De un tiempo a esta parte Ford ha pegado un golpe de timón sin precedentes, revisando por completo su estrategia, y llevando a cabo movimientos tan peculiares como unirse a Renault, y aprovechar las plataformas de los nuevos Renault 5 y Renault Twingo, para sus próximos lanzamientos de eléctricos urbanos.
Pero eso no es todo. Sabemos que Ford tiene planes cuanto menos ambiciosos para reforzar su catálogo aprovechando sus emblemas más distinguidos. El Mustang, por ejemplo, ya no es solo un musculoso coupé americano con motores muy grandes y muchos caballos, sino también un crossover eléctrico como el Mach-E. Hoy sabemos que entre los planes de Ford podría estar también lanzar un nuevo Mustang con carrocería de cuatro puertas.
En la gama Bronco también se esperan grandes novedades, tan importantes como el lanzamiento de un nuevo Ford Bronco fabricado en Valencia que, si bien es cierto no será un todoterreno puro, sí será un SUV con capacidades para salir del asfalto y una apariencia digna de 4×4. Pero aún habría más sorpresas. Y es que, más allá del Ford Ranger, Ford podría disponer de un nuevo pick-up que también se articularía sobre la gama Bronco.
El todoterreno más inesperado de Ford
Ford estaría preparando una versión pick-up del Bronco para finales de esta década. No se trataría, por tanto, de una simple actualización del Ranger, ni necesariamente de un sustituto para él, sino de otra pieza con la que ampliar una de las familias más reconocibles de la marca.
La fórmula, en cualquier caso, tiene mucho sentido. El Bronco ya representa la vertiente más aventurera de Ford y una carrocería con caja abierta permitiría trasladar esa imagen a un vehículo aún más práctico. También daría a la marca un producto diferenciado del Ranger: menos condicionado por su condición de herramienta de trabajo y con más margen para apostar por el diseño, la personalización y el componente lúdico que rodea al todoterreno estadounidense.
Los planes conocidos apuntan además a que el Bronco recibirá una versión híbrida en 2027. Ford estaría reforzando así su apuesta por los motores de combustión y los híbridos, al mismo tiempo que rebaja algunas de sus ambiciones eléctricas.
La marca prevé renovar el 80% de su gama norteamericana antes de 2029, ofrecer cinco vehículos por debajo de 40.000 dólares al acabar la década y sostiene que “la mitad de su volumen mundial será híbrido, eléctrico o eléctrico de autonomía extendida en 2030”. En esa ofensiva también aparecería un crossover híbrido de 25.000 dólares fabricado en Hermosillo, México (Automotive News).
Del Bronco pick-up, al Mustang de 4 puertas
El proyecto encaja en una estrategia mucho más amplia. Ford quiere que sus emblemas dejen de identificar un único tipo de carrocería y pasen a sostener familias completas. Ya lo vimos cuando Mustang, durante décadas sinónimo de coupé y descapotable, prestó su nombre al Mach-E. Y lo estamos viendo con Bronco, convertido en un universo que admite modelos de planteamiento y tamaño diferentes.
El siguiente movimiento sería especialmente llamativo. Ford habría mostrado este verano a sus concesionarios un Mustang de cuatro puertas (Automotive News), una variante que llevaría la receta del pony car a un formato más práctico. De momento tampoco hay una confirmación comercial definitiva ni detalles técnicos, pero la idea revela hasta dónde está dispuesta a llegar la marca para explotar sus nombres más valiosos.










