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Ha llegado el nuevo rey de los superdeportivos de nueva generación. Se llama Ferrari LaFerrari, y está estinado a competir directamente con el McLaren P1, el Lamborghini Veneno y todos los integrantes de la actual generación de superdeportivos, más potentes y eficientes que nunca, recurriendo a soluciones de lo más innovadoras, así como a sofisticados sistemas híbridos. Parece ser que Ferrari ganará la batalla de la potencia, con 963 CV finales, fruto de la conjunción de un motor V12 atmosférico y un motor eléctrico de alta potencia.

Nada más contemplarlo, LaFerrari nos deja boquiabiertos. El frontal nos recuerda poderosamente a la nariz de un Fórmula 1. La forma no condiciona la función final, pero mentiría si dijera que Ferrari no ha hecho un buen trabajo. Su nariz partida cumple una función estética y aerodinámica, mientras las ópticas vigilan amenazantes. Son las mismas ópticas que nos podemos encontrar en el Ferrari F12. Unas preciosas llantas multirradio viven en el esculpido perfil lateral, fruto de meses en el túnel de viento, en búsqueda de mejor rendimiento aerodinámico.

El conjunto estético roza lo pornográfico, y el minimalismo de su interior podría impresionar hasta al dueño de Ikea.

Ni un sólo ángulo del coche ha sido dejado al azar. Grandes aberturas laterales canalizan el aire hacia el motor, justo por debajo de donde termina la superficie acristalada, acabada en un apropiado color negro. La zaga es mi parte favorita del coche, con diferencia. Se mire por donde se mire, no hay fallo alguno. Cuatro colas de escape de generosas dimensiones, una cubierta transparente para el motor, un difusor activo, formas órganicas, rejillas de panel de abeja, dos ópticas redondeadas… estoy empezando a sudar.

Su habitáculo se aleja de florituras o lujos, a pesar de que estará construido con una calidad exquisita es minimalista a no poder. No vamos a encontrar cientos de botones, sólamente un volante multifunción y unos pocos botones para el manejo de la caja de cambios y algunas funciones adicionales. La pieza clave es la instrumentación 100% digital, que nos ofrece toda la información disponible sobre el estado del coche y su sistema de propulsión. Biplaza estricto, sus dos bacquéts están construidos en fibra de carbono.


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