Cuando hablamos de un modelo buque insignia de una marca premium, como el Audi A8, sabemos que es una berlina de lujo orientada a ser un coche de representación institucional o corporativa, o en otros casos simplemente como coche personal de alguien que busca tamaño, prestaciones y calidad. Pero además de su función sirve como escaparate tecnológico para equipamiento que, con el paso de los años, se generalizará en modelos de la marca y en otras, por lo que les prestaremos especial atención.
La unidad que hemos probado monta el motor 4.2 TDI de 350 CV aparejada a un cambio S-Tronic de ocho velocidades y tracción integral quattro. Se trata de la carrocería normal, con cinco plazas y 5,13 metros de largo. Existe una versión con carrocería de 5,26 metros y cuatro plazas denominada “Audi A8 L W12”, ya que sólo se comercializa con un motor gasolina de 500 CV.
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