El Mitsubishi Eclipse Cross es un SUV de tamaño compacto, del segmento C, fabricado por Mitsubishi desde 2017. Actualmente se comercializa la segunda generación, 100% eléctrica y presentada en 2025. El Mitsubishi Eclipse Cross se caracteriza por ser un crossover compacto de agresivo diseño, basado en el Renault Scenic eléctrico. El Mitsubishi Eclipse Cross se fabrica en la factoría de Renault en Douai (Francia).
Entre los SUV compactos que aspiran a rivalizar con el Mitsubishi Eclipse Cross nos encontramos con otros crossovers eléctricos de su clase, entre los que destacan el KIA EV3, el Peugeot e-3008 o el Skoda Elroq.
Diseño exterior del Mitsubishi Eclipse Cross
El Mitsubishi Eclipse Cross es un SUV compacto que se encuadra segmento C por dimensiones, con sus 4,47 metros de largo, se sitúa en la parte media de su categoría, por debajo de coches como el Peugeot e-3008 y sus 4,54 metros, pero también por encima de rivales directos como el KIA EV3 (4,30 metros). Aunque es mas corto que algunos de sus competidores, destaca por una distancia entre ejes superior a la del segmento y un aprovechamiento del espacio interior sobresaliente. Quizá porque el Scenic, en el que se basa, fue en su pasado un monovolumen.
Cuenta con un diseño exterior muy marcado y afilado, pero con pocos cambios con respecto al Renault en el que se basa. En verdad, las únicas modificaciones están en sus emblemas, en su calandra y en los LED diurnos que Mitsubishi ha montado en su frontal. Con todo, es un coche que se siente moderno y alineado con los actuales códigos de estilo de Mitsubishi.
El perfil lateral es calcado al del Renault Scenic, con varios quiebros, un pilar C muy característico y una cintura alta que otorga fuerza al conjunto. Los diseños de las llantas son muy geométricos, muy futuristas. En la parte posterior nos encontramos con un diseño más conservador que su anterior generación, con un único cristal en el portón y unas ópticas angulosas, creando una línea de estilo que viene a ser una prolongación de la línea de cintura lateral.
Motor del Mitsubishi Eclipse Cross PHEV
Aunque su anterior generación estaba disponible tanto con una mecánica de gasolina como una híbrida enchufable, actualmente Mitsubishi ha convertido al Eclipse Cross en un coche 100% eléctrico. Su motor eléctrico tiene 218 CV y acciona solamente las ruedas delanteras, permitiendo un 0 a 100 km/h de 7,9 segundos y alcanzando 170 km/h de velocidad punta. Su autonomía combinada es elevada: 626 km según el ciclo WLTP.
Respecto a la batería, es de iones de litio con una capacidad utilizable de 87 kWh, capaz de cargarse del 10 al 80% en 37 minutos en corriente continua a un máximo de 150 kW. Asimismo, cabe destacar que es capaz de cargarse a potencias de hasta 22 kW en corriente alterna, utilizando una toma trifásica.
Interior del Mitsubishi Eclipse Cross
El diseño interior del Mitsubishi Eclipse Cross destaca por su carácter tecnológico, con una pantalla táctil vertical de 12 pulgadas que es la clara protagonista, junto a una instrumentación digital de 12,3 pulgadas. Por fortuna, se conservan mandos físicos para controlar el climatizador y hay multitud de huecos portaobjetos. Sus calidades son correctas, en la media del segmento, con bastante material duro, pero de acabado sólido y alta resistencia, algo valioso en un vehículo familiar.
Por espacio interior se posiciona entre los más amplios del segmento, gracias a una batalla de nada menos que 2.784 mm. También tenemos un fondo completamente plano en sus plazas traseras, con mucho espacio longitudinal para las piernas. No obstante, con 545 litros y una boca de carga elevada, no es el coche con mejor maletero del segmento. En cuanto a equipamiento dispone de buena dotación de ayudas a la conducción y sistemas de seguridad, como control de crucero adaptativo con función Stop & Go, asistente de mantenimiento de carril, detección de ángulo muerto, así como conectividad Android Auto y Apple CarPlay.
Dinámica del Mitsubishi Eclipse Cross
En Diariomotor hemos tenido la oportunidad de probar el Mitsubishi Eclipse Cross de segunda generación. Hay que destacar que aunque la altura de su puesto de conducción es la propia de un SUV, el uso de una plataforma de coche eléctrico hace que llevemos las piernas estiradas, como si estuviéramos hablando de una berlina. El coche tiene un comportamiento sólido y estable, pero con un punto orientado a la deportividad poco habitual en un eléctrico. No obstante, sale a relucir un carácter subvirador y un peso elevado si le buscamos las cosquillas – como es lógico.






















