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Coches de competición para recordar: Extra VI

Después del sexto conjunto de diez marcas que hemos presentado y con las sugerencias aportadas y votadas por los lectores, os traemos el sexto “pack” de coches extra que no tuvieron presencia en su momento pero que merecían tenerla. De esta forma, los coches de esta lista tienen hoy su momento de protagonismo para que podamos repasar sus historias y disfrutemos tanto de estas como de sus formas y decoraciones que han pasado a la historia por varios motivos.

Cooper T39 – Sport-Prototipos

Como la mayoría de coches de carreras de Cooper, el T39 era una máquina concebida para utilizarse como chasis cliente con el objetivo de poder aceptar varios motores distintos. Aunque inicialmente el propulsor utilizado era el mismo 4 cilindros en línea 1.1 de Climax que usaban los Lotus Eleven, a lo largo de su vida montó otros "corazones" distintos. Por sus entrañas pasaron motores Volvo, Porsche boxer, otros modelos de Coventry-Climax e incluso Bristol.

El coche tenía una carrocería de aluminio muy aerodinámica para la época -fue diseñado en 1955-, resultando además en una máquina especialmente ligera. A causa de su extrema popularidad, el Cooper T39 tomó parte en prácticamente 350 carreras con hasta más de 600 inscripciones individuales en su historia. Por ello, es difícil recolectar los resultados exactos ya que además el modelo siguió en activo hasta mediados de la década de los 60.

Entre sus momentos destacados se encuentra el triunfo en 1956 en la categoría de coches de hasta 1.100 centímetros cúbicos en las 12 horas de Sebring de 1956, además de una octava posición en la general de las 24 horas de Le Mans ese mismo año. El modelo evolucionó con partes oficiales en un principio y de forma privada más tarde, lo que alargó su vida útil hasta más de diez años después de su debut. Una auténtica demostración de que si el paquete está bien preparado, puede ser usado durante mucho tiempo.

Lola Mk6 GT – Sport-Prototipos

Es imposible ver el Lola Mk6 GT y no pensar en el legendario Ford GT40. Lógico por otra parte puesto que este último coche fue en realidad un diseño de Lola basado en el Mk6 GT que los americanos encargaron para ellos. El coche, construido en 1962, es el primer coche de tipo GT y prototipo con motor central trasero, una solución que se estrenó a finales de los años 50 en la Fórmula 1 con Cooper. Eric Broadley había entendido que la idea era aplicable también a los coches de resistencia y actuó en consecuencia.

Con un monocasco de aluminio, el Mk6 GT era uno de los coches con tecnología más avanzada del momento. Además, el trabajo de suspensiones estaba al nivel de los coches de Fórmula 1 más competitivos de la época, consiguiendo también una distancia entre ejes muy corta. Esto resultó en un coche especialmente compacto a pesar de contar con un motor Ford V8 de 4.800 centímetros cúbicos que entregaba 400 caballos de potencia. Poco peso y buena potencia debían dar un buen resultado.

Al final y a pesar del evidente potencial de la máquina, los resultados no acabaron nunca de llegar por falta de recursos en algunos casos y por falta de trabajo técnico en otros. Finalmente, lo mejor que salió del proyecto Mk6 GT fue el interés de Ford en el trabajo de Lola. De hecho, Ford llegó incluso a reclutar a Eric Broadley para que encabezara el diseño del que tenía que ser el coche definitivo de la marca del óvalo para las 24 horas de Le Mans... y lo fue. Por otra parte, el fantástico T70 se diseñó también como sucesor del Mk6 GT así que en cierta forma, este último es el "padre" de dos históricos como el GT40 y el T70.

Shadow DN11 – Fórmula 1

El Shadow DN11 tiene el triste honor de ser el último coche de carreras de este histórico constructor, paradigmático de la Fórmula 1 de los años 70, en competir en una carrera. Con los cada vez más altos precios de la categoría reina, el equipo de Don Nichols se iba quedando sin recursos. De esta manera, eran incapaces de competir a nivel técnico con los costosos desarrollos de los sistemas de efecto suelo de los grandes equipos como Ferrari, Williams o Brabham. El DN11 para la temporada de 1980 pretendía aplicar ese efecto suelo pero la evolución era pobre.

El resultado fue tremendamente malo, con inscripciones en seis carreras y una sola clasificación en el Gran Premio de Sudáfrica con Geoff Lees al volante. El piloto británico consiguió llegar a ver la bandera de cuadros pero lo hizo en décimo tercera posición y lejos de los hombres de cabeza. El coche no daba para más y sin patrocinadores ni dinero, el futuro del equipo era complicado. No volvieron a competir en una carrera ni siquiera cuando Teddy Yip puso dinero para quedarse con el equipo inicialmente.

El DN11, que era un coche con pretensiones humildes, sirvió por lo menos para que Shadow pudiera volver a su color oscuro tras haber competido en color blanco aunque la presencia de Theodore les devolvió al color más claro en sus últimas apariciones. El último intento del DN11 de clasificarse se produjo en el Gran Premio de Mónaco de 1980, donde David Kennedy falló en clasificarse para la carrera junto a otros seis coches. Y para Shadow, ese fue el fin del camino. El DN12 que llegó a mediados de 1980 no llegó a clasificarse para ninguna carrera.

Benetton B189 – Fórmula 1

El Benetton B189 tiene la particularidad de ser una evolución muy directa de su predecesor, el B188, siendo este último también un descendiente bastante directo del B187. De esta forma, es fácil confundir estas máquinas -sobre todo las dos más modernas- e incluso llegar a considerarlas las dos casi como un mismo modelo. La mayor particularidad de la línea evolutiva de Benetton empezada con el B187 era la presencia de las dos entradas de aire laterales, al lado del cockpit. Esto le daba una apariencia distintiva junto a una decoración muy recordada.

Lo que empezaron siendo unas entradas de aire muy prominentes acabaron siendo mucho más finas en el caso del B189, que debutó en el Gran Premio de Francia de 1989 con Alessandro Nannini al volante. Acabaría pilotándolo también Emanuele Pirro pero los mejores resultados los traería el primero. Particularmente memorable es la victoria de Nannini en el Gran Premio de Japón de 1989 tras el toque entre Ayrton Senna y Alain Prost que terminó con el francés fuera de carrera y el brasileño siendo descalificado antes incluso de subirse al podio.

Fue uno de los tres podios que Nannini alcanzó con el B189, que aún se utilizó en las primeras dos carreras de la temporada de 1990. El italiano no consiguió puntuar pero su nuevo compañero, Nelson Piquet, estuvo entre los seis primeros clasificados en ambos casos, antes del debut del B190. Al final, el B189 quedó como el último monoplaza de Fórmula 1 en utilizar un sistema creativo para la refrigeración del motor, esperando mejorar la eficiencia aerodinámica del coche. Los resultados no fueron malos y mantuvieron a Benetton en su línea ascendente. ¡Misión cumplida!

Lola T97/30 – Super Fórmula

Pocos coches más hay que sean tan polarizantes como el Lola T97/30. Por un lado, es uno de los coches más famosos de la marca pero por el otro, el motivo por el que llega a alcanzar tal estatus es enormemente cuestionable. De hecho, se trata del mayor fracaso deportivo de Lola en toda su larga historia. Su último intento real de competir en la Fórmula 1 que incluso les llevó hasta el Gran Premio de Australia de 1997 con todo el equipamiento, pilotos y demás para acabar sin competir.

Originalmente Lola quería competir en 1998 pero Mastercard, como patrocinador principal, forzó al equipo a entrar en 1997. Ello resultó en una falta total de preparación y un coche que tras diseñarse en papel y ni probarse en túnel de viento disponía de una aerodinámica irregular. Un coche imposible de pilotar a velocidad de Fórmula 1 y que en el Albert Park finalizó la sesión clasificatoria a más de once y doce segundos con Vincenzo Sospiri y Ricardo Rosset respectivamente. Vamos, un fracaso.

El coche resulta extrañamente atractivo y aunque no tiene una enorme cantidad de patrocinadores -sobre todo comparándolo con sus contemporáneos-, es colorido y vistoso. Además, tiene ese punto tan especial de la exclusividad. El coche apareció en pista solo unas pocas ocasiones; en Melbourne para el Gran Premio de Australia y en Silverstone para realizar algunas pruebas. Por lo tanto, la mayoría de veces una imagen de ese coche es como un pequeño tesoro. ¡Y vaya tesoro!

Se acerca el verano y así cerramos un nuevo paquete de 60 marcas con sus respectivos coches "extra", lo que supone un amplio repaso de 330 coches en total. El próximo bloque comienza sin descanso a partir de la semana que viene y entramos en territorio desconocido con algunos constructores menores y otros que se han centrado en competiciones más lejanas cuando se toma el punto de vista europeo. Como siempre, esperamos que sea de vuestro agrado.

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