Gabriele Tarquini conquista la Copa del Mundo de Turismos a sus 56 años

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El cuento que todos intuíamos que tendría final feliz desde que arrancó la temporada 2018 del WTCR llegó a su conclusión este fin de semana en las calles de Macao. Y efectivamente asistimos a un ¿último? logro de una leyenda de los turismos como Gabriele Tarquini: líder destacado del certamen, el italiano no falló y pese a tener que esperar a la última carrera del año se llevó el campeonato al volante de su Hyundai i30 TCR.

Siete pilotos llegaban a Macao con opciones de título, pero ninguno de ellos se hizo con las poles en juego. Fue uno de los que mejor palmarés tiene en el circuito de Guia, Rob Huff, quien se adjudicó la pole para la primera y tercera carreras, mientras que la inversión de parrilla dejó el primer puesto para la segunda del fin de semana en manos de Timo Scheider.

Sin embargo en la primera carrera Huff no sería capaz de aprovechar su posición de salida, pues Yvan Muller desde el tercer puesto protagonizó una arrancada primorosa y se hizo con la punta, aprovechando además su rebufo Jean-Karl Vernay para situarse segundo. La clásica montonera en Lisboa forzó la salida del Safety Car en la primera vuelta, pero una rápida intervención de los comisarios permitió que sólo durara vuelta y media tras la cual en la resalida Jean-Karl Vernay le robó la cartera a Yvan Muller. El trío de cabeza se escapó, mientras Tarquini se mantenía cuarto y sin interés alguno por alcanzarlo, calculadora en mano, pero mediada la prueba un nuevo tapón obligó a sacar bandera roja.

Tanto Huff como Muller lo intentaron una vez se reinició la prueba de nuevo, pero las diferencias de velocidad punta dejaron claro que era imposible variar los puestos de cabeza, llevándose la victoria Vernay por delante de ambos. El cuarto puesto de Tarquini despejaba además la nómina de candidatos al título, dejando en ella tan sólo al italiano e Yvan Muller, como si habláramos de 1998 o 2008 y no 2018. Pepe Oriola acabó esta carrera 7º, tras un Michelisz y Guerrieri.

En la segunda carrera vimos a Timo Scheider pegar un cerrojazo a Kevin Ceccon para conservar la carrera de carrera, pero ello apelotonó a los coches camino de Lisboa y propició lo inevitable: un toque entre Oriola y Ehrlacher llegando a la curva. Entre los mayores perjudicados se encontró Gabriele Tarquini, que además tuvo la mala suerte de ver cómo el atasco se despejaba por sí solo y sin necesidad de Safety Car, lo cual significó un cero que amenazaba con limar su hasta ese momento amplia ventaja. Además Yvan Muller se encontraba en el cuarteto de cabeza destacado gracias al accidente inicial, logrando pasar a Kevin Ceccon y situarse tercero mediada la prueba. Pero nada pudo hacer para superar a Scheider (2º) o al vencedor final, Frédéric Vervisch.

Este resultado dejaba a Yvan Muller necesitando un podio en la última carrera del año para superar a Gabriele Tarquini, que además partía retrasado. Y aunque salía sexto, el francés pareció en disposición de alcanzar los puestos que necesitaba al protagonizar una buena salida. Pero Norbert Michelisz, que salía por delante, supo descolgarse y amargar la vida al francés para proteger los intereses de su compañero en BRC.

Así, ni el Safety Car provocado por un accidente de Aurélien Panis mediada la prueba, ni el error de última hora de Vernay permitieron que Muller lograra los puntos necesarios para arrebatar el título a Tarquini, campeón con tres puntos de ventaja y décimo en esta carrera que venció Esteban Guerrieri para terminar tercero el campeonato. Pepe Oriola acabó sexto, ocupando idéntica posición en la general. A Muller le queda el magro consuelo de ver cómo su estructura, YMR, se llevó la corona por equipos.

Foto | FIA WTCR

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