de una cifra baja dada la capacidad de la batería, más aún teniendo en cuenta que estamos empezar a ver coches eléctricos que superan los 800 km de autonomía, pero es que el consumo de esta versión se emplaza en los 18,4 kWh cada 100 km, un dato alto, realmente.
En términos de equipamiento, el Takumi, en realidad, para ser el de inicio está lejos de ser un acabado básico, aunque bien es cierto que no es barato en términos generales. De serie incorpora llantas de aleación de 19 pulgadas, asientos tapizados en Maztex negro (cuero vegano) con calefacción, ventilación, ajuste eléctrico y memoria para la posición de conducción, bomba de calor, control de crucero adaptativo por radar con función Stop & Go y un avanzado Head-Up Display. También equipa monitor de visión de 360 grados, portón trasero eléctrico y techo solar panorámico tintado y reflectante del calor.
A ello se suma el verdadero protagonista del habitáculo, el panel TFT de 26 pulgadas, además de iluminación ambiental para el cuadro de instrumentos y el revestimiento de las puertas. El sistema de sonido cuenta con recepción AM, FM y DAB, 23 altavoces y USB-C. En el Takumi, los retrovisores exteriores conservan una configuración convencional y van pintados en el color de la carrocería, aunque disponen de plegado y ajuste eléctricos, memoria y calefacción.
El Takumi Plus exige, por tanto, 3.000 euros adicionales. A cambio, sustituye las llantas de 19 pulgadas por unas de 21 pulgadas con diseño de doble radio y acabado diamantado negro, y cambia la tapicería negra por otra Maztex en blanco y amatista bitono. La diferencia más particular está en los retrovisores digitales, plegables automáticamente y con regulación del brillo, cuyas imágenes se muestran en dos pantallas interiores, una para el conductor y otra para el acompañante.
La iluminación ambiental también es más elaborada, pues añade una barra translúcida en el cuadro de instrumentos y módulos específicos en las puertas. El resto de los elementos señalados, desde la bomba de calor hasta el techo panorámico, el panel de 26 pulgadas o el equipo de 23 altavoces, es común a los dos acabados.
Con todo lo anterior, el CX-6e, que está fabricado en China, por cierto, en colaboración con Changan, debe competir en la que puede que sea la categoría más complicada del coche eléctrico a día de hoy, el segmento D, donde militan coches como el Tesla Model Y, el Mercedes GLC, el BMW iX3.











