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Sólo quedan dos utilitarios deportivos de gasolina en producción, y ninguno baja de los 40.000 euros

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Vista lateral Opel Corsa OPC mostrando su línea deportiva.
Vista lateral Opel Corsa OPC mostrando su línea deportiva.

No vivimos buenos tiempos para el petrolheadismo. Bueno, corrijo. Vivimos buenos tiempos para el petrolhead adinerado o directamente millonario. Pero el petrolhead de a pie, el aficionado a los coches medio sin muchos ceros en su cuenta corriente, vive tiempos de auténtica escasez, de abandono y casi de extinción. Y la prueba de ello es un simple vistazo a uno de los segmentos más democráticos del mercado de coches interesantes. Sólo quedan dos utilitarios deportivos de gasolina en producción, y ninguno baja de los 40.000 euros.

Di adiós al utilitario deportivo tal y como lo conoces

Como lo escucháis. Solo quedan dos utilitarios deportivos en producción, y los dos son vehículos exclusivos y caros. Por un lado tenemos los MINI John Cooper Works, cuya cuarta generación aun conserva un motor 2.0 turbo de 231 CV en sus entrañas, asociado a un chasis deportivo, una estética atractiva y un carácter desenfadado. Estos deportivos de tracción delantera son vehículos premium, y su principal problema es un precio muy elevado. Sin opcionar un solo extra, tenemos un precio de partida de nada menos que 40.210 euros.

El GR Yaris es un deportivo atómico, pero es un coche de casi 50.000 euros

Fotos del Toyota GR Yaris

La otra opción aún en producción es el Toyota GR Yaris, y es aún más caro. Su versión manual tiene un precio de partida de nada menos que 48.500 euros, muy alejado del presupuesto de un español medio. Pero claro, hablamos de un deportivo pata negra: su motor 1.6 turbo tiene 280 CV, que manda a las cuatro ruedas mediante un sistema GR-Four de tracción total. Es un coche con pedigrí de competición, su eficacia es incontestable y es realmente lo más cercano que existe hoy día a un Mitsubishi Lancer Evolution o un Subaru WRX STI.

Y amigos… eso es todo. No quedan más utilitarios deportivos en producción. Hace escasos meses dejaron de producirse los Volkswagen Polo GTI y los Abarth con motores de combustión. Aún hay unidades en stock que podemos estrenar, pero es cuestión de meses que hablemos de ellos en pasado. Hace no tantos años, el segmento de los utilitarios deportivos estaba en ebullición. Todas las marcas tenían una o más opciones, incluso en varios niveles de potencia. Hoy en día, ninguna de esas marcas han conservado sagas auténticamente icónicas.

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Ya no existe un Ford Fiesta ST, ya no existe un Renault Clio RS y ya no existe un Opel Corsa OPC. No existe un Skoda Fabia RS, no existe un Peugeot 208 GTi y no existe un FIAT Punto con apellido Abarth. Algunas marcas han optado por la vía de la electrificación, con utilitarios deportivos de cero emisiones. Coches de chasis brillante, como el Lancia Ypsilon HF, el Alpine A290 o el CUPRA Raval VZ, pero coches que carecen de marchas, zumo de dinosaurio fluyendo en su motor y de la emoción purista a flor de piel de los GTI pequeños de antaño.

Fotos del Volkswagen Polo GTI

El único faro de «esperanza», y lo pongo con comillas, es el Skoda Fabia 130. Con un motor de 177 CV, es un deportivo medianamente picante, pero no es una propuesta tan deportiva como lo eran los Fabia RS. Además, pasa de los 30.000 euros y en el fondo, es un coche relativamente racional. Pero entonces, ¿qué demonios ha pasado? ¿Por qué todos estos coches han desaparecido? La respuesta no es sencilla, y es como una cebolla, repleta de capas y matices que no es sencillo simplificar. Pero vamos a intentarlo.

Las normativas de emisiones medias de CO2 se han llevado por delante la mayor parte de utilitarios deportivo

Volkswagen Limited Edition Polo Gti Edition 25

Por un lado, gran parte del público general ha dejado de ver el coche deportivo como un vehículo aspiracional, migrando sus preferencias hacia los dichosos SUV. Un deportivo de bolsillo no es práctico, mal que me pese. Por otro lado, las normativas de seguridad, y sobre todo, las normativas de emisiones medias, han encarecido enormemente este tipo de vehículos. Coches que costaban poco más de 20.000 euros hace años se encaramaron por encima de los 30.000 euros en muy pocos años, dejando a un lado a los consumidores más jóvenes.

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Las normativas de emisiones medias de CO2 han sido posiblemente el factor decisivo en la desaparición de este segmento. Las marcas no se pueden permitir vender muchos coches de emisiones elevadas, o no pueden hacerlo a un precio razonable, ya que pagan multas millonarias a la Unión Europea por cada gramo excedido. O los venden muy caros, o no los venden. Y la venta de pocas unidades no suele justificar los costes de desarrollo y marketing. La pescadilla se muerde la cola, pero nosotros nos hemos quedado sin nuestros juguetes de disfrute.

Por cierto, los compactos deportivos, ya heridos de muerte, son los siguientes. Ojalá me equivocara, pero les doy uno o dos años.

Vista dinámica del Opel Corsa OPC, enfatizando su carácter deportivo.Fotos del Opel Corsa OPC

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Sergio Álvarez

Aunque es técnico en comercio internacional de formación, los coches han sido su pasión (incluso obsesión) desde que apenas levantaba un metro del suelo y sus padres le regalaron un Ferrari rojo a pedales. Su afición se ha profesionalizado en Diariomotor, donde está presente desde 2008. Seguir leyendo...

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