Todas las marcas de coches quieren ser China, también BMW. Y esta afirmación tan breve se traduce en que el objetivo que persiguen todas las marcas es poder hacer mejores coches, y más tecnológicos, a un coste menor… lo que no necesariamente significa que esos coches vayan a ser más baratos.
Uno de los puntos clave reside en la rapidez con que China desarrolla – y actualiza y mejora – sus coches. Procesos que antes requerían años se reducen a meses. Y hemos visto ejemplos muy claros en los últimos años, con marcas como Omoda, que atendiendo a la reacción y las sensaciones que les han trasladado sus clientes – y también nosotros humildes probadores – han sido capaces de trasladar mejoras que resolvieran cualquier feedback negativo en cuestión de meses, cuando antes estábamos acostumbrados a que las marcas tradicionales actualizasen sus productos cada tres o cuatro años.
Ahora es BMW la que ha prestado atención al trabajo de los fabricantes chinos. En este caso no para acelerar sus fases de desarrollo de producto, sino prestando mucha atención al coste de la cadena de suministro. ¿Y qué significa eso?
“La mejor solución del mercado”
BMW quiere que los componentes denominados industry best offer —la mejor solución estándar disponible en la industria— representen en 2032 la mayor parte de su presupuesto anual de compras, valorado en 80.000 millones de euros. Al mismo tiempo, reducirá a menos de la mitad el peso de las piezas desarrolladas a medida, aunque no ha revelado qué proporción ocupa actualmente cada categoría (Automotive News Europe).
La idea no consiste simplemente en comprar la pieza más barata. BMW quiere recurrir a soluciones ya desarrolladas por sus proveedores cuando estas cumplan sus exigencias de coste, calidad, prestaciones y disponibilidad. Su consejero delegado, Milan Nedeljkovic, reconoce que la oferta de componentes estandarizados ha mejorado mucho y que carecería de sentido diseñar una pieza exclusiva cuando el mercado ya proporciona una alternativa convincente.
Buena parte de la ventaja china procede precisamente de esa estandarización de elementos que el cliente no ve, toca ni percibe. Compartir componentes permite producir a gran escala incluso a fabricantes relativamente pequeños y liberar recursos para aquello que sí diferencia al coche. BMW promete, en cualquier caso, que esta estrategia no supondrá renunciar a la calidad, las prestaciones o los rasgos propios de la marca.
El nuevo BMW Serie 3, la prueba de fuego
El BMW Serie 3, fabricado actualmente en Dingolfing, sirve para comprender la magnitud del desafío. En un modelo que representa como pocos la identidad de BMW, adoptar más componentes comunes sin diluir su tacto de conducción, su calidad percibida o su personalidad será la verdadera prueba de que la estandarización puede convivir con un producto de carácter prémium. También es su gama más importante, y la de mayor volumen, en todo el mundo.
Otros fabricantes siguen el mismo camino. Ford calcula que diseñar desde cero un faro puede añadir tres meses al desarrollo de un vehículo frente al empleo de módulos existentes. En Japón también se ha propuesto compartir paneles de acero, componentes plásticos o mazos de cables. Son componentes poco visibles, pero su estandarización puede ahorrar dinero y tiempo sin convertir necesariamente todos los coches en el mismo coche.
Inteligencia artificial en aprovisionamientos
La segunda pieza del plan es la inteligencia artificial. BMW ampliará su utilización para analizar los enormes volúmenes de datos generados por su departamento de aprovisionamiento, comparar alternativas y mejorar la velocidad y la calidad de las decisiones. El objetivo es convertir el aprovisionamiento, tradicionalmente tratado como un centro de costes, en lo que la propia compañía denomina un arquitecto de creación de valor.
BMW también profundizará su colaboración con socios tecnológicos estratégicos. La marca asegura que estas alianzas ya le han permitido mejorar los costes, reforzar la seguridad del suministro y aumentar su competitividad. Uno de los ejemplos es el trabajo con Qualcomm en sistemas de asistencia a la conducción de nivel 2+.
Todo ello persigue una meta financiera muy concreta: elevar el margen del negocio de automóviles desde el último 2,3% hasta situarlo entre el 3% y el 5% en 2028.
Imágenes del nuevo BMW Serie 3










