Han pagado casi 4,8 millones de euros por un Bugatti Veyron de segunda mano, el precio más alto alcanzado por un Veyron vendido en subasta pública. El protagonista es un Veyron 16.4 Grand Sport Vitesse «Jean-Pierre Wimille» de 2014, vendido por RM Sotheby’s en Zúrich el pasado 26 de septiembre por un dinero que indica que el Veyron empieza a despertar el interés de los coleccionistas más pudientes.
Para quienes nacimos en los noventa, el Veyron forma parte de nuestra adolescencia y es uno de esos coches que cimentó nuestra afición. En 2005 se presentó al mundo el coche definitivo con 1.001 CV, dieciséis cilindros, cuatro turbos y una velocidad punta de 407 km/h. A nivel técnico era una verdadera locura, pero no levantó las mismas pasiones que otros hiperdeportivos de la época. El Veyron fue coetáneo del Ferrari Enzo, el Porsche Carrera GT, el Pagani Zonda F y el Mercedes SLR McLaren. Casi nada.
Solo 3 unidades y un bonito homenaje a la historia de Bugatti
El ejemplar subastado tiene motivos para destacar: es uno de los tres Wimille fabricados, que rinden tributo a Jean-Pierre Wimille, el primer piloto que ganó las 24 Horas de Le Mans con un Bugatti.
La combinación de pintura Bleu Wimille y fibra de carbono azul oscuro vista homenajea al Type 57G Tank con el que Jean-Pierre Wimille y Robert Benoist dieron a Bugatti su primera victoria en Le Mans, en 1937.
El trazado del circuito de La Sarthe aparece bajo el alerón y también dentro del habitáculo. Tiene también un retrato de Wimille y su firma, el mítico elefante de Bugatti y varios motivos con la bandera francesa.
Esta unidad en concreto fue entregada nueva en Dubái en mayo de 2014 y después pasó por Alemania y Suiza. Tenía 3.766 kilómetros cuando se preparó el catálogo. Se ha vendido por 4.505.000 francos suizos, que son exactamente 4,76 millones de euros al cambio actual.
Detrás de los asientos lleva un W16 de ocho litros y cuatro turbos que en el Grand Vitesse da 1.200 CV y 1.500 Nm, suficiente para hacer el 0 a 100 km/h en 2,6 segundos. A día de hoy siguen siendo cifras que ponen los pelos de punta, pero te daré otra: en 2013, el Grand Sport Vitesse alcanzó 408,84 km/h con el techo retirado durante su intento de récord Guinness.
Al Veyron le costó venderse, por increíble que parezca
Dos décadas después, los coleccionistas están pagando cada vez más por algunas de sus versiones más especiales. Pero hubo en tiempo en que faltaba demanda.
Bugatti necesitó aproximadamente una década para colocar los 450 Veyron de todas sus versiones. Para ponerlo en perspectiva: Ferrari tenía vendidos los 399 Enzo antes de haberlos fabricado. También es cierto que el Veyron costaba casi el doble, los costes de mantenimiento asustaban hasta a los más ricos y, además, no tenía ese intangible que tiene cualquier Ferrari de tirada limitada.
La última parte del camino se hizo especialmente larga: en febrero de 2014 todavía quedaban unos 40 roadster por vender. La marca organizaba encuentros y pruebas para potenciales compradores en Estados Unidos con la intención de convencerlos. Durante su vida comercial aparecieron numerosas ediciones especiales, algunas más especiales que otras, que mantuvieron al Veyron en el escaparate e intentaban ofrecer nuevos motivos para comprarlo.
Entre ellas estaban los «Les Légendes de Bugatti»: seis ediciones de tres coches cada una, dedicadas a su historia. Estas sí encontraron compradores rápidamente.
Años después, el Chiron arrancó con mucha más fuerza comercial. Apenas dieciocho meses después de su presentación ya se habían vendido 300 de las 500 unidades previstas. El Veyron había abierto el camino, recuperado el prestigio de Bugatti y demostrado que semejante despliegue de ingeniería iba en serio.
Durante años, el Veyron no ha estado especialmente cotizado
Por todo lo mencionado antes, la segunda mano tampoco ha sido un refugio para los Veyron. No eran el típico coche exclusivo que se compraba con el convencimiento de que se revalorizaría. Al contrario.
En 2019, un análisis de la propia Bugatti daba cifras muy reveladoras: frente a un precio nuevo de 1,16 millones de euros (precio base), los Veyron usados alcanzaban un precio medio de 620.000 euros en 2011 y 730.000 euros en 2013, considerando subastas internacionales y compraventas. Bugatti lo ponía como ejemplo de que estaban empezando a revalorizarse, pero seguían por debajo del precio a estreno.
Ese mismo informe señalaba que en 2019 estaba comenzando el punto de inflexión y resultaba prácticamente imposible encontrar uno por debajo de 1,3 millones de euros. La recuperación, por tanto, viene de lejos, pero el resultado de este Wimille lleva las cotizaciones a otro nivel y marca un nuevo máximo para el modelo, al menos entre los vendidos públicamente. Porque, a buen seguro, el nuevo Veyron Grand Sport Vitesse de Fernando Alonso, un one-off con carrocería de aluminio, ha sido mucho, muchísimo más caro.
Interior Bugatti Veyron 16.4 Grand Sport Vitesse ‘Jean-Pierre Wimille’
Galería Bugatti Veyron 16.4 Grand Sport Vitesse ‘Jean-Pierre Wimille’













