Tal como sucedió en la temporada de 2022, cuando la escudería Mercedes presentó el W13, un audaz diseño sin pontones que resultó un fracaso de gran magnitud, que inclusive más tarde costó el puesto a su diseñador Mike Elliott, así mismo consideran en Japón que Adrian Newey concibió una propuesta arriesgada con el AMR26 ya que si bien a nivel estético luce muy interesante, debajo de la carrocería los elementos mecánicos no se articulan con exactitud, empezando con su agresiva suspensión delantera y la posición de la cremallera de dirección, así que se puede considerar un error de diseño, lo que a todas luces parece impensable debido a la trayectoria de Newey, pero todo parece apuntar al concepto del coche y su incompatibilidad con las piezas que fabricó Aston Martin.
Al iniciar la temporada, a Honda se le acusó públicamente de instalar una unidad de potencia defectuosa, con mucha vibración en el área de las baterías, situación que ha condicionado el rendimiento del monoplaza. Pero desde el fabricante japonés han entregado evidencia de que en las evaluaciones realizadas en el dinamómetro de Sakura no se presentan los problemas que han observado tanto en las pruebas como en los grandes premios que se han disputado. Se sospecha entonces que las piezas diseñadas y fabricadas en las instalaciones de Aston Martin son las causantes de que el monoplaza sea impreciso, sobre todo en lo que respecta a la asociación suspensión-dirección, problemas mecánicos que son ajenos a Honda. No es primera ocasión que Newey trabaja en sociedad con Honda, por tal razón los japoneses consideran absurdo que se les culpe de la articulación mecánica del coche cuando ni siquiera son los proveedores de la caja de cambios ya que tal dispositivo ha sido fabricado en Silverstone por los ingenieros de Aston Martin.
Así que debajo de la llamativa carrocería del AMR26 se están presentando serios problemas de sincronía de elementos, el departamento técnico de Aston Martín subestimó el diseño de las piezas y ahora se encuentran en una situación similar a la que padeció Mercedes con su W13, aquel atrevido concepto sin pontones laterales que resultó un fiasco al afrontar la introducción del efecto suelo. Mercedes admitió que Mike Elliott se equivocó y por tal razón trajo de su retiro a James Allison para revertir la situación, lo que no pudo ser sino hasta esta temporada. Con Newey es impensable que ocurra lo mismo, aunque el genio del diseño haya firmado un monoplaza problemático. De nuevo reaparecen las sombras de las dudas sobre un proyecto radical que fue un fracaso, tal como sucedió con el McLaren MP4-18 que nunca debutó. De igual manera, culpar de inmediato al personal de HRC no ha sentado bien, ambas partes están trabajando para adoptar soluciones que puedan implementar esta temporada, pero es poco lo que pueden hacer los japoneses si el embalaje de su unidad de potencia no es el adecuado.
Vía Autosport Jp





