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Stéphane Ratel propone replantear el concepto GT3 sobre un nuevo reglamento

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Stéphane Ratel, CEO del Grupo SRO Motorsports, sigue adelante en su cruzada para evitar que la exitosa plataforma GT3 se transforme en una nueva versión de la GT1 y al poco tiempo desaparezca ante la escalada de costes asociada al hecho de involucrar programas oficiales en categorías que deben ser exclusivas para clientes, con coches más próximos a avanzados prototipos para las pistas que a modelos para circular en las calle. Según su percepción, el modelo GT3 está en peligro cuando se presenten las nuevas propuestas que están en camino provenientes de Toyota, Mercedes y Genesis. Para Ratel existe un riesgo latente de repetir errores, inclusive muy recientes como lo ocurrido con el DTM en su reglamento Clase 1, donde fue tal el descalabro que hasta el campeonato fue vendido ante la imposibilidad de seguir operando bajo esta modalidad.

Ratel es considerado el arquitecto de la exitosa normativa GT3 y ahora observa con preocupación como algunos fabricantes tratan de introducir bajo la mesa lo que se apreció en la fórmula GTE y GT1 donde los coches fueron diseñados y construidos pensando en representar a los fabricantes en las carreras y al poco tiempo llegaron los problemas que precipitaron la desaparición de ambas. Ante el riesgo de reeditar tal escenario y ser demasiado tarde para reaccionar, propone replantear el concepto GT3 con un reglamento técnico similar al que están diseñando el ACO y la FIA para la clase Hypercar de 2030, ambos organismos están actuando con bastante antelación y en cada reunión han dejado claros sus puntos para el desarrollo de la próxima generación de prototipos. En tal sentido, Ratel considera que si algunos fabricantes se inclinan po una opción similar al GT1 pues entonces que compita en forma paralela a los GT3 pero hasta 2030 ya que a partir de allí las reglas técnicas deben ser muy estrictas para evitar que coches considerados versiones especiales compitan con otros que sí representan la filosofía GT3.

Añadió que la prevención en estos casos es importante y aclaró que no está en desacuerdo con la construcción de avanzados coches deportivos porque tal vez muchas personas quieran ver de nuevo en acción a los GT1, cuya homologación también depende de la FIA, pero sería un riesgo la mezcla bajo el paraguas GT3 con el fin de aprovechar un éxito que ha costado construir, si ello sucede tal vez sea tarde. Para Ratel, vienen propuestas que cumplen con las reglas técnicas GT3 pero que le resultan inadecuadas para la categoría y su introducción seguramente provocará que once o doce fabricantes cuestionen su futuro en esta área del deporte motor. Él siempre ha mantenido una visión y unas prioridades y por ello requiere estabilidad a largo plazo en su propuesta, bajo ninguna circunstancia aceptaría que dos o tres fabricantes se posicionen en lugares inalcanzables y paulatinamente provoquen la salida de los equipos, de la cobertura y del público que durante años han mantenido a los GT3 como una de las mejores divisiones del deporte motor.

En palabras de Stephane Ratel:

Antes de que lleguemos a un punto crítico, propongo replantear el concepto GT3 con una nueva plataforma. El mejor ejemplo de esto viene de nuestros amigos del ACO que ya han sentado las bases para la nueva clase Hypercar del año 2030. El ACO y la FIA han actuado con anticipación con el fin de dar a los fabricantes el tiempo para desarrollar los nuevos coches. En cuanto a mí, sólo puedo decir: Si se desea crear una nueva categoría GT1, en paralelo con el GT3, eso está muy bien, pero en todo caso lo que Necesitamos para estos coches son reglas especiales.

Vía Motorsport Total

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Humberto Gutiérrez

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