El Salón de París 2026 nos hemos vuelto un poco locos con lo retro. Stellantis ha presentado el Peugeot E-T16 Concept y el Citroën 2 CV Concept, Alpine el A310 Vision y Renault ha hecho lo propio con el Renault E-Space, un monovolumen que recuerda al primer Espace y que nos presenta un habitáculo con seis asientos individuales, una segunda fila capaz de girar o convertirse en mesa y una gigantesca pantalla de 1,13 metros que Renault llevará a coches de producción.
El verdadero homenaje al Espace está dentro
Por fuera, el E-Space recupera las proporciones de un monovolumen: morro corto, parabrisas muy adelantado, cintura baja y una zaga completamente vertical. Mide 4,70 metros de largo, 2,02 de ancho y 1,67 de alto, y viste unas enormes llantas de 23 pulgadas.
Sin embargo, el parentesco con el Espace de 1984 se entiende mejor al abrir sus puertas opuestas, sin pilar central. El suelo es plano y las seis plazas tienen el mismo tamaño y diseño. No hay una tercera fila de asientos tratada como castigo infantil ni una banqueta central que obligue a viajar hombro con hombro.
Los dos asientos de la segunda fila pueden girar 180 grados para mirar a los pasajeros posteriores. Renault denomina a esa configuración un cuadrado de tren: cuatro personas enfrentadas, como en el tren (el asiento que nunca quieres que te toque).
En posición convencional, los ocupantes centrales utilizan bandejas abatibles y sendas pantallas de 12,3 pulgadas instaladas detrás de los asientos delanteros.
Dos butacas se convierten en el mueble central
La transformación más visual viene al pasar de seis a cuatro plazas. Los dos asientos centrales se pliegan por completo y forman una gran mesa para quienes se sientan detrás. Es una reinterpretación radical de la modularidad del primer Espace: las butacas ya no se retiran del coche, sino que cambian de función.
Una consola remota puede desplazarse por una guía longitudinal en el centro del habitáculo. Renault imagina dentro de ella un purificador de aire, un pequeño frigorífico, mandos de videojuegos y hasta un Conecta 4. Son elementos de prototipo que no veremos en un coche de serie.
Hay más cosas que no llegarán al coche de producción, en caso de haberlo finalmente: las puertas inversas sin pilar, la moqueta de tres centímetros de espesor o la consola móvil son algunas de las cosas que, me temo, se quedarán en el prototipo.
La pantalla de 1,13 metros sí llegará al mercado
Lo que sí veremos en los Renault de calle del futuro es el OpenR Panorama, como denomina la marca a su enorme pantalla. Mide 1.130 mm de ancho y 110 de alto, cruza el habitáculo de pilar a pilar y sustituye visualmente al salpicadero tradicional. Renault ha confirmado que aparecerá en futuros modelos de su gama alta, empezando por las próximas generaciones de Scenic y Rafale.
Esta enorme pantalla panorámica no es táctil. Se controla desde dos superficies flexibles que giran alrededor de una base tubular próxima al volante. La decisión pretende mantener la información cerca del campo de visión y evitar que el conductor tenga que estirar el brazo hasta el extremo del salpicadero.
Pero el E-Space es, de momento, un laboratorio
Dice Renault que primero diseñó el habitáculo y después la carrocería. Tiene una gran superficie acristalada y utiliza asientos muy finos para que parezcan flotar. El diseño interior está inspirado en la arquitectura Bauhaus y el mobiliario, y los materiales tienen un peso muy importante.
Hay marquetería de paja, moqueta de lana, pintura interior con resina de origen biológico y un volante que combina tejido con materiales derivados de aceite de ricino y algodón orgánico. Lo cierto es que queda chulo, aunque no es del trasladable a un vehículo de producción de precio razonable.
Renault no se ha molestado en anunciar detalles como la capacidad de la batería, autonomía o maletero porque el E-Space no anticipa un sustituto del Renault Espace actual, que se fabrica en Palencia, por cierto. Es un laboratorio de ideas y puede que, salvo el OpenR Panorama, todo se quede en un prototipo.









