Estaba siendo una de las carreras más divertidas y emocionantes de la temporada, con mucha acción, adelantamientos y finalmente, también su dosis de mucho dramatismo cuando, a falta de una decena de minutos para llegar a las 6 horas que marcaban el final de la Lone Star Le Mans, el líder, el Toyota #7 pilotado magistralmente por Nyck De Vries, tenía que tomar el camino hacia el box y retirarse de lo que parecía ser una victoria segura y más que merecida.
El neerlandés no podía hacer otra cosa que apoyarse en el box para tratar de calmar una desazón que se hacía patente en todo el equipo, teniendo que decir adiós a lo que habría sido un triunfo muy importante de cara al campeonato. Hasta entonces la actuación había sido impecable por parte del trio conformado por De Vries, Kobayashi y un Conway que fue mucho menos protagonista de lo esperado en lo que previsiblemente era su despedida en su última presencia con Toyota en la cita de casa.
El TR010 Hybrid LMH había pasado de inadvertido en la Hyperpole (en manos del Ferrari #51), consiguiendo meterse en el Top10, pero no aspirando a salir desde la primeras filas de parrilla, sin embargo, en carrera volvieron a imprimir un ritmo demoledor, algo que, sumado a una buena gestión de cada uno de sus stints tanto de energía como de neumáticos parecía darles una ventaja competitiva clara, en la que el #8 también estuvo con opciones de victoria hasta que un error de Hirakawa, al exceder la velocidad límite en el pit-lane, los terminó por lastrar después de recibir la pertinente penalización.
Todo parecía por tanto preparado para ver un nuevo triunfo esta temporada por parte de los integrantes de Toyota Racing, sin embargo, lo que parecía ser un problema hidráulico que se hizo patente por una trazada demasiado larga de De Vries, anunció que algo no marchaba bien en el TR010 con el dorsal #7, el cual fue llamado a boxes para tomar la difícil decisión de retirarlo cuando la meta estaba a apenas diez minutos.
Ferrari aprovecha el KO de Toyota con su primera victoria de 2026:
El testigo lo recogió gustosamente Ferrari y AF Corse, los cuales llevaron a la primera posición al 499P LMH #50, el pilotado por Miguel Molina, Nicklas Nielsen y Antonio Fuoco, consiguiendo la primera victoria para la firma del cavallino en lo que llevamos de temporada en el WEC, además en un domingo muy agridulce para los tifosi de los de Maranello tras un resultado muy frustrante en el Gran Premio de Italia.
Curiosamente el ganador fue el prototipo que menos opciones tiene de los transalpinos en el Mundial tras el abandono sufrido en Le Mans es el único que ha conseguido ganar, ya que el #51 de Giovinazzi, Pier Guidi y Calado (una parada muy lenta los sacó de la lucha aquí) había conseguido arañar hasta ahora dos segundos puestos en Imola e Interlagos. Ferrari llevaba sin ganar desde las 24 Horas de Le Mans 2025 y, concretamente el trío del #50, desde Qatar también del año pasado.
Los que no tuvieron un fin de semana nada idílico fueron los líderes del Mundial. El BMW 20 pilotado en esta ocasión por René Rast, Robin Frijns y Sheldon Van der Linde tuvieron que conformarse con mantener el liderato tras el descorazonador final de Toyota, terminando la prueba 12º en el COTA y sin muchas muestras de tener la competitividad esperada. Seguramente en el Team WRT esperan tener una mejoría de prestaciones ante la llegada del Mundial a Fuji (a finales de este mismo mes de septiembre), la casa de Toyota, donde en otras ocasiones los LMDh han sido especialmente competitivos.
Junto a Molina, Nielsen y Fuoco, subieron al podio el Cadillac #38 de Aitken – Bamber – Bourdais y el Alpine #35 de unos combativos Milesi – Da Costa – Habsburg, en lo que no deja de ser una nueva demostración de la gran pérdida que sería que el prototipo desarrollado por los franceses junto a Signatech y ORECA se quedara en el ostracismo al término de esta temporada y tras la decisión del fabricante de Dieppe de no continuar. Si finalmente se llega a un acuerdo con una firma china, sería prácticamente como cerrar el círculo, con una Alpine que dio el salto desde LMP2 a la categoría Hypercar reciclando el LMP1 de Rebellion tras el salvoconducto dado por la FIA y el ACO para que dicha homologación pudiera competir frente a los LMH de nuevo cuño.
Una carrera que atravesó distintas fases, en la que se comenzó con el asfalto mojado y que evolucionó con todos los equipos esperando que volviera la lluvia hasta que el sol finalmente se abrió paso entre las nubes para llegar a tiempo a la Golden Hour. Por si fuera poco, el automovilismo norteamericano pareció cumplir con su cita y hubo un oportuno periodo de Coche de Seguridad (el segundo de la carrera) que compactó de nuevo el grupo y nos dejó una última fase de carrera apasionante, en el que todos prácticamente jugaron las mismas cartas, destacando aquellos que tenía una patada más portentosa.
El Top5 fue completado por el primero de los Aston Martin, pilotado por Tincknell y Gamble, mientras que el segundo no tuvo acceso a los puntos después de estar muy lejos del ritmo de sus compañeros durante toda la carrera, (una verdadera lástima para Alex Riberas que se tuvo que conformar con ser 14º), mientras que quinto finalizó el segundo de los Alpine, concretamente el #36, el de Martins – Makowiecki – Gounon.
Toyota se quedó con el escaso consuelo de que el #8 llegara finalmente sexto, el Genesis #17 en séptima posición, seguido en este caso por el BMW de Magnussen – Marciello – Vanthoor en la octava, el Cadillac de Stevens – Nato -Taylor en la novena y el Peugeot de Jakobsen – Pourchaire – Duval completando el Top10. El segundo de los Genesis, en el que se encuadra Dani Juncadella, terminó 15º.
En la categoría LMGT3, el equipo The Heart of Racing logró la victoria y el tercer puesto con sus dos Vantage LMGT3, siendo en este caso el #27 el vencedor con Ian James, Zach Robichon y Mattia Drudi a los mandos. El Porsche #91 de Manthey DK Engineering finalizó segundo por delante del otro Aston Martin, el #23.








