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No sólo Bentley representará a la élite de la industria automovilística inglesa en el Salón de Ginebra, Aston Martin nos mostrará el nuevo Aston Martin DBS Volante. Lo primero que me impresiona de este descapotable con techo de lona es su belleza, y creo que es uno de los pocos coches que nadie con un sentido de la estética medianamente desarrollado pueda denostar. Sus proporciones son casi perfectas, y su diseño – a pesar de llevar bastantes años en el mercado – no deja de cautivar miradas en todo el mundo.

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La típica calandra Aston Martin enmarca un frontal sobriamente elegante, pero más deportivo que el que podríamos encontrar en un DB9 gracias a la profusión de tomas de aire. Si el frontal impresiona, la zaga – uno de los puntos conflictivos de muchos descapotables – para nada defrauda. Los pilotos traseros blancos enmarcan un conjunto logrado y distinguido. Es una de las ventajas de las capotas de lona frente a los techos duros plegables, no ocupan espacio y no dan lugar a abultados traseros.

Un mecanismo eléctrico pliega y despliega la ligera capota en únicamente 14 segundos, siendo operativo el sistema hasta velocidades de 48 km/h. El descapotable número 16 de los 95 años de historia de Aston Martin se fabrica artesanalmente en Inglaterra, así como su brillante propulsor. El DBS Volante posee un V12 atmosférico de 6 litros de cilindrada, capaz de desarrollar 517 sonoros CV a 6.500 rpm, acompañados de una cifra de par máximo que se eleva a 570 Nm a 5.750 rpm.

Esta progresiva unidad de doce cilindros posee el 85% de su fuerza máxima a partir de las 1.500 rpm y se asocia bien a una caja manual de seis velocidades o bien a una recientemente desarrollada caja automática ZF “Touchtronic 2”, también de seis velocidades. Esta última caja se ha estrenado en el DBS Coupé, y cuenta con un modo de funcionamiento deportivo que se encarga de acortar al máximo los cambios de marchas, minimizando también la retención del motor al bajar marchas.

Ambas van montadas en el eje trasero, favoreciendo un excelente reparto de pesos. Todos los DBS van dotados de serie con un diferencial autoblocante mecánico (LSD), lo que evidencia la orientación deportiva de la marca, superior a la de rivales como Bentley: el Volante, enfocado a un alto rendimiento dinámico, no podía ser una excepción. Las prestaciones anunciadas por el fabricante son impresionantes: los 100 km/h caen en únicamente 4.3 segundos, y su velocidad máxima se cifra en 307 km/h.


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